11:47 GMT +310 Diciembre 2018
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    Migrante africano en Italia

    La postura de Europa sobre el tema de la inmigración debe ser revisada de inmediato

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    Europa
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    El periodista francés Renaud Girard, con décadas de experiencia cubriendo varias crisis mundiales, llama a revisar la política migratoria de los países europeos para proteger el 'Viejo Mundo'. Girard agrega que, para las regiones donantes, como África, la emigración acarrea problemas también.

    Para el periodista galo, conocido por sus posturas de 'realismo político', la migración masiva hacia Europa desde otras regiones, sobre todo de los países africanos, trae consecuencias negativas de diferentes niveles.

    En una extensa entrevista con el diario Le Figaro, Girard argumenta que, sobre todo, "los países europeos no tienen razones económicas, sociales ni políticas para albergar toda la miseria del mundo".

    Tres amenazas de la migración

    Desde el punto de vista económico, hay importantes países europeos con considerables tasas de desempleo. En el caso particular de Francia, se trata de más de seis millones de parados, algo que no se corresponde con la necesidad de atraer inmigrantes.

    En el tema social, la inmigración masiva "está poniendo trabas en cuanto a la identidad y la cultura". Para el periodista, el choque de la cultura europea, vinculada con la Antigüedad, la cultura judeo-cristiana y la Ilustración, con enormes olas de personas con una mentalidad bien diferente o hasta "incompatible con el modo de vivir europeo" solo puede causar las tensiones y perjudicar la unidad de las sociedades occidentales.

    Finalmente, en cuanto a la política, Europa está viviendo "un auge alarmante de movimientos radicales", que, según Girard, se percibe en Alemania, Italia, Grecia, Francia y otros países. El periodista destaca cómo la razón de su popularidad es precisamente la frustración de los ciudadanos con la inmigración masiva.

    "En este sentido, son paradójicos los postulados de la gente que critica a los partidos con posturas extremas y a la vez apoya la inmigración. Es la inmigración la que los alimenta y puede algún día elevarlos al poder", explica.

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    Esta presión, a su vez, puede bastar para despedazar la Unión Europea. Las grietas ya se manifestaron con el Brexit del Reino Unido, la resistencia a la migración por parte de los países centroeuropeos y la revisión de la postura de Italia.

    ¿Cómo salir de la crisis?

    El periodista considera necesario "reducir drásticamente la inmigración" mediante el control fronterizo, la suspensión de la política de reunificación de las familias y combatir activamente la inmigración ilegal.

    Asimismo, no solo propone endurecer el control sobre los propios migrantes ilegales, sino también "llevar una verdadera batalla" contra las redes criminales del tráfico de personas, que son "los únicos ganadores de todos los procesos de la migración masiva".

    Otro frente de medidas debería incluir el apoyo para los países menos desarrollados con el fin de mejorar las condiciones de vida allá y así desincentivar a los migrantes potenciales de trasladarse a Europa.

    "También debemos acabar con las aventuras neocoloniales en Oriente Medio. Sin la catastrófica guerra en Irak no habría existido el grupo terrorista ISIS ni las hordas de migrantes iraquíes y sirios vistas en 2015", expresó Girard.

    "El líder libio Muamar Gadafi quizá no iba atrayendo simpatías, pero nos hacía el servicio de detener la migración", prosiguió el periodista.

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    Un mal para todos

    Además de las desventajas de la inmigración masiva para Europa, el periodista llama a tener en cuenta los problemas de emigración para los países en desarrollo, sobre todo para África.

    "África va perdiendo su fuerza vital. Los que emigran a menudo son jóvenes inteligentes, emprendedores y astutos. Los 3.000 euros necesarios para alcanzar Europa son una cantidad considerable para un país africano (…), así que se va más bien la clase media y no los más pobres", explicó.

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    En vez de involucrarse en el desarrollo de sus propios países, los jóvenes ambiciosos van a Europa para enviar dinero a sus familias en casa. "Tienen que buscar vías para su propio desarrollo", valora Girard.

    La admisión de migrantes, ¿una infracción de la democracia?

    El interlocutor de Le Figaro destaca que un tema tan serio como la migración masiva apenas fue discutido democráticamente con las sociedades que ahora sufren sus consecuencias.

    E invocó otra vez la experiencia de Francia, donde la ley de reunificación de las familias, que entró en vigor en 1976, cambió la cara de la sociedad francesa durante décadas.

    "No fue una cuestión debatida o consultada en un referéndum, no fue un proyecto de ley discutido en el Parlamento o el Gabinete de Ministros. Fue un simple decreto del primer ministro", recordó.

    Según Girard, en aquel entonces a los franceses no les preguntaron su opinión sobre las posibles consecuencias de la medida. Lo mismo pasó en Alemania, cuando la canciller Angela Merkel decidió acomodar a 800.000 migrantes sin preguntar si su población secundaba esta acción.

    Este tema trata la vida cotidiana de la población y la entera identidad de un país, opina Girard y pregunta, en conclusión:

    "¿Acaso la democracia no consista en consultar a su gente sobre los temas más importantes y decidir libremente su destino?".

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    crisis migratoria, migración, UE, Europa