13:44 GMT +313 Diciembre 2019
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    La gente protesta contra el aumento del precio de la gasolina en una carretera en Teherán (Irán)

    Irán, ¿al borde de una revolución por la subida de los precios de la gasolina?

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    Opinión & Análisis
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    Protestas en Irán por el alza del precio del combustible (41)
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    Tras la drástica subida de los precios de la gasolina decretada por el Gobierno persa el 16 de noviembre, el pueblo ha salido a las calles para protestar. La Policía usó armas para dispersar a los manifestantes y hay víctimas mortales. ¿Está la república islámica al borde de una revolución?

    Los precios de la gasolina subsidiada han crecido un 50%. Además, el Gobierno tuvo que introducir cuotas a su compra. El costo de un litro de gasolina dentro de la cuota aumentó en un 50%, hasta los 15.000 riales iraníes por litro (unos 0,13 dólares). Cada litro adicional de gasolina —es decir, cada litro fuera de cuota— cuesta más: 30.000 riales por litro.

    Las autoridades han asegurado que con la medida buscan ayudar a las familias pobres: los ingresos adicionales los colocarán en un fondo especial para luego repartirlos entre estas familias.

    ¿Por qué la gasolina se ha puesto tan cara?

    Según Omid Shukri Kalehsar, un analista independiente de seguridad energética de Washington y analista del centro United World International, las protestas por la gasolina en Irán están en parte relacionadas con la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear (PAIC) en mayo del 2018.   

    "La retirada de EEUU del acuerdo nuclear dejó a Irán incapaz de exportar la cantidad de petróleo que podría haber exportado después de la entrada en vigor del acuerdo. No obstante, a medida que las obligaciones de Washington bajo el PAIC disminuían, la producción del petróleo por Irán también caía, lo que, a su vez, causó un déficit de ingresos petroleros", cree Shukri.

    Si Irán no puede exportar petróleo, tampoco puede satisfacer sus necesidades financieras al no tener una alternativa digna a las exportaciones de energía, añade. Como consecuencia, el país necesita dinero para cerrar el déficit presupuestario. Solo puede cerrar el agujero con ingresos adicionales procedentes de la venta de gasolina, pero la decisión solo afecta a los segmentos más vulnerables de la sociedad, agrega el experto.

    Esta controvertida decisión fue aprobada por todas las tres ramas del Gobierno iraní, aunque más tarde los diputados se rebelaron contra el presidente del Parlamento, Alí Lariyaní, y firmaron una carta abierta sobre su juicio político.

    Shukri señala que es en la clase obrera donde las protestas por la gasolina en Irán se han vuelto más masivas, ya que tienen un nivel de salarios muy bajo en comparación con otros países. Los sueldos y el poder adquisitivo de los obreros en Irán son inferiores a los de Arabia Saudí, Afganistán, Pakistán, Irak y Turquía. Incluso los trabajadores de los vecinos Azerbaiyán y Turkmenistán tienen mayor poder adquisitivo que los de Irán.

    "La retirada de Trump del acuerdo nuclear ha hecho que aumenten los precios de casi todo lo que hay en Irán, y ha habido una gran conmoción en el mercado de consumo de la clase media. Esta clase de sociedad ha estado bajo presión psicológica desde entonces, y ahora debido a la decisión de las autoridades de aumentar el precio de la gasolina esta presión psicológica ha aumentado", resume.

    La lucha ideológica

    Emad Abshenass, un analista político de Teherán, dijo a Sputnik que la situación con las manifestaciones que causaron disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad se ha vuelto más estable. Sin embargo, en los mítines se puede sentir cierta influencia psicológica externa, opina.

    "El impacto de las fuerzas externas en los disturbios en Irán es obvio. Es especialmente cierto en el caso de Estados Unidos. El propósito de imponer sanciones duras es obligar a los iraníes a salir a las calles y protestar contra el Gobierno [para derrocarlo]. Y ahora Estados Unidos está abusando de la situación actual, del aumento de los precios de la gasolina, para crear una ola de disturbios", asegura Abshenass.

    A su juicio, el hecho de que la gente en Irán haya protestado contra el aumento de los precios del combustible es un fenómeno natural que podría ocurrir en cualquier país; si la gente no saliera a la calle, eso sería una señal alarmante, explica. No obstante, también es obvia la influencia de terceros, quienes persiguen sus intereses políticos y abusan de la situación en aras de sus propias ambiciones mientras que los manifestantes iraníes sólo quieren resolver problemas internos de carácter económico, asegura.

    Sin embargo, para Nikolái Kozhánov, investigador del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias y profesor del Centro de Investigación de los Países del Golfo de la Universidad de Catar, la influencia de esta tercera potencia en las protestas por la gasolina en Irán "es relativa".

    "Se podría decir que las protestas fueron causadas por un intento de crear una revolución de color en Irán solo si se toman en cuenta algunos factores. El propósito de las sanciones estadounidenses es ejercer presión sobre Teherán, incluida la desestabilización de sus bases políticas y el empeoramiento del nivel de vida de la mayoría de la población. Por supuesto, desde este punto de vista, podemos hablar de interferencia externa", destaca el científico. No obstante, en su opinión Irán está lejos de repetir el escenario libanés o iraquí.

    Kozhánov también prevé que el Gobierno iraní estará dispuesto a luchar por la supervivencia del sistema político creado incluso mediante métodos deliberadamente impopulares. A pesar de las declaraciones sobre la posibilidad de establecer relaciones con Washington o de suavizar el régimen de sanciones, es probable que no sean más que declaraciones y que Teherán se esté preparando para enfrentarse aún más a los países occidentales.

    ¿Deberíamos esperar una revolución?

    "Ahora la situación está relativamente estabilizada, y los disturbios han disminuido", señala Abshenass. "Por supuesto, si el Gobierno adopta las medidas que ha prometido [acreditando subsidios de gasolina a la cuenta de 18 millones de familias de bajos ingreso], deberíamos esperar que todo se calme".

    Hasta ahora, Irán no ha sentido ningún impacto significativo por el aumento de los precios de la gasolina. No obstante, este aumento tendrá su efecto en otros indicadores económicos, ya que los servicios de transporte y los bienes no podrán costar lo mismo.

    Kozhánov tampoco cree el escenario actual pueda desembocar en una revolución. "Estas protestas encajan en el contexto general de la actual guerra informativa entre Irán y Estados Unidos. Las protestas se parecen a los hechos de 2017, cuando el pueblo iraní, insatisfecho, salió a las calles. Sin embargo, la multitud que sale a las calles está lejos de las declaraciones políticas. El aumento de los precios de la gasolina no es más que un motivo de descontento por el deterioro de la situación económica en Irán", recalca.

    La sociedad iraní no tiene estructura clara y organizada, explica el experto. Geográficamente, las protestas son impresionantes, pero están lejos de las protestas de 2009, las más masivas en Irán en los últimos 20 años.

    El Gobierno persa, a su vez, parece estar bastante bien organizado y dispuesto a tomar el control de la situación y reaccionar duramente si es necesario. También tiene experiencia en la represión de las llamadas protestas del pollo de 2012, cuando la gente salió a las calles tras el aumento de los precios de esta carne, recuerda Kozhánov.

    El método que usan las autoridades iraníes puede describirse como el del palo y la zanahoria: una dura represión de la parte más activa de los manifestantes y un intento por negociar con los menos activos incluso haciendo concesiones, concluye el experto.

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