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    España de nuevo en estado de alarma (91)
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    Para el 31 de octubre está prevista la inauguración del Hospital de Pandemias en Madrid, un centro asistencial que se construyó en tres meses para atender a los contagiados de coronavirus. Tienen todo listo, excepto la contratación del personal sanitario.

    En junio, cuando ya bajaba el número de contagios de la primera ola de coronavirus que azotó a España, la presidenta de la Comunidad de Madrid anunció la construcción de un hospital de pandemias en Valdebebas, en el norte de la capital.

    El objetivo, según explicó, era aligerar la carga de los otros centros sanitarios ante un posible rebrote de la pandemia. La segunda ola llegó y el hospital ya está en pie. Pero, a días de inaugurarse esta obra, aún no se ha contratado al personal sanitario que lo atienda.

    "Nosotros, desde el principio, señalamos que no tenía ningún sentido abrir un hospital nuevo si no se aprobaban los mecanismos o los presupuestos para poder contratar personal que atendiera a los enfermos, porque un hospital no es un edificio, un hospital, aparte de un edificio y unos equipamientos, es un lugar donde existe un número muy importante de profesionales sanitarios que deben atender a los enfermos", resalta Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la defensa de la Sanidad Pública.

    El hospital de pandemias, llamado Hospital de Emergencias Isabel Zendal, es una obra que estuvo a cargo de varias constructoras privadas, entre ellas, Dragados, SA del grupo empresarial de Florentino Pérez, y para la que la Comunidad de Madrid destinó unos 50 millones de euros. Tiene una superficie de 40.000 metros cuadrados, contará con tres pabellones de 7.400 metros cada uno, con un centro logístico y de almacén del Servicio Madrileño de Salud y dispondrá de 1.000 camas para atender a enfermos con coronavirus.

    "Cuando hablamos de 1.000 camas eso significa que fácilmente estamos hablando de entre 3.000 y 4.000 personas que van a ser necesarias para la atención porque un hospital, como sabe usted, significa trabajar 24 horas al día todos los días de la semana. No tiene pausa y por lo tanto necesita una gran cantidad de personas", precisa Sánchez Bayle.

    Las primeras críticas contra la construcción de este hospital han venido desde los mismos sanitarios, quienes aseguran que no hace falta construir nuevos hospitales para atender la pandemia, sino rastreadores y fortalecer los centros de salud que ya se tienen.

    "Llevamos ya muchos meses diciendo que la apertura de este hospital es completamente innecesaria porque en las propias memorias justificativas de la Consejería de Sanidad se constata que durante estos 10 años se han perdido más de 3.000 camas hospitalarias. Por eso, siempre hemos instado a que se refuercen los centros sanitarios actuales y que ese dineral que se ha invertido en ese centro se utilice para la apertura de estas camas y el refuerzo de la plantilla", indica Mariano Martín-Maestro, coordinador de Acción Sindical de Comisiones Obreras Sanidad Madrid.

    "Preguntas que no se hacen"

    La polémica sobre la construcción e inauguración del hospital de pandemias se desató el domingo, 25 de octubre, cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid admitió en una entrevista con Telemadrid que no se contrataría a nuevo personal sanitario, sino que se rotaría al de los otros centros.

    "Se van a reorganizar, pero yo no soy la persona responsable de los recursos humanos de la Consejería de Sanidad. Creo que la presidenta de la Comunidad no tiene que entrar al detalle de cómo van a reorganizar los turnos, el material. Yo creo que eso a mí no me compete. A mí lo que me compete es haberle dicho a la Comunidad de Madrid, a la Consejería de Sanidad que queremos un hospital en tal lugar y la proeza de construir un hospital en tan solo tres meses que va a sorprender al mundo. Eso es lo que a mí me ha de ocupar", respondió Ayuso, no sin antes reclamar a la periodista por haberle preguntado cuántos sanitarios contrató para el hospital: "son preguntas que no se le hacen a un presidente autonómico", espetó Díaz Ayuso.

    ​"Yo creo que la señora presidenta de la Comunidad de Madrid debería saber que aprobar la contratación, los presupuestos para contratar nuevo personal es algo que tiene que hacer el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid y que ella preside. Si cree que no es competencia suya es que todavía no se ha enterado de cuáles son sus competencias", replica Sánchez Bayle, a la vez que alerta del caos sanitario que podría provocar la rotación de un personal incompleto y ya exhausto.

    Pero la presidenta de la Comunidad de Madrid insiste que la apertura de este centro permitirá aligerar la carga de los otros centros porque todos los contagiados de coronavirus serán transferidos al Hospital de Pandemias.

    "Abrir 1.000 camas más, en principio, ayudará, sin lugar a duda, pero ayudará si esto no se hace a costa de cerrar camas en otros hospitales que ya están funcionando porque, en ese caso, la situación no va a aliviar en lo absoluto. Vestiremos a un santo desvistiendo a otro, como se dice tradicionalmente en España", insiste Sánchez Bayle.

    "Si hoy, la situación ya es de colapso y de sobresaturación de la sanidad pública, esto provocará que la sanidad pública madrileña entre de pleno en la UCI, debido a que la falta de personal es manifiesta. De hecho, la Comunidad de Madrid sigue incumpliendo el acuerdo que firmó con nosotros en el mes de mayo por el cual se iban a contratar 10.100 profesionales para la gestión del COVID-19 y hoy nos siguen faltando casi 3.000 profesionales", denuncia Martín-Maestro.

    Sin embargo, la presidenta Díaz Ayuso y su consejero de Sanidad insisten en la posibilidad de rotar al personal sanitario y para lograrlo han ofrecido un incentivo a los médicos que lo acepten.

    "Incentivar a la gente para que se vaya, desprotegiendo una vez más, como sucedió con la atención primaria durante la primera ola, que la dejaron en los huesos para llevarse el personal a la apertura del IFEMA, lo que va a provocar es dejar mucho más desprotegida a nuestra sanidad pública y una sobrecarga de esfuerzo tremendo a los profesionales que se queden en los centros", alerta Martín-Maestro.

    "Esto significa disminuir el personal de los hospitales que ya están funcionando, habrá que cerrar plantas, habrá que disminuir la actividad y todo ello significará un empeoramiento del funcionamiento del sistema sanitario público. A nosotros esto nos preocupa mucho, especialmente porque las personas no solo enferman de coronavirus, sino de otras muchas enfermedades, como las cardíacas, cerebrovasculares, diabetes, cáncer, etc, y esas personas están siendo, desgraciadamente, desatendidas por el sistema sanitario que ahora mismo está focalizado sobre la atención a la pandemia", lamenta Sánchez Bayle.

    ¿La sombra de Ayuso?

    Pero ¿por qué es posible gastar 50 millones de euros en la construcción de un hospital, y no es posible contratar al personal sanitario? Es la pregunta que queda en el aire.

    ​"Hay una causa en los tribunales contra la señora Esperanza Aguirre porque en los contratos de los hospitales que se abrieron durante su mandato, un porcentaje del contrato se destinaba a actos electorales del Partido Popular", asegura Sánchez Bayle.

    Este desvío de dinero público a manos privadas ha sido hartamente denunciado en España, especialmente en la Comunidad de Madrid, gobernada desde hace 25 años por el Partido Popular. Son muchos los que apuntan a Javier Fernández-Lasquetty como artífice del proyecto de privatización y desmantelamiento de la sanidad pública madrileña.

    "Él es la mano derecha de la presidenta Díaz Ayuso. Fue el consejero de Sanidad en los años del terror, en los años de la privatización de la sanidad pública madrileña puesta en marcha por Esperanza Aguirre. Fue él quien ideó la privatización de siete hospitales de la Sanidad Pública Madrileña y el que quería también llevar a cabo la privatización parcial de determinados centros de salud de atención primaria en la Comunidad de Madrid. Llevó a cabo también la privatización de numerosos servicios como el de limpieza, lavanderías, servicios no sanitarios, el desmantelamiento también del hospital Carlos III, que era un hospital puntero a nivel europeo contra la lucha de las pandemias, el famoso hospital del ébola, y lo desinfló tanto que lo reconvirtió en un hospital para el cuidado de personas mayores", señala Martín-Maestro.

    ​"Javier Fernández Lasketty fue el consejero de sanidad en el año 2011-2012 cuando se hizo un plan que llamaban de sostenibilidad que suponía la privatización de seis hospitales semiprivados que había en la Comunidad de Madrid y la privatización de 26 centros de salud. Ha sido uno de los grandes impulsores de la privatización dentro de la sanidad pública madrileña y fue él quien gestó ese plan e intentó llevarlo a cabo durante mucho tiempo hasta que los tribunales lo paralizaron y se vio obligado a dimitir", recuerda Sánchez-Bayle.

    Tras su dimisión en 2014, Lasketty se instaló en Guatemala. Fue Pablo Casado quien lo regresó a la política española y desde 2019 se desempeña como consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid.

    "Es una persona que tiene muchísimos empeños en privatizar el sistema sanitario y lógicamente aparecen muchos intereses entremezclados con el sector privado. Es evidente que él continúa con ese mismo empeño y lo hace desde Hacienda que es donde se aprueba o se deja de aprobar, por ejemplo, las plantillas, los presupuestos, etc. Él tiene ahí un papel relevante", asegura Sánchez Bayle.

    Fue la movilización ciudadana la que hace seis años logró frenar el proceso privatizador que se avanzaba desde la Comunidad de Madrid, y aunque ahora muchas voces se han alzado en contra de lo que consideran el desmantelamiento de la sanidad pública, el avance de la pandemia está siendo un factor que juega en contra.

    "Yo creo que hay varios motivos para hacer ahora una manifestación de 100.000 personas, pero resulta complicado y bastante imprudente. Yo creo que hay que entender que nosotros, los sanitarios y la ciudadanía consciente, no somos la gentecilla esta de las cacerolas que se va a Núñez de Balboa sin mascarilla porque no puedo jugar al golf. Somos gente sensata y consciente, y evidentemente, cada paso que se da tiene que medirse de una manera muy concreta, evitando propagar el contagio en una situación que ya de por sí es delicada", sostiene Sánchez Bayle.
    Tema:
    España de nuevo en estado de alarma (91)
    Etiquetas:
    hospital, pandemia de coronavirus, España, Madrid
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