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    Sputnik consultó a cuatro excancilleres colombianos sobre el impacto en el país sudamericano de la elección de Joe Biden en Estados Unidos. Coinciden en que desnarcotizar la agenda bilateral, respaldar el Acuerdo de Paz y mejorar las relaciones averiadas tras la campaña de funcionarios colombianos por Trump marcarán el camino entre ambas naciones.

    Nunca una elección presidencial en Estados Unidos había cobrado tanta relevancia en Colombia. Días antes de los comicios, por ejemplo, se vio al saliente mandatario, Donald Trump, relacionar al senador colombiano Gustavo Petro, opositor al Gobierno de Iván Duque, con la campaña del demócrata Joe Biden. Otro revuelo causó el expresidente Juan Manuel Santos (2010-2018), quien acusó al embajador de Colombia en EEUU, Francisco Santos, de hacer campaña por los republicanos.

    Lo cierto es que Biden define un panorama particular para Colombia. Para el excanciller colombiano Rodrigo Pardo, la campaña llevó al rompimiento del consenso bipartidista. Lo cual quiere decir no tomar partido por candidato alguno y mantener relaciones más allá de identidades ideológicas o políticas. A su juicio, el nuevo presidente de EEUU llega a la Casa Blanca sin mayores aliados en la región, lo que se convierte en una oportunidad para el país sudamericano.

    "Una relación que tendrá que pasar por una agenda de trabajo común. El Gobierno de Colombia va a tener que ser más serio con el Acuerdo de Paz. Biden vino a Colombia siendo senador a apoyar el proceso de diálogo entre el Estado y las FARC. Ha tenido un compromiso muy grande en esa materia. Va ser un Gobierno parecido al de Obama, al fin y al cabo fue su vicepresidente", agregó Pardo, canciller entre 1994 a 1996.

    La agenda de las relaciones binacionales

    Desde una orilla política más conservadora, el también excanciller Jaime Bermúdez, quien lideró las relaciones internacionales de Colombia en los años 2008 a 2010, observó que Biden llega a gobernar con prioridades locales como la recuperación económica y romper la polarización que produjo la campaña.

    "Colombia tiene un lugar especial con Estados Unidos. Se puede esperar una preservación de la buena relación, pero algunos asuntos deberán pasar por el Congreso norteamericano, donde se causó un importante daño con la participación de funcionarios y miembros del partido de gobierno a favor de Trump. Es probable es que temas como los derechos humanos y sindicales sean una exigencia para brindar apoyo económico y político a las iniciativas del Gobierno colombiano", enfatizó Bermúdez, quien fue canciller de Colombia en el segundo mandato del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).

    Para la internacionalista colombo-uruguaya Laura Gil, el Gobierno de Iván Duque tendrá que enfrentar el desafío de recuperar la confianza que resultó afectada tras la campaña en EEUU. "No creo que Biden llegue a pasar facturas, pero tendrá una administración muy influida por congresistas que notaron la participación colombiana en la campaña. Estoy convencida de que si insisten en mantener a Francisco Santos en la Embajada se reducirá la interlocución entre gobiernos", puntualizó Gil.

    La abogada explicó que con Biden, como con Barack Obama, se espera una actitud conciliadora y alejada del paradigma de la guerra contra las drogas que profundizó Trump. "Eso no quiere decir que acabe la discusión sobre las fumigaciones, lo que sí creo es que hay espacio para dialogar y proponer otras visiones", explicó la abogada y recordó que durante el mandato de Trump, Colombia fue presionada para reactivar las fumigaciones con glifosato y demostrar la reducción del número de hectáreas de cultivos de coca.

    Las fumigaciones con glifosato se realizaron por más de dos décadas en Colombia y fueron suspendidas desde 2015 por el Gobierno de Juan Manuel Santos, quien adelantaba un proceso de negociaciones de paz con las guerrillas, y algunos puntos de discusión giraban sobre este asunto. La medida se tomó de manera temporal, en atención a un concepto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que catalogó el herbicida como agente cancerígeno.

    En ese entonces, mientras se daban las negociaciones de paz, se había presentado un aumento de cultivos ilícitos de coca en el país. Actualmente, según datos del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la Oficina de Naciones Unidas contra Drogas y Delitos —UNODC, por sus siglas en inglés—, se registran 154.000 hectáreas de coca.

    A la situación se suma un panorama convulso en materia de seguridad. De acuerdo con la organización de derechos humanos Indepaz, Colombia contabiliza 72 masacres en lo que va corrido del 2020; 238 asesinatos de exintegrantes de la guerrilla de las FARC que dejaron las armas; asimismo se han registrado 251 líderes sociales asesinados en este año.

    La visión de Biden sobre Colombia

    Sputnik tuvo acceso a un documento borrador elaborado desde la campaña del candidato demócrata a la Casa Blanca titulado: "Visión de Joe Biden para Colombia y la comunidad colombo americana". En el texto se expresa que, para el nuevo Gobierno que arranca el 20 de enero de 2021, la implementación del Acuerdo de Paz, la cooperación económica pospandemia y un cambio de enfoque en la lucha contra el narcotráfico serán asuntos centrales en la relación binacional.

    El documento señala que "cuando Colombia es poderosa y segura, toda América es más segura" pues "Colombia es pieza clave para el bienestar del hemisferio". También recuerda que siendo senador, Biden visitó el país como articulador del Plan Colombia, un acuerdo de cooperación militar que desde el año 2000 medió en las relaciones entre ambos países y que se apuntó al fortalecimiento del Ejército de Colombia para enfrentar a las guerrillas, principalmente a las FARC, hasta que se firmó el Acuerdo de Paz en 2016.

    El proceso de paz recibió el respaldo entusiasta del entonces presidente de EEUU, Barack Obama (2009-2017), y de Biden como su vicepresidente. Esto explica que el primer punto de la agenda de Biden con Colombia sea, según el documento, seguir "trabajando con el Gobierno colombiano para alcanzar una paz real y duradera para su población". Lo que implica la contribución al funcionamiento del sistema de verdad, justicia y reparación, pactado en los diálogos de paz.

    El segundo punto de la hoja de ruta de Biden en Colombia es la cooperación judicial en la lucha contra la corrupción, el crimen transnacional y el narcotráfico. Este último desde una perspectiva alternativa, y el tercer punto de la agenda tiene que ver con protección ambiental y recuperación económica para superar los efectos causados por la pandemia.

    Biden, un presidente experto en Colombia

    Estos temas coinciden con el análisis de otra excanciller de Colombia, María Emma Mejía, quien estuvo al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores entre 1996 y 1998. Para Mejía el triunfo de Biden es música para los oídos de los colombianos, porque la relación del exvicepresidente estadounidense con el país sudamericano es de vieja data y amplio conocimiento, lo que permitiría, según la exdiplomática, que la agenda se ajuste más a la realidad de Colombia.

    "Creo que en el Gobierno de Biden podremos desnarcotizar la agenda binacional y enriquecerla más. Los derechos humanos serán centrales en el Congreso estadounidense, pero las relaciones con Venezuela y Cuba probablemente sean abordadas desde otra perspectiva. Confío en que se retome el acercamiento para buscar una salida negociada a la crisis de Venezuela", analizó Mejía.

    Añadió la excanciller que el triunfo de Biden y Kamala Harris es una ganancia enorme para Colombia, porque pondrán su liderazgo en la construcción de la unidad continental. "El tema de Venezuela y Cuba pasará por la eliminación de la nueva guerra fría a la que nos empujó el gobierno Trump y será un aporte importante para la implementación del Acuerdo de Paz con las FARC y la posibilidad de retomar los diálogos con el ELN [la última guerrilla en Colombia]", expresó

    Eso sí, la excanciller Mejía advirtió que en el Congreso de EEUU habrá un ambiente complejo para apoyar iniciativas a favor de Colombia, y que para resolver este obstáculo se requiere la llegada de un nuevo embajador que ayude a aliviar las relaciones maltrechas por la participación de Francisco Santos en el debate electoral.

    Otra excanciller colombiana, Noemí Sanín, consideró que, dado que Estados Unidos lleva muchos años sin una política robusta hacía América Latina, es probable que el presidente Biden impulse un proceso de articulación regional y ubique a Colombia como epicentro de este impulso.

    "Con el conocimiento que tiene Biden sobre Colombia espero que se dé un enriquecimiento de la agenda. Hace muchísimos años la relación está marcada por el narcotráfico, obviamente es un problema real, pero la agenda debe incluir otros asuntos, y sin duda la implementación del Acuerdo de Paz será uno de ellos. También creo que ocupará un lugar importante la lucha contra el crimen organizado, que se expresa en las mafias de la minería ilegal, desde la óptica de la protección ambiental", concluyó Sanín.

    Una agenda que no le gustará al Gobierno de Duque

    Hablar de la importancia del respaldo del Acuerdo de Paz, de desnarcotizar la agenda y de promover los derechos humanos resulta de grueso calado para Colombia, ya que el Gobierno de Iván Duque ha mostrado poca intención de cumplir con lo pactado con las FARC, ha buscado reactivar las fumigaciones de cultivos ilícitos con glifosato y no ha resuelto el aumento de asesinatos de excombatientes de las FARC y líderes sociales.

    En el ambiente interno colombiano es claro que el presidente Duque ha intentado sabotear la implementación del Acuerdo de Paz desfinanciando el programa de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito para imponer la aspersión aérea con glifosato, una estrategia que se planteó en Colombia desde finales de los años 90 y que ha causado graves daños ambientales y sociales, sin lograr el objetivo de resolver la expansión de los cultivos de coca en el país latinoamericano.

    El actual mandatario de Colombia también ha obstaculizado la labor de la Jurisdicción Especial de Paz, tribunal creado para sancionar a los máximos responsables de los peores crímenes del conflicto armado que se prolongó por más de medio siglo. Incluso, en la actualidad su partido, el Centro Democrático, impulsa un referéndum para derogar la creación del tribunal de paz.

    En síntesis, la llegada de Biden a la Casa Blanca es un duro golpe para la agenda del presidente de Colombia, Iván Duque, quien encontraba en la Administración Trump su mejor aliado para revertir el Acuerdo de Paz e impulsar un Gobierno de corte conservador enfocado en atender problemas sociales a través de la Fuerza Pública y la criminalización de la protesta ciudadana.

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    Iván Duque, Joe Biden, Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, FARC, narcotráfico, acuerdo de paz, EEUU, Colombia
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