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    Trabajar cuatro días a la semana no es un imposible. La plataforma 4Suma! aboga por su instauración en todos los países del mundo. Las empresas de sus impulsoras ya aplican este modelo laboral, sin reducción de salario, ni aumento de horas diarias.

    María Álvarez no tuvo el confinamiento más plácido. Desde marzo, esta joven empresaria tuvo que hacer frente a una situación que ella misma define ahora como "insostenible". Y es que la pandemia le dificultó atender las necesidades de las empresas que dirige. A los problemas generados en las entidades por el propio parón, se unían las propias circunstancias del encierro domiciliario. El cierre de los colegios hizo que tuviera que conciliar el cuidado de sus hijos con las horas que dedicaba a sus negocios. Sintió como el tiempo se le echaba encima. 24 horas eran pocas.

    Con el proceso de desescalada, la economía comenzó a descongelarse. Las empresas arrancaban tras meses de parálisis. A pesar de la presencia de la mascarilla y el gel hidroalcohólico, en junio, se adquiría un mínimo de matiz de normalidad. La mal lograda 'nueva normalidad'. No obstante, Álvarez tenía claro que tras la cuarentena nada volvería a ser igual. Ni en la vida, ni en el ámbito laboral. "Al volver a abrir las empresas, mi socia y yo nos dimos cuenta que no tenía sentido volver a la lógica prepandemia. Había nuevas necesidades, todo había cambiado. Teníamos que tomar decisiones drásticas, generar una pequeña revolución en nuestras empresas para optimizarlas", asegura la empresaria a Sputnik Mundo.

    Este giro de tuerca vino con una idea: establecer una jornada laboral de cuatro días. Este es el propósito de la plataforma 4Suma!, de la cual Álvarez es una de sus impulsoras. La agrupación de empresas y empleados propone laborar un día menos, pero sin que caigan los salarios o aumenten las horas de trabajo diarias. Animan a que las compañías pasen de las habituales 40 horas semanales a 32. Lo mismo piden para los centros educativos.

    A priori, puede resultar utópico. Incluso, una ensoñación. Sin embargo, según la empresaria, este modelo es beneficioso en muchos sentidos. Primero, porque alivia servicios públicos como el transporte, lo que ayuda a reducir el riesgo de transmisión del coronavirus y, a su vez, tiene un efecto positivo en el medio ambiente. Segundo, porque permite al trabajador tener más tiempo libre para invertir en su formación, quehaceres o vida familiar. Aquel que no tuvo ella durante el confinamiento. Y tercero, porque no provoca caídas en los índices de productividad de la entidad. Es más, la aumenta. Es lo que denomina Álvarez como el paso de la cultura de la incidencia a la de la eficacia.

    "Imagina que cada vez que fuésemos al supermercado tuviésemos que estar una hora obligatoriamente, aunque solo quisiéramos ir a comprar leche. Es impensable y sería desesperante para el comprador. Esto mismo sucede en el trabajo, donde el empleado muchas veces tiene que echar horas sin recibir ningún incentivo o generar valor. Nosotros queremos acabar con esto", explica.

    El objetivo es erradicar el modelo de la fábrica, adalid de la cultura de la incidencia. La empresaria afirma que hace años, cuando el hombre sustituía a la máquina, tener una jornada de horas cerrada era comprensible. "Cuantas más horas estuviese una persona atornillando, mejor para la compañía. Pero, esta es una manera muy simplista de mirar al trabajo en pleno siglo XXI", comenta Álvarez. En la actualidad, cree que la aportación del empleado no tiene que ver con el tiempo, sino con el valor. "No le ponemos más cariño a las cosas por estar 40 horas en la oficina, en vez de 30. En esas 30, podemos ser capaces de producir mucho mejor. A ese punto es adonde queremos llegar. Es lo que tenemos que visualizar los empresarios", indica.

    Casos prácticos

    Un paradigma que aplican en las empresas a su cargo. Las fórmulas de reducción de jornada ya estaban implantadas en una pequeña compañía de oficina. Pero, el gran reto era llevar la idea a La Franchachela, una cadena de restaurantes. Tras el confinamiento, el personal de estos establecimientos pasó a librar un día más de la semana. Algo novedoso al tratarse de un tipo de negocio donde prima la presencialidad del empleado. Característica común de toda la hostelería, en la que trabaja el 17% de la población activa de España. "En este sector, el capital humano tiene poco valor añadido. Se suelen trabajar muchas horas, pero se genera poca productividad. Nosotras queríamos revertir esta afirmación", asegura Álvarez.

