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    MONTEVIDEO (Sputnik) — El mapa político de América Latina para el próximo año promete una gran tensión de fuerzas, mayor conflictividad social y cambios bruscos de gobiernos con signos ideológicos muy dispares, coincidieron analistas consultados por Sputnik.

    "Lo predominante es una gran tensión de fuerzas sin perspectiva de resolución en el corto plazo; lo cierto es que hay una tensión permanente de cambio en los signos políticos (...) No se podría decir que hay un curso definido hacia la izquierda o derecha, son situaciones cambiantes que tiene como dato principal una nueva movilización de masas", dijo a Sputnik el argentino Atilio Borón, doctor en ciencia política de la Universidad de Harvard.

    Por su parte, el politólogo Juan Paz y Miño, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y exvicepresidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe, dijo a Sputnik que en el próximo año puede haber mayor tensión ideológica, más protestas y conflictividad social debido a que la situación económica regional continuará deteriorándose.

    En los últimos años, el mapa político sudamericano cambió de forma radical, tras una década larga de gobiernos catalogados como "progresistas" en Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela y en cierto modo Chile.

    Desde 2015 asumieron gobiernos de centroderecha o derecha en Argentina (Mauricio Macri), Chile (Sebastián Piñera), Colombia (Iván Duque) y Brasil (Jair Bolsonaro), mientras en Ecuador, el presidente Lenín Moreno se distanció de las posturas de izquierda de su predecesor Rafael Correa (2007-2017).

    En 2016 se puso fin a la experiencia del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en Brasil, con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff (2011-2016).

    En 2019 hubo elecciones presidenciales en Argentina y Uruguay, que también determinaron cambios de signo político en sus respectivos gobiernos.

    En Argentina ganó una coalición opositora de centroizquierda y predominantemente peronista liderada por Alberto Fernández, poniendo fin al intento reeleccionista de Macri.

    En Uruguay ocurrió exactamente lo contrario: el gobernante Frente Amplio (centroizquierda) perdió las elecciones y tendrá que entregar el 1 de marzo el mando al triunfador de los comicios, Luis Lacalle Pou, quien se impuso en segunda vuelta con una coalición de partidos de centroderecha y derecha.

    El cambio más dramático se registró en Bolivia, donde el presidente Evo Morales (2006-2019) se vio obligado a renunciar acorralado por manifestaciones que denunciaban fraude electoral y presionado por los militares.

    Su salida determinó un vacío de poder que llenó un Gobierno de facto de corte derechista y ultraconservador.

    Paz y Miño dijo a Sputnik que el mapa ideológico muestra una "hegemonía de gobiernos conservadores".

    "Lo que ha ocurrido en Uruguay implica un triunfo conservador que no contrarresta lo que ha sucedido en Argentina y en México; de tal manera, que el progresismo es un espacio más bien cercado por la hegemonía que tienen los gobiernos conservadores y por las políticas americanistas que procuran evitar y liquidar a los gobiernos de izquierda", reflexionó.

    ¿Confusión ideológica?

    Borón afirmó que existe "confusión ideológica" de la sociedad y de los políticos pues no hay "definiciones" claras respecto de la "crisis económica" que sufre la región y por eso se cambia de forma brusca de gobiernos.

    "A diferencia de otros períodos históricos, no hay un cuerpo teórico, político, programático, que articule la masa y proponga un rumbo cierto, por lo que hay una inestabilidad permanente", agregó.

    Además, se observa una ausencia de partidos, programas y concepciones filosóficas que confieran "certezas y estabilidad" a las sociedades, advirtió.

    "La configuración ideológica de los movimientos políticos no está clara, los gobiernos van a elecciones sin programa, sin estrategia, y los dirigentes políticos cada día tienen menos nivel", expresó.

    Sin embargo, Paz y Miño consideró que no existe una confusión ideológica, sino que la causa de estos cambios bruscos se debe a que existe una "verdadera internacional de gobiernos de derecha para auspiciar y favorecer candidaturas".

    "Además, desde EEUU hay una estrategia continental para evitar el surgimiento de gobiernos progresistas", sostuvo.

    Progresismo e izquierda

    Borón y Paz y Miño coincidieron en que el progresismo enfrenta un futuro complicado.

    El politólogo ecuatoriano afirmó que los gobiernos de derecha "persiguen" a los líderes de izquierda para "acabar con el socialismo del siglo XXI".

    "El progresismo tiene un futuro complicado, está bajo condiciones adversas, de judicialización de la política; tendrá que reconstruirse (...) veo condiciones difíciles pero no impulsarles de crear una acumulación de fuerzas para frenar el avance neoliberal en América Latina", reflexionó Paz y Miño.

    Por su parte, Borón consideró que el progresismo "no pudo ni podrá sostenerse en términos históricos" porque no da una respuesta "verdadera" a la crisis.

    "Ante la incapacidad que tiene de dar una respuesta profunda y determinante a la crisis del sistema capitalista, las masas, si no se desmoralizan, pueden inclusive movilizarse en contra de esos movimientos; eso pasó en Bolivia", alegó.

    El símbolo "más claro de esa impotencia histórica" del progresismo es Uruguay, según Borón, donde el Frente Amplio se mantuvo 15 años en el Gobierno, con un respaldo importante de la sociedad y con valores mucho más altos de organización que el resto de la región, pero no pudo conquistar y mantener el apoyo de las mayorías, explicó.

    Respecto de la izquierda, Borón consideró que le espera una recomposición "muy profunda" desde lo teórico, ideológico, conceptual y organizativo para que el "mundo no quede en manos del fascismo".

    "La debilidad organizativa de las fuerzas revolucionarias en Bolivia y la incapacidad del Partido de los Trabajadores en Brasil han dado lugar a gobiernos de carácter netamente fascista (...) La izquierda tiene que poder sacar al Gobierno de Bolsonaro; si no lo hace, [su efecto] se trasladará con un signo negativo a toda la región", advirtió.

    Por tanto, América Latina está ante un "momento crucial" de reconfiguración de fuerzas, y la izquierda debe aprovechar la "crisis ideológica" que existe a nivel mundial, afirmó el analista.

    En Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador estallaron este año masivas protestas contra los gobiernos e incluso en algunos de esos países las fuerzas policiales y militares salieron a las calles para frenar las manifestaciones, con un resultado de decenas de muertos y cientos de heridos.

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    Chile, Bolivia, Argentina, Uruguay, tensión, progresismo, gobierno, transición, América Latina
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