En directo
    América Latina
    URL corto
    Por
    1433
    Síguenos en

    Reabrieron las gasolineras en Venezuela luego de más de dos meses de desabastecimiento, con nuevos precios en bolívares y, ahora también, en dólares. Ocurrió pocos días después de la llegada de los barcos petroleros iraníes al país. Aún se mantienen largas colas y muchas incertidumbres.

    Caracas quedó prácticamente detenida a mitad de marzo. La cuarentena obligatoria y el desabastecimiento de gasolina cambiaron el ritmo de una ciudad que se mueve rápido, caribe, y desde temprano en la mañana. Cerraron tiendas, instituciones, centros comerciales, las calles quedaron con poca gente y poco tránsito.

    La simultaneidad de cuarentena y combustible volvió a repetirse: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció el 30 de mayo la nueva flexibilización de la cuarentena, y el regreso, bajo nueva modalidad, de la gasolina a las estaciones de servicio.

    El anuncio acerca de la gasolina era esperado. Se anticipaba que podía ser tomada una medida de aumento de precio, en vista de las graves dificultades de abastecimiento a nivel nacional, tanto en Caracas durante los últimos dos meses y medio, como por un tiempo más prolongado en muchas regiones del interior.

    Aumentar el precio significaba, en realidad, ponerle precio. Hasta el lunes 1 de junio, día de comienzo del nuevo sistema, quien cargaba combustible le pagaba al trabajador de la gasolinera una suerte de propina, según un monto decidido por el usuario, y nada más.

    El consenso mayoritario en la sociedad era favorable a un aumento, a fijar un precio. Las preguntas eran: cómo y de cuánto sería, teniendo en cuenta la situación de dificultad económica que atraviesa el país. No era un debate nuevo: Maduro había intentado dar ese paso en varias oportunidades.

    El tercer intento

    Maduro planteó el debate acerca de la gasolina desde inicios de su mandato. A mediados de 2014, por ejemplo, abrió "formalmente" la discusión "sobre el nuevo sistema de precio justo de los combustibles internos y el uso de esa masa de dinero".

    Ese planteo, hecho en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, fue luego trasladado a la Asamblea Nacional en enero de 2015 donde, durante su discurso anual, afirmó que era necesario "equilibrar una tabla de precios de la gasolina que se vende en el mercado nacional". Abrió, allí también, "formalmente el debate".

    En febrero del 2016 tuvo lugar el primer aumento, acompañado por una suba salarial, y antecedido por una campaña mediática para dar cuenta de la diferencia entre el costo de producción y el precio de venta. El incremento no generó rechazo social, ni impacto económico: fue licuado por la inflación y la gasolina volvió a perder su precio.

    En agosto del 2018 ocurrió otro intento de aumento, anunciado dentro de un conjunto de medidas económicas conocidas como el Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad, que incluía, entre otras cosas, un incremento salarial y una reconversión monetaria. Allí fueron diseñados algunos puntos que comenzaron a implementarse esta semana.

    En aquel momento, parte del problema central era el contrabando de gasolina de Venezuela a Colombia. El nuevo esquema de la gasolina contemplaba venderla a precios internacionales —para acabar con la rentabilidad del contrabando— y, en simultáneo, implementar un sistema de subsidio progresivo directo a los consumidores por dos años.

    El peligro que se buscaba evitar era que la equiparación a precios internacionales generara un aumento impagable para los usuarios debido al bajo monto de los salarios, y que, a su vez, no tuviera lugar un incremento de las estructuras económicas de producción, transporte, y precio final.

    La reacción de la población, como en el 2016, fue receptiva. La medida no fue implementada y el debate sobre la gasolina quedó fuera de agenda. El desabastecimiento generalizado de este año volvió a abrir las puertas de la discusión y, esta vez, de su implementación.

    La emergencia

    Empleado de gasolinera Las Mercedes, en Caracas, Venezuela
    © Sputnik / Marco Teruggi
    Empleado de gasolinera Las Mercedes, en Caracas, Venezuela

    El incremento de la gasolina fue anunciado pocos días después del arribo de los barcos petroleros iraníes a las refinerías venezolanas. Ese cargamento, estimado en alrededor de 1,5 millones de barriles, fue el que comenzó a surtirse en las gasolineras.

    "Tenemos la reserva de gasolina suficiente para dar este paso, gracias a Irán, a mucha otra gente, a los trabajadores de PDVSA (…) es necesario tener una revalorización de este producto tan importante, es un producto que hemos comprado en el exterior", afirmó Maduro al explicar los cambios.

    El nuevo plan se compuso de tres elementos centrales. Por un lado, el anuncio de la venta de gasolina subsidiada en 99,5% por el Estado a un precio de 5.000 bolívares, el equivalente a 0,025 dólares: económico en divisas, caro desde el punto de vista de los salarios en bolívares.

