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    El pasado 8 de marzo, las mujeres de diversos países del mundo salieron a las calles para celebrar su día. En España, han sido señaladas como posibles propagadoras del coronavirus. Ellas denuncian que se busca criminalizar al movimiento feminista, otros alertan que las usan como chivo expiatorio.

    En España, el movimiento feminista es uno de los más grandes y organizados del país, una referencia mundial que tiene una gran capacidad de convocatoria y movilización.

    Año tras año su causa gana terreno en un país donde hasta finales de los años 70 ellas estaban relegadas a realizar las tareas domésticas del hogar, donde debían tener un permiso de sus esposos para viajar o abrir una cuenta bancaria y donde el adulterio de la mujer era penado con la cárcel.

    "La mujer durante el franquismo se convirtió en alguien que no existía. No se le permitía trabajar, se le obligaba a acudir al servicio religioso, el divorcio no existía. El franquismo fue uno de los regímenes más crueles contra la mujer que haya existido en el siglo XX", explica Cristina Fallarás, periodista, escritora y defensora de los derechos de la mujer.

    Aunque oficialmente el franquismo terminó y hoy en día ellas representan el 50,98% de la población, para las españolas no ha sido nada fácil defender sus derechos como sujetos políticos y sociales. Desde Vox y el Partido Popular les llaman feminazis por denunciar, entre otras cosas, el auge de las violaciones grupales y el asesinato de mujeres en manos de sus parejas, que desde 2003 suman unas 1.053 asesinadas. Pero, además, desde mediados de marzo, los sectores más conservadores las señalan como propagadoras del COVID-19, un virus que ha provocado la muerte de más de 27.000 personas en el país.

    "Buscan criminalizar al movimiento feminista y decir, otra vez, que las mujeres somos culpables. El patriarcado siempre nos coloca a las mujeres como las culpables de algo. Cuando hay una mujer a la que han violado siempre hay una parte de responsabilidad en ella: porque llevaba la ropa que llevaba, por si dijo que sí o que no, si se subió o no al coche, si iba por una zona oscura, siempre, siempre se busca criminalizar a la mujer de una manera u otra. Ésta es la prueba evidente de que seguimos con lo mismo: es el patriarcado en su puro estilo colocando en la diana a las mujeres que están en lucha por la igualdad", denuncia Sonia Vivas, expolicía, activista social en defensa de los derechos de las mujeres y de colectivos LGTBI y autora del libro Vivas nos queremos. Manual de autodefensa feminista.  

    La acusación contra el movimiento feminista se inició días después de declararse el estado de alarma el pasado 14 de marzo. Dirigentes y seguidores de Vox y del Partido Popular acusaron al Gobierno de irresponsable por permitir la macha feminista que, según ellos, se había convertido en un "infectódromo".

    "Vox retoma los postulados del franquismo, construye todo un relato obsesivo contra el feminismo y lo cristaliza este 8M. Ellos vieron una oportunidad, que tal vez no volverán a tener, para darle un golpe gordo al feminismo, con ayuda del PP y de toda la red del lobby de la Iglesia católica que en España es poderosísimo y penetra en muchos sectores, como los medios de comunicación", apunta Fallarás.

    La investigación 8M

    Este señalamiento que se dio en medio de los acalorados debates políticos tomó otra dimensión el pasado 25 de mayo, cuando la magistrada Carmen Rodríguez-Medel citó como imputado al delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid por presunta prevaricación omisiva, es decir, por no haber prohibido actos multitudinarios, como la marcha del 8M antes de declararse el estado de alarma.

    "Tendríamos que procesar a todos los cargos que podían tener una información concreta, porque la información era común: las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y todas las resoluciones acordadas en el ámbito europeo. El propio informe de la Guardia Civil indica que eran informaciones que se habían publicado incluso en determinados medios de comunicación y que tenían todos los funcionarios. Entonces, considerar que hay prevaricación omisiva por no haberse adelantado y prohibir todo lo que no se prohibió nos llevaría a una situación absurda de tener que condenar a todos los cargos públicos del país", sostiene Joaquím Bosch, magistrado español.

    Para Bosch, detrás de esta acusación contra las feministas hay intereses ocultos.

