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    MOSCÚ (Sputnik) — Quizás el sector más afectado por el COVID-19 ha sido el turismo. A medida que va cediendo la pandemia en algunas regiones, la industria del ocio procura volver a respirar en medio de la crisis y las restricciones.

    Tarea nada fácil cuando aún la mayoría de los países, tanto los de destino como los emisores de turismo, mantienen cerradas sus fronteras, con notable perjuicio para las economías y hasta para la psiquis de muchas personas que no pueden concebir un mundo sin libertad de movimientos.

    A fines del primer trimestre de 2020, la pandemia de COVID-19 detuvo bruscamente los viajes internacionales y puso en pausa la industria turística, que para muchos países es una fuente importante de empleo, ingresos públicos y divisas. Sin esta línea vital, muchos pueden experimentar una dramática contracción del PIB y un aumento del desempleo, reconoce la ONU.

    Los rusos se quedan en casa

    Rusia, como otros, cerró sus fronteras desde marzo para contener la propagación del coronavirus y eso de inmediato se reflejó en el turismo. Por este motivo, el número de turistas extranjeros que visitaron el país en los primeros seis meses de 2020 disminuyó en un 64% —hasta 3,9 millones de personas— en comparación con el mismo periodo de 2019, comunicó el Servicio Federal Ruso de Estadísticas del Estado (Rosstat).

    De esta cantidad, el 69,7% de los viajes se realizaron por visitantes de los Estados de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). En lo referente a otros países, la mayoría llegó de Finlandia, Polonia y Estonia.

    Consecuentemente, el turismo de los rusos al extranjero también se afectó, casi en la misma medida, ya que se redujo en más del 64% en la primera mitad de 2020.

    "El número de viajes turísticos de ciudadanos rusos al extranjero en la primera mitad de 2020 disminuyó en un 64,2% en comparación con la primera mitad de 2019 y se situó en 7,1 millones", dice el informe de Rosstat. Y lógicamente, la inmensa mayoría de estos viajes se realizaron hasta marzo.

    Más de 5 meses después, algunos destinos se atreven a una tímida apertura. Países como Turquía y Grecia ya reciben a visitantes, incluyendo a los rusos.

    Grecia abrirá parcialmente la frontera para los turistas de Rusia a partir del 7 de septiembre durante dos semanas, entre el 7 y el 21 de septiembre. De esta forma, el país permitirá entrar a 500 ciudadanos rusos por semana, siempre que tengan una vivienda reservada y pruebas negativas del coronavirus.

    De cualquier modo, la demanda turística en Rusia no se podrá recuperar antes de marzo de 2021, declaró recientemente la Unión Rusa de la Industria del Turismo (RST, por sus siglas en ruso). El gremio no cuenta con una mejoría para el otoño y el invierno (boreal), ya que la mayoría de los países todavía están cerrados. Pero, incluso en el caso de la reanudación de los vuelos, los operadores turísticos no esperan ventas activas hasta el año próximo.

    España, el quinto país más afectado del mundo

    España fue en 2019 el segundo país más visitado del mundo, por lo que la crisis del coronavirus tiene consecuencias económicas dramáticas. Según un informe elaborado por Naciones Unidas, el país es el quinto en el mundo en la clasificación de las pérdidas por este motivo, tan solo por detrás de EEUU, China, Francia y Alemania.

    En términos globales, en los siete primeros meses de 2020 el número de turistas que visitan España disminuyó un 72,4% y superó los 13,2 millones. Según datos, en el periodo enero-agosto, hay una diferencia de 40 millones de turistas menos, con respecto al año precedente, cuando llegaron a España 58,2 millones de turistas y sólo en agosto, 10,1 millones.

    En julio, la llegada de turistas internacionales a España cayó un 75% respecto al año anterior, pese a que las fronteras fueron reabiertas en ese mes, informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

    La mayor parte de los visitantes recibidos en ese periodo proceden de Francia, con 597.244 turistas, un 58,4% menos que el año pasado.

    Además de recibir menos visitantes, aquellos turistas que se desplazaron a España gastaron menos dinero que en años anteriores.

    En concreto, el gasto total realizado por los turistas internacionales en julio alcanza los 2.450 millones de euros, un descenso del 79,5% respecto al mismo mes de 2019.