    Cada dueño de un vehículo de uso personal, dispone de 120 litros mensuales de combustible subsidiado, en caso de ser un carro, y 60 en caso de moto.

    Ese subsidio directo al consumidor retomó el plan elaborado en el 2018. La particularidad es que en esta oportunidad el Gobierno anunció que también existirán 200 estaciones de servicio manejadas por empresarios privados, que venderán sin límite de cantidad a un precio de 0,50 de dólares por litro.

    Por último, para evitar el aumento del transporte y de las mercancías, se puso en marcha un subsidio del 100% por un lapso de tres meses a todo el transporte del país, tanto de pasajeros como de carga. Durante ese tiempo se realizarán mesas de trabajo con los diferentes sectores para acordar los precios.

    El anuncio significó así la aparición de dos tipos de gasolineras: las subsidiadas por el Estado, y las manejadas por privados, algo nuevo dentro de las políticas petroleras de la Revolución Bolivariana.

    "Espero que el Gobierno de Estados Unidos (EEUU) no persiga a los barcos de los empresarios privados que traen la gasolina como cualquier otro bien", afirmó el presidente.

    Maduro centró en el bloqueo económico la principal causa de las dificultades de gasolina. Ese cerco volvió a incrementarse luego de la llegada de los barcos iraníes. Elliott Abrams, encargado para el caso Venezuela, afirmó haber "alertado a la comunidad naviera de todo el mundo, a los propietarios de buques, aseguradoras, y a los puertos en el camino entre Irán y Venezuela", que no permitan la llegada de gasolina al país.

    El objetivo de EEUU, explicó, es "asegurarse de que todos reconozcan que ayudar sería una transacción peligrosa". Parte de la estrategia de Washington es asfixiar la economía e impedirle que se recupere, bajo la premisa de que cuanto peor esté, mayores condiciones habrá para el derrocamiento.

    Las calles

    Gasolinera Las Mercedes, en Caracas, Venezuela
    © Sputnik / Marco Teruggi
    Gasolinera Las Mercedes, en Caracas, Venezuela

    La demanda acumulada era mucha. Durante los dos meses de desabastecimiento en Caracas la gasolina revendida llegó a tres dólares por litro. Las colas, en las pocas gasolineras abiertas, eran de cerca de dos días.

    El mecanismo de gasolina subsidiada contempla una novedad: cada propietario de vehículo puede cargar determinados días, según el número final de la placa del carro. El lunes 1 de junio, por ejemplo, fueron a las gasolineras quienes tuvieran la placa finalizando en uno o dos. Ese día, según informó el gobierno, fueron abastecidos 634.000 vehículos en las 1.368 gasolineras bajo modalidad de subsidio, para un total de 125.000 barriles de gasolina.

    Las gasolineras en dólares, por el contrario, no tienen límite de días ni de cantidades. La limitación, como comenzó a comprobarse el martes 2 y el miércoles 3, es que la demanda fue en varios sitios mayor a la oferta, es decir la totalidad de combustible surtido en la estación de servicio.

    Junto con eso, el sistema de pago de la gasolina subsidiada resultó más lento que el pago en efectivo en dólares. El resultado es que una parte de quienes esperaban para pagar con subsidio se trasladaron a las gasolineras en dólares, y ambas colas se hicieron largas, y veces inciertas en cuanto a si finalmente se podría cargar.

    Como afirmó Maduro: "la situación ha sido grave, sigue difícil" y las calles son expresión de esa dificultad. Largas colas desde la madrugada, incertidumbre, miradas de cansancio, enojo, paciencia, en un cuadro de dificultades materiales que no solamente han estado marcado por la gasolina sino también, por ejemplo, por la falta de agua debido a las sequías.

    Se trata del período de prueba de 90 días anunciados por el Gobierno. La estabilización del abastecimiento de gasolina dependerá de varios factores, como la llegada de nuevos buques y la puesta en pleno funcionamiento de las refinerías dentro del país, para lo cual, según explicó el gobierno, los buques iraníes trajeron insumos.

    En cuanto a la flexibilización de la cuarentena también dependerá de la evolución de la curva de contagios. Por el momento varios sectores han vuelto a abrir sus puertas, como peluquerías, consultorios médicos, ferreterías, talleres mecánicos, industrias textiles, de calzado o materia prima química. Cada uno con sus horarios y días específicos, como la gasolina.

    Etiquetas:
    coronavirus en América Latina, crisis económica, Irán, refinación de petróleo, bloqueo económico, contrabando, aumento, gasolina, Caracas, Venezuela
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook