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    Militares de EEUU (archivo)

    Dominio mundial: cómo Latinoamérica y el Caribe acabaron en las garras de EEUU

    © AFP 2019 / David Furst
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    María Luisa Ramos Urzagaste
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    "Durante décadas, Estados Unidos ha disfrutado de una superioridad indiscutible o dominante en todos los ámbitos operativos. En general, podíamos desplegar nuestras fuerzas cuando quisiéramos, ensamblarlas donde quisiéramos y operarlas como quisiéramos".

    "Hoy en día, cada ámbito es disputado: sea en el aire, la tierra, el mar, el espacio o el ciberespacio", reza la Estrategia de Defensa nacional 2018 del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

    El país que supo capitalizar para sí los resultados de la Segunda Guerra Mundial y que en la década de los noventa se posicionó como la única potencia en el mundo, al haber desaparecido la Unión Soviética, ahora despierta de pronto, y se da cuenta de que tiene "competencia" y debe hacerles frente, usando todos los medios disponibles.

    El mundo multipolar que se forja no le gusta para nada al vecino del norte. Así como le quita el sueño que demasiados países, compitiendo por los mismos recursos naturales escasos, estén dispuestos a quitarnos nuestros sueños como región latinoamericana de convivir en armonía y ser parte de ese mundo multipolar que apenas surge.

    Concretamente, en febrero de 2018, el entonces comandante del Comando Sur de Estados Unidos, Ussouthcom, el almirante Kurt W. Tidd, al referirse a los desafíos que debe enfrentar su país indicaba que "el creciente papel de Rusia en nuestro hemisferio es particularmente preocupante, dadas sus capacidades en inteligencia y cibernética, su intención de poner fin a la estabilidad y el orden internacional y desacreditar las instituciones democráticas".

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    "Rusia es un competidor estratégico que busca activamente degradar las asociaciones de EEUU y socavar los intereses de EEUU en la región", acotaba.

    También le preocupaba que "los avances comerciales y diplomáticos de China la acercan a su objetivo estratégico más amplio de reformar la arquitectura de la economía y la gobernanza mundiales. El aumento del alcance a puntos de acceso global clave como Panamá crea vulnerabilidades comerciales y de seguridad para Estados Unidos, al igual que las telecomunicaciones chinas y los emprendimientos espaciales con potencial de doble uso, lo que podría facilitar la recopilación de información, arriesgar las redes de comunicación y, en última instancia, restringir nuestra capacidad para trabajar con nuestros socios".

    ​​En esa misma alocución Kurt W. Tidd hacía hincapié en que "la ampliación del acceso a puertos y logística en Cuba, Nicaragua y Venezuela proporciona a Rusia una presencia persistente y perniciosa, que incluye una recolección más frecuente de inteligencia marítima y una proyección de fuerza visible en el hemisferio occidental.

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    Agregaba a continuación que "el hecho de que las relaciones con estos tres países sean sólidas proporciona a Rusia una plataforma regional para atacar las instalaciones y los activos de Estados Unidos y de los países socios, ejercer una influencia negativa sobre los Gobiernos no democráticos y emplear opciones estratégicas en caso de una contingencia mundial. Si no se les controla, el acceso y la ubicación de los rusos podrían pasar de ser un elemento desestabilizador regional a ser una amenaza crítica para Estados Unidos".

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    Es en este contexto que debemos analizar el actual escenario que vive Latinoamérica y el Caribe. Aquí no se trata solo de Venezuela de manera aislada.

    Es en el territorio venezolano que se libera una lucha sin precedentes por el control geopolítico de la región.

    El falso dilema de "dictadura o democracia" al cual los medios occidentales proamericanos nos inducen, oculta el verdadero dilema regional: "injerencia o soberanía".

    Así acciona el Comando Sur

    Los medios que utilizaba Estados Unidos en el pasado, para tener bajo control a su "patio trasero", eran los golpes de Estado, para lo cual contaban con ejércitos a los que entrenaban en la Escuela de las Américas en Panamá, en West Point y otros medios como Usaid que era la punta de lanza. Asimismo, la instalación de bases militares era una forma importante de tener acceso directo a la región.

    El despertar de las sociedades, que aspiran a ser parte de la vida democrática de sus países, ha tenido como consecuencia que los métodos de control y dominio que utilizaba Estados Unidos en la región hayan ido quedando obsoletos o al menos estrechos.

    Ya no bastan comandantes de ejército de algunos de los países latinoamericanos dispuestos a dar un golpe de Estado, fue necesaria una reingeniería de mecanismos de acción sobre la región, que tenga un mayor efecto y control sobre la sociedad civil y los Gobiernos.

    El actual comandante del Comando Sur de Estados Unidos, almirante de la Armada Craig S. Faller, declaró el 7 de febrero pasado ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado que Washington está estrechando lazos con los países del Southcom.

    Faller aclaró que "esta colaboración no solo se da entre militares, sino también con diplomáticos, auspiciada por el Departamento de Estado y otras organizaciones, como la Agencia para el Desarrollo Internacional y los Departamentos de Justicia y de Seguridad Nacional".

    No necesitan tantas bases militares

    Estados Unidos sabe que existe un rechazo amplio de parte de la sociedad civil a la instalación de bases militares, pero además valga decir que ya ni las bases son tan necesarias, pues si de intervención militar se trata, tienen a su servicio acuerdos de "colaboración" con algunos países y toda la tecnología del mundo para sus cometidos.

    El comandante Craig S. Faller sin embargo no descarta para nada las colaboraciones militares y agregó que en algunos países, como Brasil, Colombia y Chile, estas colaboraciones son importantes impulsores de la estabilidad y la seguridad en la región.

    Además, Argentina "ha dado un nuevo impulso a las interacciones entre militares". Perú, por su parte, continúa con la larga tradición de intercambios oficiales con el Southcom.

    El Southcom ha reiniciado la colaboración con Ecuador en materia de seguridad, y está avanzando en la renovación de los vínculos militares, prosiguió Faller. Esfuerzos similares se están realizando en varios otros países, como El Salvador, Panamá, Honduras, Guatemala, Trinidad y Tobago y Jamaica.

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    A falta de presencia militar duradera de EEUU en la mayor parte de América Latina y el Caribe, las rotaciones recurrentes de pequeños equipos de fuerzas activas y de reserva de Estados Unidos "desempeñan un papel central para generar confianza y afianzar el intercambio de conocimientos de gran importancia", dijo Faller.

    Otra forma en la que Estados Unidos ejerce un papel clave de presencia militar no duradera es a través de su participación en ejercicios multinacionales como Unitas, unas maniobras de integración naval; Panamax, la defensa del Canal de Panamá; y Cruzeiro do Sul, un ejercicio aéreo regional que tiene lugar en Brasil, dijo.

    Estados Unidos utiliza diferentes formatos de "colaboración" con los países latinoamericanos, y es por eso casi inútil buscar "bases militares" como tales en la región, salvo las mencionadas por el propio Comando Sur en sus documentos, como la Base de Guantánamo, la Base de Comalapa en El Salvador y la Base aérea de Soto Cano en Honduras.

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    A nombre de lucha con el narcotráfico financia a algunos países en ampliación de sus bases navales, aeropuertos, tecnología, con distintos ministerios u organismos.  Estos acuerdos justamente permiten la "visita periódica" de militares norteamericanos a los países, evadiendo así los cuestionamientos y críticas de la sociedad civil y protegiendo a los gobernantes que permiten tales eventos.  

    En la Estrategia 2017-2027 del Southcom se menciona asimismo que este organismo desempeña principalmente un papel de apoyo para los Equipos dentro de las Embajadas de Estados Unidos, las Fuerzas Policiales estadounidenses y otras Agencias Federales.

    Otra instancia importante en esta estrategia norteamericana de control del continente son las Fuerzas de Tarea conjunta del Sur Joint Interagency Task Force-South (JIATF-South) que está subordinada al Comando Sur, a la cual contribuyen cuatro brazos militares, asimismo contribuyen a su accionar la CBP (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos), la DEA y el FBI.

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    La JIAF-South cuenta asimismo con el apoyo de las 'big five' o los 'cinco ojos', conformado por las Agencias de Inteligencia: DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa)  CIA (Agencia Central de Inteligencia), NSA (Agencia de Seguridad Nacional)  NGA (Agencia Nacional de Inteligencia-Geoespacial) y NRO (Oficina Nacional de Reconocimiento).

    Ampliar redes, sumar a la sociedad civil

    La Estrategia de Defensa norteamericana indica: "Al reforzar las herramientas tradicionales de diplomacia de Estados Unidos, el Departamento ofrece opciones militares para asegurar que el presidente y nuestros diplomáticos negocien desde una posición de fuerza. Si no cumplimos con nuestros objetivos de defensa, la influencia global de Estados Unidos disminuirá, se erosionará la cohesión entre aliados y socios, y se reducirá el acceso a los mercados, lo que contribuirá a la disminución de nuestra prosperidad y nivel de vida".

    Para Estados Unidos no han pasado desapercibidas tampoco las emisiones de Sputnik y RT en Latinoamérica que en palabras del mandamás del Ussouthcom "Moscú intenta moldear falsamente el entorno de información de América Latina a través de sus dos servicios de noticias y multimedia en español, y a través de sus campañas para influir en el sentimiento del público".

    La Estrategia 2017-2027 del Ussouthcom dedica una mayor importancia a la necesidad que tienen de "ampliar las redes amigas para que incluyan nuevos coparticipes de los sectores público y privado y así fortalecer nuestra habilidad colectiva, capacidad e interoperabilidad". Estas interacciones les permitirán "avanzar hacia objetivos nacionales que serían imposibles de alcanzar solo con el poder militar".

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    Estos documentos muestran la importancia que tiene el Ussouthcom como instrumento de dominio y control del hemisferio occidental, (lease Latinoamérica y el Caribe), y como dice la Estrategia de Defensa Nacional 2018 de Estados Unidos "hoy, estamos saliendo de un período de atrofia estratégica, conscientes de que nuestra ventaja militar competitiva se ha ido erosionando".

    Ojalá a nuestros gobernantes latinoamericanos les alcance la mirada soberanista, latinoamericanista, para encontrar soluciones no injerencistas a la crisis que enfrenta la región, de otro modo, los países empezarán a caer como naipes, reconstituyendo el "patio trasero" que tanto ansía recuperar el imperio norteamericano.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    dominio, injerencia, base militar, América Latina, EEUU
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