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    Soldado ruso en el Ártico (archivo)

    Una nueva guerra fría: el Ártico, ¿el próximo campo de batalla entre Rusia y EEUU?

    © Sputnik / Valeriy Melnikov
    Defensa
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    Denis Lukyanov
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    La batalla por el Ártico ya se libra, aunque por ahora no se trata de enfrentamientos armados, sino de una competición por la influencia en esta importante región. La Alianza Atlántica sigue reclamando su derecho por estar presente en esta zona y suele desafiar el papel que trata de desempeñar Rusia.

    Rusia y China no dominarán el Ártico porque es "un lago que no pertenece a nadie", declaró el 20 de febrero el almirante estadounidense James Foggo quien funge como comandante de las Fuerzas Navales de EEUU en Europa y África.

    En su entrevista al medio Washington Examiner el alto rango militar apuntó que Rusia considera que el Ártico es su dominio, sin embargo para Foggo es un "dominio internacional".

    En realidad Rusia posee una parte considerable del Ártico. La frontera que reclama empieza en la península de Kola —cerca de la frontera con Noruega—, atraviesa el Polo Norte y termina en el estrecho de Bering —cerca del límite marítimo con EEUU—.

    Pero los países de Occidente no lo reconocen. Moscú insiste en que tiene derecho a estos territorios porque esta zona pertenece a la plataforma continental de Eurasia.

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    Se estima que esta zona contiene reservas de gas y petróleo de las que se pueden producir decenas de miles de millones de toneladas de combustible, es decir, el Ártico es un área de enorme importancia para los jugadores geopolíticos principales.

    Pesadilla para EEUU

    Con tal de defender sus posesiones en la región, la Federación de Rusia invierte cantidades enormes de dinero en el desarrollo de su territorio. El primer ministro, Dmitri Medvédev, anunció en agosto de 2017 que el país euroasiático invertirá más de 160.000 millones de rublos —2.440 millones de dólares—  en el desarrollo de su zona ártica.

    Unos rompehielos de la empresa rusa de transporte FESCO en Vladivostok, parte de la Ruta Marítima Norte
    © Sputnik / Vitaly Ankov
    Y Estados Unidos, igual que algunos otros países de la OTAN, teme el aumento de influencia y presencia de Rusia en el Ártico. Según el director gerente del Instituto de problemas regionales, Dmitri Zhuravliov, hay dos razones por las que la OTAN tiene miedo de Rusia en el Ártico.

    "Primero, el bloque considera el Ártico como un posible campo de batalla. Recordemos que el camino más corto entre Rusia y América pasa a través del Ártico. Segundo, la Ruta Marítima del Norte es la más económica para el traslado de productos de Asia a Europa", declaró.

    Este último, explicó, es mucho más corto que la ruta marítima a lo largo de las costas de África. Además, es mucho más seguro que la ruta a través del canal de Suez porque existe el problema sirio e iraní, señaló el entrevistado.

    "Será una verdadera pesadilla para Estados Unidos ver el aumento significativo de suministros de productos de China a Europa a través de la Ruta Marítima del Norte. La cantidad de suministros ya es enorme hoy en día, pero tiene la posibilidad de crecer aún más", dijo.

    En su entrevista, el almirante James Foggo señaló que las empresas estadounidenses "no tenían interés en una Ruta de la Seda Polar" porque, según aclaró, la mayoría de los buques de EEUU son demasiado largos para navegar en aguas tan poco profundas.

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    ¿Una guerra a la vista?

    "La posibilidad de un conflicto armado en el Ártico a corto plazo parece minúscula, si bien Estados Unidos prevé desplegar sus bases en la región, mientras Rusia también está construyendo su sistema de seguridad en el Ártico para proteger no solo sus bases, sino también sus reservas de materias primas", enfatizó Zhuravliov.

    Según el experto, por ahora no existe la infraestructura necesaria para realizar enfrentamientos directos. Lo malo, prosiguió, es que los estadounidenses consideran el Ártico como un campo de batalla, lo que sirve como incentivo para posibles enfrentamientos en el futuro.

    Las tropas de Estados Unidos por ahora no están preparadas para el combate en las duras condiciones del Ártico porque todavía no se han desplegado completamente en la región, pero ya lo tienen previsto. Entretanto, los demás miembros de la Alianza Atlántica no están preparados para este tipo de conflicto, aseveró.

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    "Si no tienen ni la infraestructura, ni los vehículos, ni los efectivos preparados para el combate allí, no serán capaces de luchar en condiciones de un frío severo. Simplemente se congelarán allí y ya", pronunció.

    El ministro de Defensa del Reino Unido, Gavin Williamson, dijo la semana pasada que su país prevé hacer crecer su presencia militar en el Ártico "para proteger de Rusia el flanco norte de la OTAN".

    El Consejo de la Federación de Rusia respondió al lenguaje hostil del ministro británico. El presidente del Comité del Senado para la Defensa y Seguridad de Rusia, Víktor Bóndarev, declaró a Sputnik que la situación en el Ártico se encuentra bajo el control de Rusia.

    Además, agregó que ante cualquier paso agresivo por parte de un miembro de la Alianza la nación euroasiática dará una respuesta inmediata.

    "Rusia, sin duda, está preparada para repeler cualquier acción militar en esta parte del planeta. Sin embargo, el programa ártico ruso no da prioridad al despliegue militar, sino sobre todo a la exploración económica. Las acciones rusas se limitan exclusivamente a la defensa. Estamos preparados para defendernos", concluyó Dmitri Zhuravliov.

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    Etiquetas:
    presencia militar, OTAN, James Foggo, Ártico, EEUU, Rusia
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