    "Para esa fecha, millones de alumnos seguían en las escuelas, institutos, universidades, millones de personas se trasladaban en los transportes públicos, todo el mundo asistía a sus centros de trabajo, hubo partidos de fútbol, actividades políticas, religiosas. Por tanto, focalizar una manifestación, cuando hubo muchas esos días, demuestra esas ganas de utilizar esa situación para intentar desprestigiar al movimiento feminista por su actividad como agente de cambio en los últimos años y para intentar atacar a un Gobierno que tiene sus simpatías con este movimiento feminista"

    ​Bosch recuerda que esta maniobra política-jurídica se ha repetido a lo largo de la historia.

    "Hay situaciones sociales que provocan miedos, incertidumbres e inestabilidad social y suelen utilizarse para cargar contra quienes se consideran enemigos, sobre todo en contextos de confusión, como sería una pandemia. En ese tipo de situaciones se suelen buscar chivos expiatorios y en este caso hay sectores de la sociedad española, sobre todo los más conservadores, que han buscado como chivo expiatorio al movimiento feminista", apunta el magistrado Bosch.

    Desde la Comisión 8M, encargada de la organización de la marcha, denuncian "maniobras políticas" para neutralizar a todo un movimiento social que, además de reivindicaciones para las mujeres, exige garantizar derechos para toda la ciudadanía como: sanidad pública, educación y derechos laborales.

    "Quienes han puesto el 8M en la diana ni siquiera entienden qué es el 8M. El 8M no somos solo mujeres que ponen sus nombres y sus firmas para comunicar una manifestación que es de todas. El 8M no somos solo quienes ponen sus caras y sus nombres ante los medios para defender un argumentario construido entre todas (…) Y, sobre todo, no salimos a la calle solo el 8 de marzo, y esto es, quizá, lo que más les asusta" dicen en un comunicado divulgado el pasado 28 de mayo.

    La Comisión 8M denuncia haber sufrido acoso y presión para hacer declaraciones policiales en pleno estado de alarma. Insisten que quienes las acusan "intentan manipular la realidad con informes falsos y maniobras políticas".

    Los informes que señalan a las feministas y que forman parte de la investigación judicial que adelanta la magistrada Carmen Rodríguez-Medel, han sido seriamente cuestionados. Equipos periodísticos del Eldiario y El País han denunciado que el informe de la Guardia Civil está plagado de errores, testimonios manipulados e inexactitudes.

    A su vez, el diario El Plural, denuncia que el informe forense también está lleno de inexactitudes y mentiras, y que fue realizado por un médico que ha participado en varias conferencias de la organización ultra-católica Los Legionarios de Cristo y cuya hermana fue multada en 2019 por ofrecer terapias para curar la homosexualidad. Para la Abogacía del Estado, estos dos informes tienen un "claro sesgo acusatorio" que "carece de evidencias científicas o técnicas".

    Ataque histórico

    Las mujeres organizadas en el feminismo aseguran que esta investigación que las pone en la mira no es un ataque coyuntural, sino "estructural e histórico", como lo define la periodista Cristina Fallarás.

    Desde que Vox irrumpió con fuerza en la escena política española en el año 2018 dejó clara su postura hacia la mujer. En su propuesta 100 medidas urgentes para España estableció: supresión de cuotas por sexo en las listas electorales, derogar todas las leyes con "perspectiva de género", suprimir los organismos "feministas radicales", penalizar el aborto y perseguir las denuncias falsas sobre violencia machista.

    "Está demostrado con datos oficiales que el porcentaje de denuncias falsas es irrelevante, un 0,01%. Está en la misma línea que otras denuncias falsas, como la que maridos presentan contra sus esposas o como las personas que fingen el robo del celular para cobrar el seguro. No es cierto que exista un problema de denuncias falsas, además, en España las denuncias falsas son delito y a la vista está el número de condenas bajísimas. Lo que sí es un serio problema en nuestro país es la violencia machista. Desde que tenemos datos estadísticos más de 1.000 mujeres han sido asesinadas y cada año son condenados más de 30.000 hombres por violencia machista y que requieren medidas de protección para las mujeres", precisa el magistrado Bosch.

    Otra de las medidas más defendidas de Vox es derogar la Ley de Violencia de Género del año 2004 aprobada durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que permitió, entre otras cosas, denunciar la violencia machista y empezar a contabilizar a las víctimas. El partido de Abascal propone sustituirla por una Ley contra la Violencia Intrafamiliar.

    "Me parece un error querer tratar de manera conjunta lo que es diferente. Hay poco porcentaje de violencia familiar y un alto porcentaje de violencia machista. Por lo tanto, diluir ese porcentaje mayoritario de un 85% de violencia machista con un 15% de violencia familiar volvería a invisibilizar la violencia contra las mujeres como pasaba antes de que hubiera una legislación de protección, que es lo que siempre han deseado los machistas", argumenta Bosch.

    La periodista y escritora Cristina Fallarás alerta el peligro que esconde el discurso de Vox contra las mujeres.

    ​"Vox ha conseguido cambiar el machismo por misoginia y esto es muy peligroso porque es el odio a la mujer que entronca con la tradición franquista de sometimiento a la mujer. Empieza a haber ahora una juventud de extrema derecha que construye su mensaje a partir del odio visceral contra la mujer como sujeto político. Es muy peligroso. Lo hacen porque saben que la mujer como sujeto político es la que ha introducido en España los mayores cambios que ha habido en esta democracia como leyes educativas, sobre divorcio, el aborto, leyes de carácter social que socavan el patriarcado, sin duda", explica Fallarás.

    Fallarás suma a esas conquistas sociales el pulso que han tenido que librar las mujeres en las calles para hacer valer la justicia, tal como sucedió en abril de 2018 cuando ellas tomaron las calles de todo el país para repudiar la sentencia del caso La Manada, que en aquella ocasión calificó como abuso y no como agresión sexual la violación grupal de cinco hombres contra una joven de 18 años. Fallarás con el hashtag #Cuéntalo logró visibilizar en apenas 10 días más de 3 millones de casos de violencia sexual.

    "Buscan desactivar un movimiento que es político, al margen de los partidos, pero que es político porque busca la transformación social y que cada día crece y tiene mayor impulso en las nuevas generaciones y en los hombres, porque muchos hombres se están uniendo al movimiento feminista, que entienden nuestro discurso y elaboran el suyo propio, y eso a ellos les da mucho miedo, les aterroriza ¿y qué hacen? Volver a activar toda esa maquinaria para criminalizarnos y hacer creer que nosotras hemos matado a la humanidad por habernos reunido el 8 de marzo", alerta Sonia Vivas, quien fue una de las denunciantes del Caso Cuso Cursach, un entramado de corrupción, tráfico de menores, homicidio, trata de mujeres, tenencia ilícita de armas y tráfico de influencias que involucró a diferentes personalidades en Palma de Mallorca.    

    ​Vivas asegura que pese a las presiones y al acoso que denuncian, ellas se mantendrán en pie.

    "Ellos están utilizando métodos violentos porque mentir es violento, criminalizar es violento, utilizar el poder que tienes para hacer daño a un movimiento social es violento. Pero los enfrentaremos como lo hemos hecho siempre: resistiendo, estando juntas, unidas. Toca entender que estamos en el punto de mira, que la cosa es muy seria, que los reaccionarios están gritando muy fuerte. Tenemos que estar más unidas que nunca porque lo que tenemos adelante es un animal muy grande que no está solo y que tiene nexos en Estados Unidos, Brasil y con figuras como Le Pen", advierte Vivas.

    Y así como en los años 30 las mujeres españolas lograron durante la II República convertirse en una vanguardia y en una referencia mundial al lograr el derecho al voto, a la participación política y a ser electas en cargos de representación pública, ocho décadas después, otra vez las mujeres españolas están en la vanguardia no solo en legislación, sino en la lucha por terminar de enterrar los vicios que dejó la dictadura franquista y construir una sociedad que garantice una vida digna y justa para todos y todas. Rosa Luxemburgo decía que quien no se mueve, no siente las cadenas, y las feministas en España están demostrando que, aunque les muestren las cadenas, ellas no pararán.

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    Etiquetas:
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