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    Llega el período vacacional tan deseado tras un año de encierro para frenar la propagación del coronavirus. Sin embargo, quienes logren costearse viajar estarán condicionados a un poder adquisitivo golpeado y a las restricciones sanitarias aún vigentes en Argentina. A su vez, los precios en los destinos locales subieron a la par de la inflación.

    Mientras en el hemisferio norte se vive el rebrote de contagios de COVID-19 con el arribo del clima invernal, los países de las latitudes australes se preparan para recibir la temporada de verano, y con ella, las preparaciones para acomodar el turismo propio de las vacaciones, aunque con limitaciones.

    En Argentina, donde se registra cerca de millón y medio de contagios acumulados y casi 40.000 muertes totales, a finales de noviembre el Gobierno dispuso la continuidad en todo el país de las medidas de distanciamiento social aunque algo más relajadas que el aislamiento obligatorio, más restrictivo, mantenido en gran parte del territorio desde marzo.

    En simultáneo, se inauguró el 1 de diciembre la temporada de vacaciones de verano en todo el país, acompañada de una batería de medidas de prevención, regulación y prohibiciones, protocolos que buscan promover la confianza tanto de los turistas como de la población local en los principales destinos preferidos por los argentinos, ya que el ingreso del turismo extranjero permanece prohibido, con excepción de ciudadanos de países limítrofes que visiten la ciudad de Buenos Aires.

    El foco está puesto en la provincia de Buenos Aires, donde se encuentran las ciudades y destinos con playa de la costa Atlántica, el destino predilecto de los habitantes de la capital nacional y su área metropolitana, que se encuentra a una distancia de horas en cualquier vehículo y accesible por ruta. Allí no se solicitarán testeos PCR previos para viajar, tampoco certificados de COVID-19 negativos, ni se exigirán estadías mínimas.

    "Hay que sacar el permiso del lugar adonde vas, como una declaración jurada al municipio, desde su página, y hacer la actualización de CuidAr, que en el menú de opciones aparece el botón Verano. Como responsable del vehículo, tenés que completar los datos de los acompañantes y poner fecha de salida y regreso. La pregunta es qué pasa si tenés un inconveniente y tenés que retrasar la vuelta y te paran en la ruta. Personalmente, no me gusta esto de tener que pedir permiso para irme de vacaciones", dijo a Sputnik Gonzalo, uno de los que inauguraron la temporada con una escapada en familia por el fin de semana largo.

    Si bien las clases trabajadoras se han visto más afectadas por la crisis económica nacional y por los efectos de la pandemia sobre la actividad productiva, se trata de un año extraordinario por los largos meses de encierro, por lo que se estima que los destinos preferidos de quienes acostumbran a viajar dentro del país mantengan altos niveles de ocupación.

    También se espera que aumente la demanda de ciertos estratos en los destinos nacionales por la disminución de viajes al exterior, tanto por las restricciones por la pandemia como por la crisis económica que azota a la clase media argentina. También de las clases altas, acostumbradas a vacacionar en el extranjero o en las playas de Uruguay, país que, al igual que Argentina, mantiene cerradas las fronteras a extranjeros no residentes.

    Las oleadas de la Costa Atlántica

    La ciudad de Mar del Plata, ubicada a 400 km al sur de Buenos Aires, tiene una población estable de 650.000 habitantes, pero en temporada de verano recibe mares de turistas. Entre el 1 de diciembre 2019 y el 29 de febrero de 2020 hubo casi 3,5 millones de visitantes.

    La feliz, como se la conoce localmente a esta ciudad balnearia, tuvo un año triste por la pandemia. Esta misma semana, alcanzó la cifra de 1.000 muertos por COVID-19 y superó los 26.000 contagios acumulados. También sufrió la reducción a cero del turismo, rubro que es esencial para sus habitantes, ya que están acostumbrados a recibir ocho millones de foráneos.

    "El sistema de salud acá no es lo mismo que en Buenos Aires; hay menos clínicas, menos camas, la atención pública está bastante complicada. De por sí es una ciudad con mucha población mayor, y yo que trabajo en un centro de atención a personas de la tercera edad viví la muerte de muchos conocidos", dijo a Sputnik Natalia, habitante de Mar del Plata.

    La psicóloga comentó: "Con respecto a que la ciudad esté a punto de llenarse de gente, hay cierto temor, obviamente, pero el turismo es supernecesario, la ciudad está bastante empobrecida, hay muchos locales cerrados, hay mucha necesidad de reactivar la economía".

    La alta demanda, que se mantuvo a pesar de que el poder adquisitivo de las clases con capacidad de ahorro se achicó producto del crecimiento en los índices de pobreza, que subió a 41% de la población, llevó a que los precios mantuvieran la tendencia alcista a la par de la inflación, que registró un 37,2% interanual en octubre, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec).

    Esta temporada, los alquileres de veraneo en la Costa Atlántica aumentaron en promedio 35% en comparación con el año previo, 37% para las contrataciones por día, según un informe del portal y buscador inmobiliario Zonaprop.

    Mar del Plata es el más grande entre los destinos balnearios, y tiene la mayor diversidad de tipos de playas y precios. Lo más caro se encuentra en Playa Grande y en las playas del sur de la ciudad. Por una una casa amplia, el alquiler promedio mensual es de 190.000 pesos (2.300 dólares, al cambio oficial), mientras que para un departamento chico, es de 55.000 pesos (673 dólares) por mes.

    El alquiler de una carpa privada en una de las playas, una tradición importada de Europa, puede alcanzar los 100.000 pesos (1.200 dólares) por mes, más de lo que se paga por la mayoría de los alquileres.