    Italia, el peor verano

    El sector turístico italiano registró un tímido relance en el mes de agosto, aunque los rebrotes del covid-19 en varias regiones del país y la reducción del flujo de turistas extranjeros ponen en vilo la recuperación.

    Aunque van regresando algunos turistas extranjeros aislados este verano los visitantes foráneos escasearon en el país: según algunas estimaciones, fueron un 44% menos que en 2019. Y los principales perdedores son las ciudades como Roma, Florencia o Venecia, dado que los veraneantes prefieren ir al mar o a la montaña.

    Dada la importancia del sector del turismo para la economía nacional (representa el 13% del PIB y da trabajo a 3,5 millones de personas), su crisis no tarda en repercutir en otras esferas.

    En un estudio publicado en junio, la Asociación Assoturismo Confesercenti afirmaba que "el verano de 2020 es el peor desde 1998 en términos de número de presencias" de turistas en los hoteles y estimaba que en los tres meses de la temporada estival las estructuras turísticas recibirían 56 millones de reservas menos respecto al verano anterior, por tanto el total de viajeros disminuiría en 12,8 millones.

    Reino Unido, pérdidas millonarias

    Las pérdidas financieras de la industria turística del Reino Unido podrán alcanzar al cierre de año los 22.000 millones de libras esterlinas (unos 24.560 millones de euros) por la crisis de COVID-19, indica un estudio del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés).

    El estudio arroja que debido a la crisis, la industria turística británica pierde diariamente un promedio de 60 millones de libras, lo que totalizará 22.000 millones de libras al cierre de 2020. También revela que se podrían perder cerca de tres millones de puestos de trabajo en la industria turística.

    Desastre para el Caribe

    La pandemia provocó en el Caribe una caída del 15% del tráfico aéreo, un desastre para una región en la que el turismo en algunos países supone el 50% de su economía y que ha generado un impacto impredecible.

    Casi la totalidad de la región depende mayoritariamente del turismo, por lo que la crisis golpea fuerte las economías de países como Antigua y Barbuda, Bahamas, Jamaica y República Dominicana.

    En el caso de Cuba, se ha logrado controlar bastante la propagación de la pandemia, pero las divisas que llegan a través del turismo son básicas, por lo que la situación actual ha profundizado la crisis económica sostenida que vive el país desde hace décadas.

    Otros como Costa Rica y México se están sintiendo ya las afectaciones del sector, que impactan en el empleo y en la economía en general.

    La ONU por un turismo sostenible

    A nivel mundial, cerca de 120 millones de personas corren el riesgo de quedar desempleadas en el sector turístico debido a la pandemia del COVID-19, declaró a fines de agosto el secretario general de la ONU, António Guterres.

    Según el secretario general, en los primeros cinco meses de 2020, los flujos turísticos internacionales disminuyeron en más de la mitad, mientras la caída en los ingresos por servicios turísticos internacionales ronda los 320.000 millones de dólares.

    "En el sector turístico hay unos 120 millones de puestos de trabajo que corren el riesgo directo. Muchos de ellos se encuentran en la economía informal o en micro, pequeñas y medianas empresas, donde las mujeres y los jóvenes constituyen una gran parte de los trabajadores", dijo Guterres.

    Según estimaciones de la ONU, el número de turistas internacionales podría reducirse entre el 58 y el 78% en 2020, lo que provocaría una disminución en el gasto de los visitantes de 1,5 billones de dólares en 2019 a hasta 570.000 millones de dólares en 2020.

    La ONU reconoce el impacto de la crisis para las economías desarrolladas, pero considera que para los países en desarrollo es una emergencia, particularmente para muchos pequeños Estados insulares y países africanos.

    Ante esta situación, el secretario general propuso algunas medidas para mitigar los impactos socioeconómicos de la crisis, así como impulsar la competitividad y diversificar la economía. Entre ellas figuran fomentar la sustentabilidad y la economía verde para gestionar el cambio hacia un sector turístico resistente, competitivo, eficiente en el uso de los recursos y neutral en cuanto a las emisiones de carbono.

    El levantamiento de las restricciones a los viajes debe hacerse de manera responsable y coordinada, pero más allá, se hace necesario transformar el sector para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, asegurando que la reanudación y la recuperación del turismo priorice a las personas.

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    pandemia de coronavirus, pandemia, Rusia, cuarentena, COVID-19, coronavirus, turismo
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