09:26 GMT +312 Diciembre 2017
En directo
    Angela Merkel, la canciller federal alemana

    Alemania se enfrenta a sus propios miedos

    © AP Photo/ Markus Schreiber
    Firmas
    URL corto
    Francisco Herranz
    0 40

    Dos meses después de las elecciones, Alemania sigue sin gobierno. La locomotora de Europa está parada en una vía muerta. El diálogo político para formar un Ejecutivo de coalición está suspendido. El fracaso de las negociaciones ha despertado el fantasma de la inestabilidad política. El país se enfrenta a sus propios miedos.

    Nada más conocerse los resultados de los comicios celebrados el pasado 24 de septiembre, todo el mundo se dio cuenta de la complicada situación que iba a atravesar Alemania.

    Las urnas habían dado la victoria a la todavía canciller alemana, Angela Merkel, pero el número de diputados obtenidos por su partido, los democristianos (246, 65 menos que en 2013), era claramente insuficiente para continuar a los mandos del país. Era preciso sentarse a negociar. Nadie quería pactar con la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), que se llevó 94 escaños, y los socialdemócratas (153 diputados) declararon que se pasaban a la oposición por razones tácticas. Esas dos premisas iniciales forzaron unas negociaciones para constituir una coalición Jamaica, llamada así porque la bandera de ese país caribeño tiene esencialmente tres colores: el negro de los democristianos, el amarillo de los liberales y el verde de los ecologistas. El diálogo saltó por los aires hace apenas unos días por las enormes diferencias programáticas entre liberales y ecologistas, especialmente en cuestiones medioambientales y sociales.

    Aquello era algo así como mezclar agua y aceite.

    Pero nunca antes habían fracasado así unas conversaciones exploratorias, primer paso para llegar a un pacto de gobierno. Este fracaso ha abierto un panorama inédito en la historia político de Alemania, una circunstancia que no se ha vivido en casi 70 años: la repetición de las elecciones (la salida española) o un gobierno en minoría (la salida portuguesa). Volver a sacar las urnas depararía más incertidumbre en Alemania y en Europa y costaría 92 millones de euros extra a los contribuyentes germanos.

    Lea más: Alemania se aleja de Jamaica: Merkel podría no volver a ser canciller

    Merkel se ha sentido vulnerable. Estuvo una semana en segundo plano rumiando la reacción. Hasta que tomó las riendas el presidente federal del país, Frank-Walter Steinmeier, quien, convertido en árbitro supremo del Estado, exigió a todos los partidos "diálogo y responsabilidad" en un discurso contundente que iba destinado, por supuesto, a su colega de partido y líder de los socialdemócratas (SPD), Martin Schulz. El expresidente del Parlamento Europeo recogió raudo el guante que le lanzaban. Pero repetir la Gran Coalición con los democristianos es un trago amargo, casi envenenado, que ha desgastado tanto al SPD que ha cosechado su peor resultado electoral desde 1949, es decir, desde la creación de la actual República Federal Alemana (RFA). De ahí que Schulz haya insistido, tras aceptar acudir a la mesa de negociaciones, que al final serán los militantes del partido quienes refrendarán —o no— los pactos alcanzados.

    Además: Socialdemócratas alemanes anuncian condiciones para "gran coalición"

    Lo más plausible parece un gobierno de Merkel en minoría en el que los socialdemócratas apoyarían el presupuesto federal, exigiendo a cambio inversiones públicas en infraestructuras y aumento en las pensiones.

    La Gran Coalición —o Grosse Koalition en alemán— sería indudablemente el mejor escenario para el establishment europeo. Los más europeístas no querían a los liberales en el Gobierno de coalición porque les toman por una formación neonacionalista y endogámica. La presencia de los liberales dificultaría, según entienden, la "refundación" de Europa prometida por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y favorecida por Merkel.

    Pero no será esa una tarea nada fácil pues la idea de la Gran Coalición no agrada nada a las bases.

    "El SPD solo debería abrirse a otra coalición con Merkel si quiere suicidarse. Lo hemos intentado dos veces, y cada vez terminamos con la cara en el barro", dijo Marco Bülow, diputado socialdemócrata por la circunscripción de Dortmund.

    El fiasco de la alianza a tres bandas ha sido bastante grande para muchos alemanes. Les ha resultado muy duro comprobar que van a quedarse en el limbo político al menos hasta el mes de enero, fecha en la que probablemente arrancará la nueva ronda negociadora. Los germanos se han dado un gélido baño de realidad: sus políticos están hechos de la misma pasta que los de Bélgica o España, son incapaces de ponerse de acuerdo. Hay mucho en juego y ha brotado la decepción. Muchos ciudadanos apoyan la repetición de los comicios al considerar que esa es la opción más fiable ya que estiman que Alemania es el ancla de la estabilidad de Europa y que la inestabilidad sólo favorece a la ultraderecha. En Alternativa por Alemania pueden sentirse felices.

    Lea también: AfD: Merkel debe reconocer necesidad de nuevos comicios en Alemania

    Si el presidente Steinmeier optara por disolver el Bundestag, las nuevas elecciones deberían celebrarse en un plazo máximo de 60 días. Como pronto, el próximo febrero. Para entonces Alemania llevaría medio año inactiva y ciertamente limitada.

    No son buenos momentos para la adusta canciller. Debilitada por la falta de entendimiento con liberales y ecologistas, ahora tendrá que hacer concesiones a los socialdemócratas, quienes tampoco salen bien librados de este lance porque se han desdicho de sus palabras. Todos pierden.

    Viendo este trance, algunos expertos ya se atreven a anunciar incluso el inminente fin de la era Merkel. El español Ignacio Sotelo, catedrático emérito de Ciencias Políticas de la Universidad Libre de Berlín, es uno de esos osados analistas. Entrevistado por el diario digital elindependiente.com, Sotelo ya ve a Merkel aferrada al poder, pese al desgaste de sus tres mandatos consecutivos, y cree que "con otro candidato de la CDU" a los socialdemócratas les "resultaría más fácil pactar".

    Le puede interesar: La derecha alemana insta a Merkel a dimitir tras su fracaso para formar el Gobierno

    Merkel no está acabada. Su pragmatismo a prueba de bombas la puede salvar de esta delicada crisis. El partido ha cerrado filas alrededor de ella, consciente de la gravedad del bloqueo. Sin embargo, esta incómoda tesitura va a servir de pretexto para abrir el melón de su sucesión.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Además:

    La Izquierda califica de parodia eventual repetición de las elecciones en Alemania
    Comisión Europea espera que el nuevo Gobierno alemán opte por profundizar lazos con UE
    Juncker: ahora la UE necesita un Gobierno alemán fuerte como nunca
    Etiquetas:
    elecciones parlamentarias, AfD, Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), Die Linke, Bundestag, Angela Merkel, Alemania
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik