09:14 GMT +317 Diciembre 2018
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    Donald Trump, presidente de EEUU

    Irán: del P5+1 al P4+1 sin Trump

    © AP Photo / Evan Vucci
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    Alfredo Jalife-Rahme
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    El P5+1 —los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania, firmantes del acuerdo nuclear con Irán— se transformó en un P4+1 sin EEUU. Las implicaciones del arreglo del P4+1 —Alemania, Francia y Reino Unido, tres supuestos aliados de EEUU, sumados a China y Rusia— dejan aislado a Trump del contencioso iraní.

    Dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, Francia y Reino Unido —dotados de bombas nucleares—, más Alemania, la principal superpotencia geoeconómica de la Unión Europea, se rebelaron a las sanciones de Trump contra Irán, en coordinación con Rusia —una superpotencia geoestratégica cabal— y China —la máxima superpotencia geoeconómica del planeta cuando se mide su PIB por el poder adquisitivo— acordaron evitar las asfixiantes sanciones de EEUU contra las exportaciones de hidrocarburos de Irán mediante los Vehículos de Propósito Especial (SPV, por sus siglas en inglés).

    Los Vehículos de Propósito Especial se equiparan a los añejos trueques que fueron usados en una fase de la Guerra Fría por la antigua URSS.

    La idea nodal consiste en que los hidrocarburos de Irán sean trocados por los bienes y servicios europeos sin necesidad de participar y/o colaborar en el sistema financiero global que domina EEUU.

    Así, este flamante P4+1, que apoya el acuerdo nuclear patrocinado por Obama, le da la vuelta a Trump y opta por 'nuevos canales de pagos' para mantener el comercio con una Irán amenazada por las sanciones draconianas de Trump, quien pretende arrodillar a la teocracia chií iraní y obligarla a aceptar sus condiciones unilaterales. 

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    Las amenazas de Trump no son menores porque golpea a Irán doblemente: en su alicaído y vulnerable sistema bancario y en la exportación de hidrocarburos que constituyen sus mayores ingresos cuando su divisa, el rial, ha sufrido una abrupta devaluación de las dos terceras partes de su valor desde principio de año.

    Durante sus dos comparecencias en la ONU —una ante la Asamblea General y otra ante los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (curiosamente todos dotados de armas nucleares)— Trump amenazó con librar una guerra económica contra Irán a partir del 5 de noviembre, que implica el embargo total a sus exportaciones de hidrocarburos, así como el congelamiento de las operaciones foráneas del Banco Central iraní, lo que 'de facto' constituye su aislamiento comercial y económico del resto del planeta ya que las trasnacionales y los países que se atrevan a proseguir sus intercambios con Irán deberán enfrentar "graves consecuencias ('dixit' Trump)", donde resalta la exclusión del lucrativo mercado estadounidense, el segundo más importante del planeta como país, sumada de multas estrafalarias. Y esto es justamente lo que intenta evitar el asombroso acuerdo del nuevo P4+1.

    En su comparecencia ante la ONU, donde Trump se convirtió en el hazmerreír del mundo, acusó a Irán de ser "el principal patrocinador del terror en el mundo", en repetición de las mismas jeremiadas y legendarias mendacidades del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien, en la misma ONU,  elevó la puja de sus engaños y supercherías al inventar que Irán posee un arsenal nuclear secreto en su subsuelo,  mientras que su aliada, la guerrilla libanesa chií de Hizbulá tendría un depósito de misiles en el aeropuerto civil de Beirut. Cabe señalar que tal aeropuerto se encuentra precisamente en un barrio chií densamente poblado.

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    Existe escepticismo sobre la efectividad de los Vehículos de Propósito Especial, cuando la mayor parte de las trasnacionales de la Unión Europea no desean salirse del lucrativo mercado estadounidense, por lo que muy bien pudieran sacrificar sus intereses y sus inversiones en Irán, donde sus intercambios a la fecha son prácticamente simbólicos. 

    No es lo mismo el caso de Rusia, vapuleada también por las sanciones de Trump, y de China, que padece una guerra comercial con EEUU, cuando ambos países, al contrario de la Unión Europea,  pudieran profundizar sus trueques, que de hecho practica ya la India con Irán en un intercambio insólito de hidrocarburos por oro.

    Sea lo que fuere, la postura temeraria de las tres principales potencias de la Unión Europea (Francia, Reino Unido y Alemania) con la creación de los Vehículos de Propósito Especial ha desafiado a Trump, no se diga en su asociación con Rusia y China, para evitar las sanciones asfixiantes a Irán y mantener vigente el firmado acuerdo nuclear. 

    Hoy, el P4+1 sin Trump, en caso de tener éxito los Vehículos de Propósito Especial, es susceptible de poner en jaque el sistema de reservas de divisa mundial que encabeza el dólar como principal intermediario del comercio mundial.  

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    No ha sido gratuita la furia reactiva de los halcones de la Administración Trump tanto de Mike Pompeo, secretario de Estado, como de John Bolton, asesor de Seguridad Nacional.

    El secretario de Estado, Mike Pompeo, arremetió contra las "medidas contraproductivas" de la Unión Europea que apoyan los ingresos de Irán y que "solidifican el 'ranking' de Irán como primer padrino estatal del terror". Pompeo no ocultó su frustración de que los tres países europeos supuestamente aliados de EEUU "hayan establecido un sistema especial de pagos que eviten las sanciones de EEUU". 

    Por su parte, John Bolton —quien desde su época de funcionario de Baby Bush siempre preconizó la guerra contra Irán—, al unísono del director del Mossad israelí, Yossi Cohen, escaló su incendiaria y florida retórica bélica al amenazar a Irán con todos los relámpagos de su furia. En realidad, el tema de Irán acentúa el alejamiento de Trump con Alemania a la que también criticó en la ONU por su acuerdo del Nord Stream 2 con Rusia.

    En los casi dos años en la Presidencia, Trump es muy dado, como estrategia deliberada, a amenazar con toda su furia retórica para, primero, ver la reacción de su rival  y, luego, sentarse a negociar con todas las ventajas psicológicas a su favor. 

    Así sucedió en su primera comparecencia ante la ONU cuando atacó a Corea del Norte a la que colmó de todos los peores epítetos, para luego reunirse con el mandatario Kim Jong-un con quien ahora alardea tener una óptima relación y estar a punto de conseguir la desnuclearización de la península coreana.

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    El caso con Irán es más difícil y complejo ya que Trump está totalmente hipotecado por su socio el primer israelí Netanyahu, quien busca el aniquilamiento de la teocracia chiita jomeinista, lo cual se complica aún más cuando,  por lo menos en público, el presidente iraní, Hasán Rohaní, rehúsa aceptar la invitación del mismo Trump para negociar "sin condiciones".

    Como se desprende de la entrevista del ministro de relaciones exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, a Der Spiegel, para Irán negociar en esta fase con Trump sería una "pérdida de tiempo" ya que el presidente de EEUU con la mano en la cintura se desdice de sus acuerdos como ha sucedido con el acuerdo sobre el Cambio Climático y la Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). 

    Cabe señalar que las anteriores negociaciones del entonces P5+1 fueron muy largas y extenuantes.  

    A mi juicio, antes de sentarse hipotéticamente a negociar con Trump, Irán es probable que sopese los alcances del acuerdo del nuevo P4+1 y la efectividad de los Vehículos de Propósito Especial.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    programa nuclear, P5+1, Consejo de Seguridad de la ONU, Donald Trump, Irán, EEUU