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    Un partidario del ´Sí´ en Ecuador (imagen referencial)

    La consulta popular ecuatoriana entierra la revolución ciudadana

    © AFP 2018/ Rodrigo Buendia
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    Vicky Peláez
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    La mayoría del pueblo ecuatoriano dio un fuerte espaldarazo al presidente Lenín Boltaire Moreno en la consulta popular del pasado 4 de febrero. El principal objetivo de la votación, contenido en las preguntas dos y tres, era desmantelar el aparato político correísta y cerrar para siempre la puerta del palacio de Carondelet a Rafael Correa.

    "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ¡ay Dios!"

    (Letra de 'Pedro Navaja', de Rubén Blades)

     

    Con el triunfo del anticorreísmo, promovido por Moreno desde el primer día de su Presidencia, ahora Ecuador inicia una nueva etapa política y uno de los objetivos será 'recuperar el tiempo perdido' en relación con Estados Unidos.

    El mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno, resultó ser un astuto político, capaz de maniobrar usando un discurso conciliador con todos, menos con Rafael Correa. Sin hablar mucho y con la discreción de un 'sabio criollo' pasó de ser un incondicional seguidor de Correa al sepultador de la revolución ciudadana.

    En un santiamén logró dividir al partido Alianza País, quedándose con la mayoría, hizo meter a prisión al incómodo vicepresidente correísta, Jorge Glas, y se adueñó prácticamente de todo el poder con el beneplácito de la derecha ecuatoriana.

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    Resulta que su consigna durante la campaña electoral, 'El Futuro no se Detiene', que ponía el foco en los éxitos de la 'década ganada' del correísmo, fue simplemente un juego de palabras que hubiera aplaudido el mismo Nicolás Maquiavelo.

    Por supuesto, el giro de Moreno fue festejado a rabiar por la derecha de su país, que lo consideró como un acto "valiente, radical y decidido, basado en el realismo político" para poner fin al 'sicariato político' de la revolución ciudadana. Lo interesante de todo esto es que Lenín Moreno no fue ajeno a este 'sicariato' correísta, sino que fue su partícipe activo como vicepresidente del Gobierno de Rafael Correa entre 2007 y 2013.

    ¿Cuándo comenzó su disidencia? Mientras estuvo en el Gobierno durante seis años se consideraba a sí mismo como partícipe activo del 'cambio de época' en Ecuador y en América Latina, y no daba ninguna muestra de su descontento con las ideas y obras promovidas por Rafael Correa. Al revés, era su activo e incondicional promotor. Quizás la disidencia y el alejamiento del correísmo comenzaron en Nueva York, a donde se trasladó en 2013 después de ser nombrado por Ban Ki-moon enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre Discapacidad y Accesibilidad.

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    Da la impresión de que Lenín Moreno, antes de asumir la Presidencia, tenía un plan bien concebido para desmantelar la revolución ciudadana y no permitir a Rafael Correa retornar a la Presidencia. Lo curioso fue que el departamento de Estado norteamericano también anhelaba y hacía todo lo posible para deshacerse de Rafael Correa y de sus ideas, promoviendo incluso un intento de golpe de Estado en 2010.

    Sea como sea, por algo el embajador estadounidense en Ecuador, Todd Chapman felicitó a Moreno y anunció que "el liderazgo de Lenín Moreno permitió abrir las puertas" entre EEUU y Ecuador, insinuando que estas puertas estaban cerradas durante el Gobierno de Rafael Correa, considerado por Washington y las élites ecuatorianas como "comunista camuflado".

    Los norteamericanos jamás le han perdonado a Rafael Correa sus decisiones geopolíticas en defensa de la soberanía y dignidad nacional, que causaron grandes dolores de cabeza a la Casa Blanca, al Pentágono, al departamento de Estado, la CIA, la DIA y la DEA. Fue difícil para Washington, acostumbrado a tener a Ecuador como 'inquilino seguro en su patio trasero', aceptar el cierre de la base militar estadounidense en Manta, ordenada por Rafael Correa previa presión popular.

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    Tampoco digirieron la expulsión de la embajadora estadounidense, Heather Hodges, del agregado político, Armando Astorga, al director de la estación de la CIA en Quito, Max Sullivan. No hay que olvidar que desde 1960, la central de la Agencia Central de Inteligencia para América Latina operaba desde Quito y algunas de sus hazañas fueron reveladas por el jefe de la estación, Philip Agee, en su libro 'Diario de la CIA'.

    Ahora los norteamericanos estarán felices preparando maletas y a sus agentes para retornar a Ecuador después del triunfo del anticorreísmo por decisión de la mayoría del pueblo ecuatoriano. No es de extrañar que en un futuro no tan lejano el Pentágono recupere la base militar Eloy Alfaro en Manta. Basta revisar el ejemplo de Argentina después de la llegada al poder de Mauricio Macri, quien casi en seguida dio su visto bueno a las dos bases militares estadounidenses, para que el pueblo ecuatoriano piense lo que le espera.