    A mediados de noviembre, hubo un acto en repudio contra quienes ofrecen este servicio privado y restrictivo en Mar del Plata. Se organizó una manifestación, convocada por la ONG En Defensa de las Playas Públicas, que terminó en descontrol cuando indignados destrozaron parte del mobiliario de uno de los concesionarios del reconocido balneario Perla Norte.

    ​Otro destino predilecto es Villa Gesell, elegido tradicionalmente por grupos de adolescentes, que ofrece departamentos chicos a un promedio de 36% por encima de los precios del verano pasado.

    También están Pinamar y Cariló, donde el bosque se encuentra con el mar y donde abundan los médanos, que son lugares más residenciales y con infraestructura destinada a estratos más pudientes. Esta última fue la que mostró mayores aumentos: 40% más, con viviendas que cobran entre 1.000 y 2.000 dólares por día.

    La encuesta arrojó que la mitad de los argentinos piensa irse de vacaciones. Entre estos, 52% elegirá la Costa Atlántica, 20% viajará a la Patagonia y solo 12% piensa volar al exterior. El alquiler de una casa en un barrio cerrado, tanto en las afueras de la ciudad de Buenos Aires como en el resto del país, fue también de lo más buscado: 37% de los encuestados aseguró haber escogido esta opción.

    "Me voy el fin de semana largo a la frontera de Pinamar, pero alquilé a un precio amigo, porque la casa es de unos conocidos, si no me sería imposible. Los alquileres turísticos en Argentina siempre se manejaron a precio dólar. Valen lo mismo que siempre, solo que lo que está caro es el dólar", mencionó Gonzalo, en referencia al dólar blue, el tipo de cambio informal y paralelo al oficial, que es el que afecta a la economía real.

    Permisos, prohibiciones y protocolos

    Este 2020, luego de un año en que el sector turístico fue de los más golpeados por las medidas de restricción por la pandemia, el Ministerio de Turismo nacional presentó el programa Previaje, que ofrece un crédito por el 50% del total de los gastos que quienes se inscriban realicen durante sus vacaciones de verano dentro del país. Más de 300.000 personas ya lo tramitaron, con gastos que superan los 5.600 millones de pesos, informó la cartera.

    Antes de trasladarse, los veraneantes deberán obtener un permiso obligatorio de circulación a través del portal www.argentina.gob.ar/verano o de las aplicaciones para dispositivos móviles CuidAr y Mi Argentina, donde se pueden conocer los requisitos específicos de cada provincia y municipio a partir de un semáforo que señala el nivel de apertura turística:

    • El color verde significa que la circulación será abierta o con fecha pautada de apertura al turismo interprovincial y nacional.
    • El color amarillo lo restringe al turismo interno provincial.
    • El color rojo impide toda actividad turística no habilitada.
    • El color gris implica que no hay información disponible o se encuentra incompleta.

    Durante la primera quincena de diciembre, el certificado se aprobará de manera automática, aunque el proceso puede demorar entre 24 y 72 horas, para evitar complicaciones a quienes estén por viajar, aunque se han reportado demoras en las devoluciones, que afectan a quienes tienen programados traslados inminentes.

    Aquellos que viajen más adelante deberán esperar y tramitarlos con cinco días de anticipación a la partida. Los turistas que sean detectados con COVID-19 no podrán permanecer en el municipio y deberán regresar a su lugar de residencia, con el objetivo de no estresar el sistema sanitario del destino vacacional y evitar brotes.

    Los locales gastronómicos funcionarán con mesas distanciadas, con diez personas como máximo, medidas de sanitización y podrán albergar un porcentaje del total de su capacidad. Se aprobaron corredores gastronómicos, calles en las que se limitará el paso de vehículos para que los negocios puedan armar patios con mesas en el exterior. Las discotecas solo podrán funcionar al aire libre, con pistas habilitadas solo al 25% de su capacidad y siempre y cuando cuenten con buena ventilación.

    Para cumplir con el distanciamiento social en las playas, se realizarán controles preventivos en los ingresos para permitir cantidades adecuadas. Estarán prohibidos los deportes grupales y cualquier actividad recreativa que no pueda garantizar la distancia de 2 metros entre personas.

    Los balnearios públicos y privados deberán garantizar la permanencia de una persona o grupo familiar cada 2,25 metros cuadrados, establecer un límite de seis personas por carpa, prohibir que se comparta el espacio con otro grupo familiar y administrar las sombrillas y mesas para cumplir con el distanciamiento.

    "Los protocolos que implementaron, la verdad que me parecen irrisorios porque no se va a poder controlar. Se habla de la distancia entre las sombrillas y carpas pero si uno mira de afuera se ve que los balnearios están armados igual que cualquier otro año. Ahora que empezó el buen clima se ve a la gente yendo a la playa y son chicas así que no va a haber espacio para mantener el distanciamiento y la gente no va a soportar el barbijo", opinó Natalia.

    Abrirán los campings, pero su funcionamiento estará habilitado para 50% de su capacidad y se permitirá el acampe con una parcela vacía de por medio. En los hoteles y sitios de alojamiento, no se habilitarán espacios comunes como las salas de estar, salones de usos múltiples o de juegos.

    Los desayunos y comidas deberán suministrarse en las habitaciones o bajo la modalidad para llevar. La climatización de las áreas compartidas se deberá realizar exclusivamente con ventilación natural y sin aire acondicionado ni ventiladores. También deberán contar con un espacio de aislamiento para personas con síntomas.

    Solo permitirán piscinas al aire libre. En estas y en los servicios de spa, deberá haber un sistema de turnos, con capacidad no mayor al 30% y controles de temperatura en los accesos. No estarán permitidos saunas secos ni húmedos, salas de vapor ni gimnasios.

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