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    El 26 de septiembre se celebra el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. Las armas atómicas juegan un papel determinante en la política de hoy y son una herramienta que ayuda a evitar conflictos entre potencias. Sputnik explica si es necesario eliminarlas.

    No cabe duda de que las intenciones de los partidarios de eliminar totalmente las armas nucleares son buenas. La ONU dedicó este día a este objetivo a raíz de una resolución aprobada en diciembre de 2013, época en la que la posibilidad de un conflicto armado nuclear era relativamente pequeña. Naciones Unidas explica que se busca así crear conciencia sobre la amenaza que representan dichas armas.

    No es fácil encontrar argumentos en contra de acabar con ellas. Un conflicto armado atómico es capaz de diezmar naciones enteras o, teniendo en cuenta las dimensiones del arsenal nuclear mundial, incluso el planeta entero. Pero sí los hay.

    La ONU proclama que eliminarlas totalmente ha sido uno de sus principales objetivos desde hace años. 

    Actualmente hay un relativo equilibrio gracias a los acuerdos entre EEUU y Rusia —anteriormente entre EEUU y la URSS—, pero el tratado más reciente —START III— expira el año que viene y no está claro cuál será el escenario geopolítico mundial. La comunidad internacional está preocupada por la creciente amenaza nuclear, pero aun así entiende su papel disuasorio en el ajedrez político. Es un callejón sin salida: las armas nucleares son necesarias, pero peligrosas.

    Desde el proyecto Manhattan hasta los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, el mundo —y EEUU en particular— ha recorrido un peligroso camino que culminó con la aparición del nuevo orden mundial: el mundo con armas de destrucción masiva. El surgimiento de este nuevo orden tuvo como resultado una nueva realidad política y militar sin precedentes. Los bombardeos de las dos ciudades japonesas mostraron que quien posee estas armas domina la situación.

    Hiroshima en octubre de 1945
    © REUTERS / Shigeo Hayashi/Hiroshima Peace Memorial Museum
    Cuando Estados Unidos redujo a cenizas Hiroshima y Nagasaki, acabó con las vidas de decenas de miles de japoneses. Algunos lo califican de crimen de lesa humanidad. Al mismo tiempo, dichos bombardeos atómicos permitieron evitar una operación terrestre en Japón que podría haber causado millones de víctimas estadounidenses. Esto no justifica las acciones de EEUU, pero muestra el poderío que representan las armas atómicas.

    Una vez Washington entendió que disponía de ese poderío, incluso lanzó una campaña de desinformación conocida como Plan Totality que presuntamente tenía como objetivo destruir 20 ciudades soviéticas, incluidas Moscú y Leningrado —actual San Petersburgo—. Quedó claro que el mundo necesitaba un equilibrio nuclear. Por tanto, la URSS creó su propio arsenal nuclear de manera urgente, y precisamente la disuasión nuclear tranquilizó a los belicistas de EEUU.

    La disuasión nuclear, la herramienta para evitar guerras entre potencias

    Hoy en día la disuasión nuclear sigue siendo el principal factor que permite evitar una confrontación armada directa entre las principales potencias del mundo. Dichas armas garantizan la independencia y la integridad territorial de los países que las poseen. Pero hay un efecto secundario de dicha disuasión: en determinados casos las potencias recurren al concepto de guerras subsidiarias, lo que les permite luchar contra sus adversarios con manos ajenas.

    Aun así, la disuasión nuclear es parte inalienable del sistema geopolítico actual. Esta ayudó a prevenir conflictos armados que pudieron haber ocasionado millones de víctimas mortales, y no solo soldados, sino también civiles. El factor disuasivo permitió evitar que la Guerra Fría se transformase en una guerra caliente entre la URSS y EEUU. Hoy en día las armas nucleares restringen las aspiraciones belicistas antichinas de algunas cabezas calientes en el Pentágono.

    En el contexto de la disuasión nuclear es importante tener en cuenta en qué consisten las doctrinas militares de los países que forman parte del elitista club nuclear. EEUU abiertamente declara que se reserva el derecho de atacar primero. Rusia anteriormente se reservaba el derecho de solo responder a un ataque previo por parte del enemigo. Sin embargo, las tendencias geopolíticas la hicieron cambiar su enfoque respecto a este asunto

    En la actualidad Rusia sí puede usar armas atómicas sin un ataque previo con el mismo tipo de armas por parte del enemigo, pero solo en caso de que exista una amenaza para la existencia del Estado ruso y de su población. Se especifica que esta amenaza puede provenir de un arma convencional. El presidente ruso, Vladímir Putin, firmó un decreto sobre la nueva doctrina nuclear en julio de 2020.

    Hace muchos años se concibió la idea de crear un arma capaz de interceptar un misil nuclear en pleno vuelo y neutralizarlo antes de que alcanzase su objetivo. Sí existen misiles antibalísticos, pero también se baraja la idea de crear un arma contra ellos más efectiva. El problema tiene que ver con la enorme cantidad de ojivas nucleares que existen en el mundo. Pero que esta herramienta existiera sería una mala noticia para la disuasión nuclear y el equilibrio militar.

    Entretanto, la amenaza de usar armas nucleares persiste. A septiembre de 2020 el famoso Reloj del Juicio Final —también conocido como el Reloj del Apocalipsis— se encuentra solo a 100 segundos de la medianoche —un minuto 40 segundos—. Es la peor marca en la historia del proyecto. Una de las razones principales es la salida de Washington de los acuerdos nucleares, incluido el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio.

    Los peligros de las armas nucleares en manos equivocadas

    Por tanto, no hay que restar importancia a la amenaza de las armas nucleares. Su existencia lleva consigo un gran peligro vinculado a los posibles errores de cálculo de quienes las controlan. En la historia hubo casos de sistemas nucleares que casi causan un Apocalipsis nuclear. 

    Uno de los más conocidos es el incidente del equinoccio de otoño. El 26 de septiembre de 1983 el sistema de alerta temprana de la URSS informó de que EEUU había lanzado misiles balísticos intercontinentales contra el territorio del país comunista. El teniente coronel soviético Stanislav Petrov, el oficial a cargo de la instalación que recibió la señal, logró identificar que se trataba de una falsa alarma. Este no fue el único caso de este tipo, pero sí el más famoso.

    En Rusia hoy en día existe el llamado Sistema Perímetro —más conocido en Occidente como Dead Hand o Mano muerta—. De manera semiautomática lanza un ataque contra el enemigo si el territorio del país euroasiático corre el peligro de ser destruido por un arma atómica y la gente al mando de las armas atómicas rusas no responde. A lo largo de muchos años el sistema ha demostrado su efectividad, ya que no hubo ni un incidente de falsa alarma.

    Otro problema importante es la posibilidad de que las armas nucleares acaben en las manos equivocadas. Cuando la URSS se disolvió una parte del arsenal nuclear se quedó en los territorios de algunas de las repúblicas del antiguo país comunista, entre ellas, Ucrania. Kiev entregó sus armas nucleares a Rusia, pero después de la crisis política en Ucrania y la incorporación de Crimea a la Federación de Rusia en 2014 sonaron voces que lamentaron la falta de armas atómicas en el país.

    Evidentemente es una noticia muy buena que los países políticamente inestables no tengan armas de destrucción masiva. Pero también existe la posibilidad de que una organización terrorista se haga con una bomba sucia —también conocida como bomba radiológica— que se pueda detonar en una ciudad grande. En este sentido, es importante que los países que poseen material nuclear gocen de estabilidad y que cuiden dicho arsenal para que no acabe en manos de radicales.

    En la actualidad, hay países que no forman parte del Tratado de No Proliferación Nuclear pero que sí poseen armas nucleares. Son la India, Pakistán y Corea del Norte. La situación política en torno a estos países sigue siendo inestable, lo que representa un gran peligro para ellos mismos. Pero simultáneamente sirve como factor disuasorio para sus adversarios: en el caso de la India y Pakistán, la disuasión es mutua, mientras que Corea del Norte se protege así de EEUU.

    En general, es extremadamente improbable que los países que poseen armas nucleares renuncien a ellas. Esto se debe a la falta de una herramienta efectiva que prevenga los conflictos armados entre grandes potencias. Por eso hoy la única solución lógica para mantener el equilibrio es la disuasión nuclear. La conclusión es muy simple: las armas atómicas son muy necesarias.

    Solo un país en toda la historia creó armas nucleares y luego renunció a ellas: Sudáfrica. Dada la situación turbulenta que vive el mundo hoy, los demás miembros del club nuclear seguramente no seguirán su ejemplo a corto plazo.

    Etiquetas:
    no proliferación, armas nucleares
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