    El Gobierno de Lenín Moreno, al desmantelar los medios de comunicación alternativos y poner al cargo de los medios públicos nuevos editores de los medios de comunicación privados pertenecientes a la oposición durante el Gobierno de Correa, orquestó una guerra mediática anticorreísta.

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    Precisamente estos medios de comunicación, junto con sus colegas de la prensa de televisión y radio privados, facilitaron al Gobierno convertir la 'década ganada' en la 'década perdida', presentando día a día 'falsos positivos' para desacreditar los 10 años del Gobierno de Correa. A la vez, los medios de comunicación nacionales le negaron el derecho a los correístas a expresar su opinión y desmentir la falsa imagen de su gestión y de sus planes al futuro.

    Rafael Correa no fue invitado a ningún programa de televisión privada o pública ni a una radio de alcance nacional ni entrevistado por periódico ecuatoriano alguno.

    Por eso, no es de extrañar que, durante la consulta popular y referéndum convocados por Lenín Moreno para que el pueblo diera su 'Sí' o 'No' a siete preguntas con el propósito de tratar de legitimar las nuevas circunstancias políticas, el 'Sí' recibiera en promedio el 67,6% de votos. Por el 'No' se decantó el 32,3%. Teniendo estos resultados, Lenín Moreno captó la institucionalidad estatal, adueñándose de todo el poder y desplazando al correísmo. A primera vista parece que ha logrado el máximo del poder. Sin embargo, la realidad es diferente.

    El columnista de El Universo Manuel Ignacio Gómez Lecaro le hizo una advertencia al presidente. "Ahora que tiene todo el poder, más vale que lo use bien… debe tener claro que el 'Sí' en la consulta no fue un sí a su gestión, ni a su sonrisa, ni a su buen humor. Con ese 'Sí' en realidad dijimos un fuerte 'No'. No a Rafael Correa… Este fue un 'Sí' de rechazo al Gobierno pasado, más que un 'Sí' de aprobación al Gobierno actual" (El Universo, 04/02/18).

    La derecha ya le advirtió a Lenín Moreno que está apreciando los cambios políticos que hizo en el país, pero ahora está esperando un cambio del modelo económico reformista al neoliberal.

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    En su lucha contra la corrupción y el despilfarro del gasto público por el Gobierno de Rafael Correa, Lenín Moreno decidió olvidarse que durante su campaña electoral fue acusado también por aprovecharse de recursos públicos para costear los gastos de su misión durante su gestión de enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre Discapacidad y Accesibilidad entre 2013 y 2016.

    Como se sabe, el secretario general de la ONU tiene cerca de 70 enviados especiales cuyo trabajo no está costeado por las Naciones Unidas, a excepción de las misiones especiales, sino por sus Gobiernos, las ONG o por los propios enviados.

    En el caso de Lenín Moreno, el entonces presidente Correa tuvo que modificar la ley que impedía que el Estado entregase donaciones para que Moreno pudiese cobrar legalmente por un puesto en el exterior que no constaba como cargo administrativo en el Estado ecuatoriano. La publicación 'Fundación 1000 Hojas' (26/12/2016) sacó a la luz una carta de Lenín Moreno al canciller Ricardo Patiño escrita el 23 de mayo de 2014, donse expresaba que "la oficina del enviado especial de la ONU en Ginebra contribuirá a fortalecer las relaciones internacionales para la construcción de un mundo más justo y solitario, y siendo este tema prioritario para el Estado ecuatoriano, solicito a usted que se sirva considerar una asignación no menor a 1,6 millones de dólares anuales".

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    Según esta publicación, el enviado especial ecuatoriano tenía su equipo y su misión costaba lo mismo que mantener una embajada ecuatoriana en el extranjero. Lenín Moreno se mudó a Ginebra con su esposa e hija, que fue nombrada funcionaria de la Cancillería como consejera del Servicio Exterior en la representación permanente que tiene Ecuador en la sede de la ONU en Ginebra con un sueldo de 84.000 dólares al año. El informe de la Contraloría General del Estado de 2016 constató que el Estado había desembolsado aproximadamente 1,6 millones de dólares durante los tres años que duró la misión de Moreno y que el dinero constituía un aporte voluntario no reembolsable del Estado.

    Aparentemente, Lenín Moreno en su afán de 'limpiar' al país de la corrupción correísta y del despilfarro de recursos públicos, se olvidó de este fragmento de su vida como seguramente de muchos otros y sería bueno que explique si usó el dinero del Estado para ayudar a miles de millones de discapacitados en el mundo.

    También tiene que acordarse Lenín Boltaire Moreno de la advertencia de Voltaire que rezaba: "Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor". Por el momento, el pueblo ecuatoriano aceptó el 'Sí', pero el poder que el presidente logró con este 'Sí' es pasajero, como todo el poder. Y un día sus amigos y seguidores de hoy pueden darle la espalda, tal y como él hizo con Jorge Glas y Rafael Correa.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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    Etiquetas:
    política, consulta popular, Rafael Correa, Lenín Moreno, Ecuador
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