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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
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    "España se convertirá en Venezuela" es una de las frases que más se repite en la discusión política en el país ibérico. Unos lo dicen porque supuestamente Unidas Podemos instalará el "comunismo bolivariano". Otros aseguran que la oposición española calca "métodos insurreccionales" ya aplicados contra la Revolución Bolivariana.

    Es tanto lo que se habla de Venezuela en España que muchas personas (entre ellos, el humorista José Miguel Monzón —más conocido como El Gran Wyoming) dicen que el país bolivariano es la décimo octava Comunidad Autónoma española.

    Venezuela no solo aparece constantemente en las noticias de este país, sino que hay territorios ya identificados con los venezolanos, como es el caso del barrio Salamanca de Madrid, al que le dicen la little Venezuela por la cantidad de venezolanos que ahí viven o conviven, entre ellos reconocidos dirigentes de la oposición venezolana.

    Desde el pasado 10 de mayo, los habitantes de ese acaudalado barrio han salido a las calles para pedir libertad, el fin del estado de alarma y la renuncia del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos. La que se hace llamar líder de este movimiento denominado Resistencia Democrática de España, María Luisa Fernández, ha denunciado que Sánchez e Iglesias "quieren una España chavista" y que ellos lo evitarán. A la vez, advierte que la situación "se pondrá fea y ahí será cuando entremos nosotros".

    ​El presidente Pedro Sánchez ha denunciado que la derecha y la extrema derecha están utilizando el virus para derrocar al Gobierno. El Partido Popular y Vox han dejado claro su apoyo a estas manifestaciones.

    "La revuelta de los balcones y las mascarillas es imparable por mucho que ustedes utilicen campañas de desinformación o por mucho que lo impidan. La revuelta de las cacerolas y las mascarillas ya se ha extendido por todos los barrios humildes, acomodados, populares, por toda España y ustedes no van a poder detenerla", advirtió Santiago Abascal.

    Para Arantxa Tirado, politóloga española y Doctora en Relaciones Internacionales y en Estudios Latinoamericanos, es mucho lo que se está en juego en España.

    "No se está jugando solamente que este Gobierno siga, con lo que implica por las ayudas sociales que está dando para que los sectores más desprotegidos de la clase trabajadora no carguen sobre sus espaldas el peso de esta crisis, sino que también se está jugando la democracia en mayúscula, la democracia liberal, que sabemos que es muy cuestionable, pero es la única que se ha presentado como posible acá", explica Tirado.

    A las caceroladas se han sumado escraches contra dirigentes políticos del Gobierno, como el que hicieron frente a las residencias del ministro de Transporte y Movilidad, José Luis Ábalos y del vicepresidente Pablo Iglesias, quien ha sido blanco de los peores ataques verbales por parte del PP y Vox.

    ​"Tener en el Gobierno a Unidas Podemos, que está haciendo de dique de contención contra el embate de la derecha económica y que están plantando cara a lo interno del gabinete para defender otra manera de salir de esta crisis, hace que el poder económico se de cuenta que no tiene la situación controlada como antes y les da pavor"

    "Algo muy sintomático es que no quieren permitir que el vicepresidente Pablo Iglesias tenga acceso a documentos reservados por estar en la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia, algo muy normal por su cargo, porque es alguien que no es chantajeable o cooptable que pueda tener acceso a todos los desmanes que este poder económico, de la mano del poder político, ha realizado en estos años de democracia ", apunta Tirado.

    Lorena Freitez, psicóloga social venezolana residenciada en España, ve que detrás de estas protestas hay intereses políticos de mayor calado.

    "Ellos están reaccionando ante un consenso que ya está en muchos decisores en la Unión Europea y en el mundo, como es el impuesto a las grandes fortunas y también para que una renta básica universal no sea solo durante la pandemia, sino que llegue para quedarse. Todos estos consensos, que ya forman parte de los debates de los decisores y que las sociedades cada vez apoyan más, obviamente hace que estas élites reaccionen y busquen acumular fuerza social y política que les permita rebatir este tipo de políticas más redistributivas. Ante el debilitamiento ideológico del neoliberalismo se están buscando formas de ampliar los márgenes de maniobra para ver cómo se recomponen", detalla Freitez.

