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    LONDRES (Sputnik) — El curso parlamentario se reanuda en el Reino Unido el 1 de septiembre, tras semanas desastrosas para el Gobierno de Boris Johnson, que ha caído en los sondeos de opinión y afronta el doble desafío de contener la crisis económica derivada del COVID-19 y salvar la encallada negociación del Brexit.

    La reactivación de la Cámara de los Comunes (baja) y de los Lores (alta) del Parlamento de Westminster coincide con la vuelta al colegio en Inglaterra y Gales. El ministro de Educación, Gavin Williamson, se juega su futuro en la operación de reapertura de las aulas de primaria y secundaria, después del fiasco con las notas de fin de curso que perjudicaron a chavales de barriadas desfavorecidas, y del cambio de directrices sobre el uso de la mascarilla y otras medidas de protección.

    Giro de direccion

    El Ejecutivo ha dado hasta 12 volantazos políticos durante la pandemia del coronavirus. El giro de 180 grados es un signo de debilidad en un partido que recuerda con orgullo las rotundas palabras de la ex primera ministra Margaret Thatcher: "The lady is not for turning" (la dama no va a retroceder). Dirigió el desafío a los críticos con su programa de reformas en el discurso que dio ante el Congreso conservador en su segundo año como jefa del Gobierno, en 1980.

    Johnson lleva poco más de un año en Downing Street —con amplia mayoría parlamentaria desde diciembre— y los giros de dirección le están restando respaldos. La confianza en su gestión gubernamental ha caído más de 40 puntos desde finales marzo, cuando contrajo el virus y fue hospitalizado en una unidad de cuidados intensivos.

    Según un sondeo mensual del portal Conservative Home, la credibilidad del primer ministro se ha reducido del 92% en marzo, al 72% en junio, 59% en julio y 48% en agosto. En paralelo, la satisfacción con el Gobierno bajó hasta el 46% en la actualidad.

    Empate con laboristas

    La tendencia se repite en otros estudios. En el último sondeo de la consultora Opinium, para el dominical The Observer, la formación de derechas capitaneada por Johnson ha perdido una ventaja de hasta 26 puntos que sacaba a los laboristas antes del traspaso de liderazgo de Jeremy Corbyn a Keir Starmer, el 4 de abril.

    Hasta entonces, y según el mismo análisis, los tories amasaban el 54% en intención de voto, frente al 28% de partidarios laboristas. La distancia se ha reducido ahora a cero y ambos partidos marchan a la par con el 40% de apoyos.

    "A los diputados nos resulta cada vez más difícil promover y defender la política del gobierno porque cambian o abandonan estrategias sin previo aviso. No es una forma sostenible de gobernar ni de enfocar los asuntos de gobernación", reprochó Charles Walker, vicepresidente del comité parlamentario conservador, en declaraciones al semanario.

    Protegiendo a pescaderos

    El Brexit y la crisis financiera dominan la agenda de la vuelta a Westminster. Este 1 de septiembre, los Comunes debatirán, en segunda lectura, el proyecto de ley de Pesca, que aporta el marco legal para que el "Reino Unido opere como un Estado costero independiente" cuando se consuma la salida definitiva de la Unión Europea, prevista el 31 de diciembre.

    ​El control de los caladeros británicos y el reparto de cuotas de las capturas, que ahora controla la UE, destacan en las cuestiones en disputa entre Londres y Bruselas. La negociación sobre su relación en el Brexit sigue también estancada en aspectos de competencia leal en ayudas estatales a empresas y sectores industriales, en derechos laborales o en protección medioambiental.

    Brexit sin acuerdo

    Los contactos se reanudarán el 7 de septiembre, con pocas perspectivas de avance. En círculos euroescépticos no se descarta un portazo definitivo del equipo británico que dirige David Frost a su contrario comunitario, Michael Barnier. Incluso comentaristas europeístas se inclinan ahora por un "no acuerdo" con preferencia a un mal acuerdo. "Sería erróneo concluir un pacto a cualquier coste", escribió este mes Wolfgang Münchau, director asociado del Financial Times.

    Pero el negociador británico reitera que el "acuerdo es todavía posible", aunque difícil de cuadrar. "Buscamos una relación que nos asegure que hemos recuperado el control soberano de nuestras leyes, fronteras y aguas", dijo al concluir la ronda de negociaciones de agosto.

    Vuelta a la oficina

    Mientras, aumenta la inquietud de políticos y militantes conservadores sobre las recetas para hacer frente a la severa crisis económica. Los medios especulan estos días sobre una pelea entre Downing Street y el Tesoro en torno a un inminente aumento de los impuestos para costear el gasto público, que está repercutiendo en el resto del Gobierno y el partido.

    A su vez, se agudiza la brecha entre los partidarios de la reactivación cautelosa que mitigue el riesgo de una segunda oleada de infecciones y los que presionan por directrices claras y firmes para acelerar el retorno a la oficina y otros puestos de trabajo de forma que los centros urbanos puedan recuperar el ritmo anterior al COVID-19.

    Etiquetas:
    COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus, Boris Johnson, Reino Unido
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