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    Emanuel Macron, presidente de Francia, durante la ceremonia dedicada a las víctimas de los atentados del 13 de noviembre de 2015

    Francia: la derrota militar de Daesh no espanta el temor al terrorismo interno

    © REUTERS/ Philippe Wojazer
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    Luis Rivas
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    Francia celebra el segundo aniversario de los atentados del 13 de noviembre de 2015 con la esperanza puesta en que la derrota de Daesh en Siria e Irak le proteja de nuevas matanzas. Pero el caldo de cultivo interno del que se nutren los islamistas franceses sigue hirviendo.

    Las masacres del 13 de noviembre de 2015 en los bares, restaurantes y la sala de concierto Bataclan de París provocó 130 muertos. Los escenarios elegidos eran y son representativos de lo que los islamistas radicales más odian: barrios donde las diversas culturas, razas y religiones del país se mezclan para beber, fumar, oír música y, en definitiva, disfrutar de la vida.

    Los atentados, preparados y llevados a cabo por varias células organizadas entre Francia y Bélgica, obligaron a las autoridades, y especialmente a los servicios de inteligencia, a superarse, a espabilar y, sobre todo, a coordinarse mejor.

    Lea más: Acusan de terrorismo a ocho ultraderechistas que planeaban atacar mezquitas en Francia

    Durante décadas, los diferentes organismos actuaban sin concertación y, en muchos casos, haciéndose la guerra entre ellos. También el 13 de noviembre de 2017, cuando la sala Bataclan había sido tomada por un comando yihadista y sus componentes habían ya empezado a asesinar a los espectadores, militares, policías y las dos fuerzas especiales de intervención francesas no se pusieron de acuerdo en el operativo de asalto para liberar a los rehenes.

    Dos años más tarde, Francia ha cambiado de presidente, ha nombrado a nuevos responsables de la lucha antiterrorista y todos aseguran haber aprendido la lección, pero a las limitaciones presupuestarias hay que añadir las dudas políticas.

    Francia ha adaptado su legislación a la amenaza y ha adoptado una ley que para sus críticos perpetúa el estado de emergencia decretado tras los atentados de 2015, pero que elimina la ingenuidad, si se puede llamar así, de unas normas que impedían a las fuerzas policiales actuar con la adecuada firmeza.

    Terrorismo interno: jóvenes contra su país

    Pero las raíces del terrorismo interno no se arrancan solo con medidas policiales. Los barrios franceses donde el salafismo ha sustituido a las instituciones del Estado no han sido objeto de medida alguna para frenar el proselitismo y la instauración de normas sociales contrarias a los valores de la República; las mezquitas —clandestinas o no— desde donde se lanzan los mensajes de contenido radical no han sido todas cerradas; el tráfico de armas de guerra sigue siendo un próspero negocio; el fracaso de la integración o asimilación de muchos de los franceses nietos de inmigrantes musulmanes no encuentra solución.

    Es en el terreno social y cultural donde Francia se juega el remedio al terrorismo islamista interno. Y para ello, debería, entre otras medidas, desprenderse de sus complejos de expotencia colonial y de su autoflagelación permanente, para volver a enseñar en la escuela pública su propia historia, liberada de culpa, orgullosa, aunque también crítica. Que la Sharía sea vista por buena parte de la juventud musulmana francesa como una norma por encima de los valores republicanos no refleja sino el desastre de la política educativa de las últimas décadas. Que una mínima parte de esa juventud odie a su país y decida asesinar a sus propios compatriotas es el culmen de un fracaso que el fin del conflicto en Siria e Irak no va a detener.

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    El nuevo responsable francés de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), Laurent Núñez, nombrado solo hace cuatro meses, reconoce que la amenaza terrorista "endógena" no desaparece con las derrotas militares de Daesh (el autoproclamado Estado Islámico, proscrito en Rusia) a miles de kilómetros. Marsella fue, hace poco más de un mes, escenario de los asesinatos de dos mujeres en nombre del Islam. Un terrorismo "low cost", o barato, lejos de la sofisticación de los actos llevados a cabo en París hace dos años, pero que mantienen a las autoridades en máxima alerta. Núñez asegura en una entrevista al diario Le Figaro que la voluntad de Daesh de atacar en Francia "sigue intacta". 


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    derrota, miedo, terrorismo, Daesh, Francia
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