    Revuelta a la española

    La llamada "revuelta de los pijos" o "revuelta de las mascarillas" comenzó el pasado 10 de mayo en la calle Núñez de Balboa del barrio de Salamanca, dos días después de que las autoridades sanitarias rechazaran la petición de la Comunidad de Madrid (PP) de pasar a la fase 1 de la desescalada, un territorio que ha acumulado el mayor número de muertos y contagiados de coronavirus de todo el país, pero cuyas autoridades y varios de sus pobladores exigen retornar a la normalidad para salvar la economía. Freitez considera que más allá de la demanda coyuntural, estas revueltas suelen seguir un mismo guión.

    "Comienzan con una protesta espontánea, de carácter social, donde no hay liderazgos políticos reconocidos que organicen la protesta. Sin embargo, después estas protestas escalan y en algún momento son capitalizadas por fuerzas políticas. En este momento en España, vemos que los partidos de la derecha hablan de ellas de manera reiterativa y si no es una capitalización, por lo menos la agitan. Vox es claro cuando dice que estas protestas cuando se masifiquen por todo el país van a dejar de ser un movimiento solo de pijos y se va a convertir en un movimiento de carácter estatal que empiece a percibirse como una revuelta de todas las clases y territorios", apunta Freitez.

    La "revuelta de las mascarillas" tiene características muy similares con los movimientos que han logrado el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia, la destitución de Dilma Rousseff, el encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y los intentos de golpe de Estado en Venezuela. Todos se arropan con las banderas de su país, se denominan Resistencia, corean sus himnos nacionales, proponen soluciones radicales en coyunturas difíciles y todos gritan libertad.

    "Detrás de este grito está la hipocresía del capitalismo, de ese sistema que no da ningún tipo de libertad para la clase trabajadora, para los pobres, para los pueblos que están sometidos, que tienen que vender su fuerza de trabajo en condiciones de casi esclavitud. Ellos patrimonializan esos términos que, a priori, todo el mundo defiende como democracia y libertad, dándole la vuelta para venderse como víctimas de una supuesta dictadura cuando sabemos que ellos son los verdaderos dictadores, los que le dieron golpe de Estado a Chávez, a Evo, sabemos que Bolsonaro no tiene nada de demócrata, igual que la derecha española no tiene nada de demócrata porque es heredera directa de la dictadura franquista", precisa Tirado.

    "Tienen un discurso reaccionario que no reconoce la legitimidad de un Gobierno que fue electo por la vía de las urnas. Aquí en España piden la dimisión de Sánchez, igual que la oposición venezolana cuando pedía Chávez vete ya, Maduro vete ya. Es un reclamo de carácter reaccionario porque busca sacar de golpe a un Gobierno que fue electo democráticamente. Estos reclamos lo que buscan es avivar el malestar y una vez capitalizado desgastar al Gobierno. El Gobierno va a tener que afrontar situaciones sociales difíciles que se van a derivar de la crisis social y económica que provocó el coronavirus y de eso el Gobierno puede salir desgastado, entonces, contar con una fuerza social en la calle, movilizada y politizada en una dirección va a ser muy útil para que la oposición pueda ejercer presión. Están acumulando fuerzas para el escenario difícil que tendrá que enfrentar el Gobierno", indica Freitez.

    Los veteranos de las protestas

    A la ya tensa situación política, económica y social que atraviesa España se suma el papel que están jugando reconocidos dirigentes de la oposición venezolana, todos acusados por las autoridades de su país de haber participado en varios intentos de derrocamiento del Gobierno Bolivariano.

    ​"Estamos hablando de la aristocracia venezolana vinculada con sectores poderosos en España, con Aznar (que también participó en el golpe de Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002). Aznar está vinculado políticamente con Voluntad Popular. Hay un sector del PP que tiene relaciones con Voluntad Popular, que es el partido de López, y no vamos a decir que son el cerebro de estas protestas, pero sí que hay una misma matriz ideológica y podrían estarse emulando algunas formas de movilización. No voy a decir que tengan conexiones con esto, pero de alguna manera Venezuela se está convirtiendo en una vanguardia política para España. Dicen que la izquierda emula al chavismo, pero ahora la derecha es la que emula a la venezolana. Pero no creo que esto sea premeditado, sino que comparten una estrategia política que llaman el Método Bannon, que es un método que comparte toda la extrema derecha desde el éxito electoral de Trump y que se ha venido replicando como un movimiento trasnacional de extrema derecha", explica Freitez.

    "Es evidente que hay unos vínculos de clase y yo no sé dónde empiezan uno y dónde empieza el otro. Es decir, si la derecha española ahora se está pareciendo a la venezolana o si la venezolana desde antes se copió de la española. La derecha venezolana no tiene iniciativa propia. La gente no defiende solo una bandera, defiende privilegios de clase. Además, creo que, en realidad, las órdenes vienen de más arriba, de Estados Unidos porque, al fin y al cabo, FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales de Aznar) no se entiende sin EEUU", dice Tirado.

    Lo cierto es que, todos estos dirigentes opositores venezolanos residenciados en España no han querido mantenerse al margen del debate político del país que los acogió, entre ellos el padre de Leopoldo López, que tras recibir la ciudadanía española de las manos del expresidente Mariano Rajoy, se convirtió en eurodiputado del Partido Popular; o el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, cuyo diario jugó un papel clave en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez el 11 de abril de 2002.

    ​"Ellos están metidísimos en la política española como lobby de presión para decantar la política exterior española hacía Venezuela en una determinada manera. Julián Macías, que es especialista en el estudio del comportamiento de las redes sociales, ha estado explicando esas vinculaciones de esta ultraderecha venezolana con la española y cómo usan las redes sociales de Miguel Henrique Otero, Nitu Pérez Osuna para replicar a todos los medios de la ultraderecha española e incluso replicando matrices de opinión falsas​".

    ​​"Hay una coordinación de estas personas y de otras que no son visibles, que no dan la cara, que están maniobrando por detrás y por arriba para condicionar e influenciar la opinión pública española. Recientemente leía un reportaje del Financial Timessobre las protestas de estos pijos en España y una de las personas que se manifestaba decía que el Gobierno estaba acabando con el país y que quería convertir a España en Venezuela. Esto que se repita y lo recoja el Financial Times no es casual y lo están posicionando en los medios, en la calle, entre actores políticos, en redes", detalla Tirado.

    Las preguntas que ahora quedan en el aire son ¿qué pasará con estas protestas? ¿hasta dónde llegarán?

    ​"Están radicalizando tanto su discurso, volviéndolo tan estrambótico diciendo que vivimos en una dictadura, que esto es comunismo, que están provocando una reacción de los sectores populares y ahí hay una confrontación directa. Yo sí veo que vamos a un escenario de agudización del conflicto, de polarización política donde nos vamos a ir a los extremos, que no es algo nuevo en la política española, porque es falso ese cierre que hizo la Transición, de las dos Españas que se dieron la mano. Eso nunca ha sido resuelto", sostiene Tirado, quien lleva en su memoria familiar la lucha de su abuelo republicano en combate contra el franquismo.

    ​Por su parte, Freitez considera que quien quiera ganar esta batalla política deberá sortear varios desafíos.

    "Solo ganará quien logre conducir a la población a una situación de normalidad progresiva y progresista, es decir, responsable, seria, donde la gente se sienta segura. Si el Gobierno prioriza la protección social y da a los sectores más vulnerables unas respuestas concretas, como el Ingreso Mínimo Vital, políticas económicas de protección que le permita a la gente sentirse amparada y protegida, esto será el mejor antídoto para evitar que estas protestas no se amplíen hacia los sectores populares y que esta revuelta de ricos no sea mañana una revuelta de toda la sociedad", concluye.

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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
    Etiquetas:
    Nicolás Maduro, Venezuela, protestas, VOX, Unidas Podemos, PSOE, Partido Popular de España, Gobierno de España, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez
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