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    CARACAS (Sputnik) — Sol Gómez, una contadora jubilada de 70 años, se levantó con su cuerpo adolorido, luego de que el día anterior pasara más de 12 horas en una estación de servicio en la capital venezolana intentando llenar el tanque de su auto con combustible sin lograrlo.

    El primer intento de Gómez de comprar combustible fue fallido; el martes se levantó a las a las 4:40 am (8:40 GMT), y salió a la estación de servicio más cercana de Santa Mónica (sureste) con la esperanza de echar gasolina subsidiada. Pero pasadas las 19:00 hora local (23:00 GMT) le dijeron que se fuera a su casa porque se había acabado.

    "Tenía que esperar hasta el sábado de acuerdo al terminal de mi placa, así que respiré profundo, me fui, y al llegar a mi casa revisé mis ahorros y por mi tranquilidad decidí irme a una estación en la que se paga en puro verdes (dólares)", explicó la mujer a Sputnik.

    A pesar del cansancio de aquel primer maratón, el miércoles la mujer emprendió nuevamente la travesía hacia una estación de servicio denominada como Premium, ubicada en Tazón, en la entrada oeste de Caracas, en la que estuvo cuatro horas para poder llenar el tanque de su carro, y en la que no se rigen por el terminal de la matrícula.

    El pasado 1 de junio, cuando comenzó el nuevo precio de la gasolina en Venezuela, se estableció un valor denominado como premium a 0,50 dólares por litro, y otro subsidiado a 0,02 dólares por litro, lo que el Gobierno aseguró permitiría regularizar la venta de combustible.

    Gómez vive sola en Venezuela, porque sus dos hijos hace meses decidieron irse del país, y en medio de la cuarentena poco es el dinero que pueden enviarle, ya que su salario no supera los cuatro dólares.

    "Para mí, pagar 16 dólares por 32 litros de gasolina es fuerte, pero por lo menos tengo mi tanque lleno, porque así puedo visitar a mi mamá e ir a hacer mercado, que es para lo que más necesito el carro, y yo creo que al ritmo que vamos el mes que viene no habrá gasolina", dijo.

    En el resto de las estaciones resulta casi imposible surtir el tanque de los vehículos. Incluso en estados cercanos a la capital, como La Guaira, las personas han vuelto a dormir en los predios con la esperanza de poder comprar algunos litros de acuerdo al terminal de su matrícula.

    El economista experto en petróleo, Rafael Quiroz, explicó a Sputnik que "Venezuela requiere dos o mínimo un buque a la semana para abastecer los 180.000 litros diarios que consume la población en condiciones normales".

    Quiroz consideró que los cinco buques que llegaron la semana pasada de Irán sirven para abastecer las demandas del país solo por un mes.

    Por su parte, el Gobierno ha asegurado que tiene un plan para regular el abastecimiento de combustible y que Irán tiene la disposición de continuar vendiendo gasolina a Venezuela.

    Los nuevos planteamientos del Gobierno sobre este tema generan numerosas incertidumbres entre los venezolanos, que desde hace casi 50 años han tenido precios subsidiados de la gasolina, y que en los últimos 20 años se habían acostumbrado a que fuese casi gratuita.

    Sin embargo, la caída de la producción de crudo, las sanciones de Estados Unidos, la inestabilidad del precio internacional del petróleo y numerosos casos de corrupción han debilitado a la empresa estatal Petróleos de Venezuela, de la que dependen 99% de los ingresos del país.

    En estas circunstancias, regalar la gasolina a los venezolanos dejó de ser una opción, de acuerdo a lo afirmado por el propio presidente Nicolás Maduro.

    El mandatario ha dicho que evalúa depositar directamente a los venezolanos que lo requieran el equivalente a unos litros de gasolina al mes, en lugar de mantener a largo plazo los dos precios.

    Etiquetas:
    Venezuela, gasolina
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