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    No hay consenso sobre cuántos ni quienes deben ejercer el rastreo. Los resultados son pobres en comunidades como Aragón, Madrid o Cataluña. Las comunidades autónomas están actuando a diferentes velocidades y escala y la presión recae en los sanitarios. La descoordinación aumenta el riesgo de rebrotes descontrolados.

    El mensaje suena casi desesperado. "Todo lo que hagamos, todo el ejército de rastreadores que podamos poner, no tiene sentido si la gente no asume su propia responsabilidad, no tendremos éxito si no nos cuidamos nosotros mismos". Lo dice uno de los miles de rastreadores que a lo largo y ancho de España trabaja sin descanso para cercar los rebrotes por coronavirus de este caluroso agosto. A sus 38 años, Jorge Rafael Padilla es uno de los primeros enfermeros que forma parte del equipo de rastreadores de su Distrito Sanitario en Córdoba.

    El enfermero Jorge Padilla realiza labores de rastreo
    © Foto : Cortesía de Jorge Padilla
    El enfermero Jorge Padilla realiza labores de rastreo

    Jorge Padilla explica a Sputnik cómo han evolucionado los protocolos de detección y rastreo. Al principio cada Centro de Salud realizaba su rastreo, ahora es la Unidad Central la que lleva todo el operativo y una vez detectados los posibles positivos, se deriva a la atención primaria. En el protocolo andaluz los rastreadores deben tirar del hilo de la persona entrevistada, se recaba información de todas las personas con las que el positivo ha estado las 48 horas antes del primer síntoma, si es asintomático, antes del primer PCR. Padilla detalla algunas de las cualidades recomendables para esta imprescindible labor:

    "Los compañeros deben tener un perfil muy concreto, conocer la atención primaria, ser ordenados y con enorme responsabilidad, por toda la información confidencial que manejamos, tener nociones informáticas, administrativas y claro, conocimientos epidemiológicos", explica, "y sobre todo, tener habilidades comunicativas para ayudar a los afectados a dar información efectiva".

    La respuesta sanitaria en los reinos de taifas

    El ejército de rastreadores que hay en España es, a pesar del tiempo pasado, una incógnita. Sanitarios y ciudadanía se preguntan por qué sigue existiendo descoordinación y vacíos respecto a esta figura. La ratio es una ecuación sin solución, pues comunidades como Madrid o Aragón siguen sin aportar información. La Universidad Johns Hopkins recomienda contar con unos 30 rastreadores por cada 100.000 habitantes, pero ¿en qué se traduce esto en las comunidades autónomas?

    Enfermeros protestan en Sevilla por la suspensión de extra salarial el 21 de julio
    © Foto : Cortesía de la Secretaria General del Sindicato de Enfermería
    Pues en un sonrojante baile de cifras y eslóganes mientras las curvas y rebrotes se multiplican. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la última conferencia de presidentes puso el foco en el rastreo, "el número de rastreadores no debe ir por detrás de la cifra de contagios, sino siempre por delante. Se trata de un instrumento de anticipación".

    Por el momento, al menos, sí podemos evaluar las cifras de efectividad de los operativos, siendo según los datos de la última semana de julio, la Comunidad de La Rioja la más efectiva, con entre 6 y 8 personas localizadas por cada positivo. En La Rioja hay un rastreador por cada 3.700 habitantes, lejos de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, que ha afirmado que cuenta con uno por cada 47.000 habitantes, según admitió el propio Consejero de Salud. De hecho, la polémica sigue cercando a la presidenta Díaz Ayuso, una vez que la Universidad Complutense ha abierto la posibilidad de que sean voluntarios los rastreadores.

    ​"Esto es un caos porque ni siquiera podemos tener datos, no podemos tener una efectividad sin información, y hay comunidades como Madrid o Aragón que no ofrecen información", nos cuenta Pablo Vicente Vidal, responsable de Comunicación de la Federación de Sanidad de CCOO (FSS-CCOO), "las competencias sanitarias son de las CCAA que han hecho de su capa un sayo, con lo cual la coordinación es nula".

    Vidal señala no solo a la falta de coordinación entre territorios, sino a la ausencia de un protocolo homogéneo que debería emanar del Ministerio de Sanidad, pero que por ahora no ha llegado: "Con los meses que han pasado, deberíamos haber aprendido que este virus no entiende de territorios y necesitamos una respuesta única y bien programada, tenemos la Comisión Interterritorial de Sanidad, pero la realidad es que tenemos 19 calendarios para las vacunas, eso ahora no tiene sentido". Por su parte, Gabriel del Pozo, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), también alerta del bajo número de rastreadores:

    "Son pocos para lo que se necesita y más cuando están apareciendo nuevos rebrotes".

    En Andalucía, por ejemplo, el consejero de Salud y Familia Jesús Aguirre sacaba pecho sobre las cifras de la comunidad, 8.100 enfermeras, 450 rastreadores del servicio de vigilancia epidemiológica, junto a las 352 contrataciones efectuadas por la Consejería, conforman el ejército para la trazabilidad. Sobre el papel, una dotación ejemplar, pero estas cifras encierran letra pequeña, según denuncian los sindicatos sanitarios. CSIF responde a las preguntas de Sputnik con un elocuente "no hay personal suficiente", el hecho de que sean las mismas enfermeras de atención primaria las que mayormente realizan las labores de rastreo implica dejar desatendidos otros aspectos de la gestión sanitaria.

    La consecuencia de esta práctica es doblemente negativa. "Por un lado está el descontrol del número de casos y por otro, la saturación del personal que actualmente realiza estas labores", explica Victorino Girela, presidente del Sector de Sanidad de CSIF Andalucía. Desde la primera fuerza sindical multiprofesional del SAS, señalan la importancia de contratar personal formado específicamente. "Es una función que debe estar desempeñada por epidemiólogos y epidemiólogas".

    A nivel de enfermería, el principal sindicato andaluz, SATSE, denuncia que la labor se hace complicada y estresante, cuando la plantilla es insuficiente. Y es que a pesar de que la Consejería de Salud afirma contar con más de 8.500 enfermeras realizando labores de rastreo, los datos recopilados por el Sindicato contradicen dichas afirmaciones. Según SATSE, hay tan solo 4.900 enfermeras de Equipos Básicos de Atención Primaria y gestoras de casos, y 996 enfermeras y enfermeros en los Dispositivos de Apoyo, por lo que sería necesario contratar a unos 4.000 profesionales de Enfermería más para alcanzar la ratio recomendada de un enfermero por cada 1.000 habitantes.

    "Hoy en día, Andalucía está muy alejada de dicha ratio, ya que se encuentra por debajo de la media con 4,13 enfermeras por 1.000 habitantes", denuncia SATSE.

    No hemos aprendido nada

    Ya el 16 de marzo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, señalaba la necesidad de contar con rastreadores:

    "Si dan positivo, hay que aislarlos y averiguar con quién han mantenido contacto cercano durante los dos días previos".

    El duro confinamiento era una estrategia para aliviar la curva y ganar tiempo para generar una estructura de respuesta a la pandemia. Pero, todo parece indicar que no se han hecho los deberes, según cálculos del periódico El País, atendiendo a las recomendaciones de organismos internacionales como la OMS, España contaba en julio con un rastreador por cada 12.000 habitantes. 

    El informe de la red nacional de vigilancia epidemiológica
    © Foto : Cortesía de RENAVE
    El informe de la red nacional de vigilancia epidemiológica

    Las estimaciones de la Red de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) ya señalan carencias de las zonas que hoy se ven más afectadas por los rebrotes, con Aragón, Cataluña y Madrid destacando en los casos sin contacto conocido. Sin trazabilidad, no hay manera de cerrar la cadena de transmisión del virus.

    Que se esté contando con voluntarios, que se esté contando con personal sin experiencia o se esté reciclando a enfermeras para el rastreo, supone perder garantías.

    "El futuro que nos espera es de sobrecarga para los profesionales, eso seguro", nos dice Gabriel del Pozo, de la CESM, "los profesionales quedarán muy machacados psicofísicamente y con dificultad para dar una respuesta como dieron en aquel momento", en referencia a la primera oleada de la pandemia.

    ¿Hay suficientes rastreadores?

    El rastreador Jorge Padilla opina que no es una cuestión de cantidad, sino de efectividad. "Hay que saber mover el puzzle de personal y tener a un equipo de enfermeros preparados para actuar sobre la cadena de transmisión cuando surja el rebrote, mi humilde opinión es que estamos optimizando los recursos de una manera adecuada y moviendo a los efectivos personales en función de las necesidades para no dejar servicios sin atender".

    Pablo Vidal, de CCOO, también alerta de que "estamos desvistiendo a un santo para vestir a otro", aunque lo más preocupante es que no se ha creado una respuesta coordinada ni un protocolo de respuesta, como ejemplo  negativo señala el caso de las residencias en Aragón, donde las pruebas de PCR realizadas se remitieron a los hospitales. "Pero los resultados han tardado 13 días en llegar, en ese caso, de nada sirve tener un ejército de rastreadores si no tienes un conjunto bien coordinado", lamenta Vidal.

    La cantidad de test realizados (Andalucía es la región con menos trabajo efectuado en esta materia), junto al número de rastreadores, indican una disparidad inoperante para frenar al virus. CCOO señala la ausencia del Ministerio de Sanidad a la hora de ofrecer marcos de actuación conjuntos y proporcionados, más allá del Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia, aprobado el pasado 16 de julio en el Consejo Interterritorial de Salud y que no da información de ratios ni personal mínimos.

    Todos los consultados, alertan de un horizonte oscuro y un futuro marcado por los rebrotes descontrolados si no se realiza un mayor rastreo. Colgado al teléfono y rellenando datos de contactos y contagios, el rastreador Jorge Padilla recomienda coordinación. En Córdoba han conseguido sofocar, en tiempo récord, el rebrote de una discoteca de finales de julio a través de la creación de un equipo de guardia coordinado con laboratorios que han actuado en menos de 24 horas.

    "Nuestra experiencia deja muy claro que somos tiempo-dependientes, hace falta un engranaje perfecto", resume Jorge, un engranaje que en España es de todo, menos coordinado.
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