    En la Francachela, con una pequeña reestructuración de la empresa, se ha conseguido que sus 50 trabajadores, entre camareros y cocineros, tengan tres días libres seguidos a la semana. Y, según la empresaria, las cuentas no lo han notado. Es más, asevera que "son más rentables". Para ello, la tecnología ha jugado un papel clave. "Hemos introducido Whatsapp en el servicio de cliente. Los comensales pueden comunicarse con la cocina, por lo que no hace falta tener tantos camareros esperando a tomar comandas. Eso sí, los que ese día están trabajando, no tienen tiempos muertos. Hemos visto que con este sistema se eliminan incidencias", confirma.

    Pero, sus negocios no son los únicos. En Jaén, la empresa Software Delsol fue la primera en España en implantar la semana laboral de cuatro días. Desde el 1 de enero de 2020, sus 185 empleados realizan una jornada de 36 horas. Los trabajadores que se ocupan de tareas internas libran todos los viernes. Los que se centran en la atención al cliente laboran cuatro días en turnos rotatorios, para no dejar ningún día sin servicio. Según la compañía, los resultados son positivos.

    Y podrían ser más. La miembro de la 4Suma! traslada que "muchas entidades se han puesto en contacto con la plataforma, interesadas en reducir la jornada laboral". No obstante, la pandemia también ha frenado las intenciones de otras. "El coronavirus ha hecho saltar los planes y las dinámicas de bastantes empresas. Necesitamos que se vuelva a una relativa normalidad para poder volver a recomponer las estrategias laborales. Después de esto, creo que muchas empresas optarán por modelos como este".

    Apoyo institucional

    Con los Presupuestos Generales de 2021 sobre la mesa, Más País y Equo decidieron presentar una enmienda en la que se aboga por la semana laboral de cuatro días. La propuesta plantea destinar 50 millones de euros en incentivos para aquellas empresas que decidan aplicar la reducción de jornada. Estas ayudas se nutrirían de los Fondos de Recuperación y Resiliencia. De momento, Hacienda ha aceptado estudiar la proposición.

    Por su parte, en la Comunidad Valenciana ya es una realidad. La Conselleria de Economía de la Generalitat ha incluido en los Presupuestos autonómicos una partida de 1,5 millones de euros destinada a apoyar a las empresas que quieran introducir la jornada de cuatro días. "Del debate teórico hemos pasado a la parte práctica y de ahí esa partida para un programa piloto. No podemos legislar en esto, pero sí apoyar a las empresas que estén pensando en implantarlo, acompañarlas en el arranque para luego analizar cómo ha ido", comentó el secretario autonómico de Empleo, Enric Nomdedéu.

    "Son buenísimas noticias", expresa Álvarez. Precisamente, a la plataforma se han adherido los diputados Íñigo Errejón, de Más País; Inés Sabanés, de Equo, y Joan Baldoví, de Compromís. Más allá de nuestras fronteras, también apoyan la instauración de la jornada de cuatro días los principales sindicatos de Alemania y Japón, el partido laborista británico, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, o la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin. "Creo que los trabajadores se merecen pasar más tiempo con sus familias, sus seres queridos, disfrutar del ocio y de otros aspectos de la vida como la cultura. Este debería ser el próximo paso para nosotros en la vida laboral", llegó a decir la líder finlandesa.

    Hace 101 años, los trabajadores de la empresa eléctrica La Canadiense en Barcelona fueron a una huelga que se prolongó 44 días y que acabó con la declaración de la jornada de ocho horas y 40 semanales. España sería uno de los primeros países en instaurarla. Ahora, Álvarez espera que el país lidere la transición hacia la semana de cuatro días. "España siempre quiere estar al frente de las vanguardias sociales. Podemos ponernos a la cabeza", admite la empresaria.

    El economista John Maynard Keynes predijo que para 2030 solo trabajaríamos 15 horas semanales, tres diarias. El progreso tecnológico fue lo que le hizo pronunciar estas palabras. A día de hoy, se contempla como un imposible. Sin embargo, también lo era trabajar un día menos. "Es hora de sacarnos de la cabeza que esta idea es una locura", sentencia Álvarez.

    Etiquetas:
    España, trabajo, jornada laboral
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