En directo
    Entrevistas
    URL corto
    Por
    2712
    Síguenos en

    La política de la Unión Europea hacia Venezuela, si bien se ha presentado como autónoma, ha sido, en los hechos, de seguidismo a la Casa Blanca. Así lo afirma el canciller Jorge Arreaza en diálogo con Sputnik luego de un pico de tensiones diplomáticos entre Venezuela y la Unión Europea, y a poco de las elecciones de diciembre.

    "La administración americana está como el cowboy del oeste diciendo miren que desenfundo", decía Josep Borrell en mayo del 2019, al referirse al modo en que el gobierno de Donald Trump actuaba en relación a Venezuela.

    Borrell era entonces ministro de Asuntos Exteriores de España, y sus palabras eran dichas una semana después de que Juan Guaidó, junto con Leopoldo López y un grupo de militares, intentaran un fallido golpe de Estado.

    El entonces representante de la política exterior española afirmaba que había tenido lugar "un intento de golpe militar", y abogada por una "solución pacífica, democrática y negociada". Pero, al mismo tiempo, abría las puertas de la embajada española en Caracas para que López, prófugo de la justicia y autor del intento armado, pudiera quedarse en calidad de huésped y actuar políticamente desde allí.

    En agosto del 2019 el diplomático español fue nombrado Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Pasó a ocupar el espacio central de la política exterior europea, desde donde mantuvo el desconocimiento del presidente Nicolás Maduro, y reconocimiento del autoproclamado Guaidó.

    Borrell, el gobierno español, la UE, siempre sostuvieron que mantienen una política autónoma, y no de alineamiento con Washington, que nunca dejó de desenfundar. La realidad en cambio, ha sido diferente: "la UE le hace seguidismo a la posición de la Casa Blanca y lamentablemente se subordina a esta posición", afirma el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza.

    Una política subordinada

    Arreaza califica a la posición europea de "agresión" al margen del derecho internacional y las convenciones diplomáticas: "el propio Josep Borrell, siendo aún ministro de Relaciones Exteriores de España, dijo que no estaba contemplada la posición europea en los manuales de derecho internacional, y que ellos habían sido convencidos por los americanos de que ‘el gobierno del presidente Maduro caería en pocos días a principios del 2019’".

    El mismo Pedro Sánchez, presidente del gobierno de España, había desenfundado en enero del 2019, tres días después de la autoproclamación de Guaidó: "el Gobierno de España da ocho días a Nicolás Maduro para convocar elecciones libres, transparentes y democráticas. Y si no ocurre esto, España reconocerá a Juan Guaidó como presidente encargado".

    El cálculo era, efectivamente, que Maduro estaba por caer. Sin embargo, la realidad era distinta a cómo se percibía desde Washington, Madrid y las embajadas. Maduro se mantuvo, Guaidó intentó acciones armadas, fue perdiendo gravitación y fuerza.

    "Uno aspiraría de la UE, de los principios bajo los cuales fue creada, del vínculo que ha tenido con América Latina, que sostuviera posiciones distintas, diferenciadas respecto a Washington", afirma Arreaza. Pero la posición mantenida por la UE ha sido "por afinidades ideológicas, por afinidades corporativas que en nada se corresponde con la debida relación y civilizada relación entre los Estados".

    La presencia de Borrell, español, como Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores ha sido importante ya que, dentro de la diplomacia europea "históricamente la península ibérica, España, Portugal, siempre tiene mucho peso en la relación con América Latina y el Caribe por su vínculo cultural y económico", afirma el canciller.

    La posición de España es de las más importantes en la UE en la política hacia América Latina. Pero existen más actores con peso interno: "en el caso venezolano sabemos que actúa también el Reino de los Países Bajos tratando de forzar la agresión contra Venezuela, y hay posiciones un poco más moderadas como del Reino de Suecia que es importante para siempre tratar de acercar posiciones", explica Arreaza.

    La escalada

    "¿Qué poder se abrogan ellos? ¿Quiénes son para sancionar, para tratar de imponerse con la amenaza? Ya basta, por eso he decidido darle 72 horas a la embajadora de la UE en Caracas para que abandone el país y exigir respeto a la UE", afirmaba Maduro el 30 de junio.

    Ese mismo día la UE había anunciado nuevas sanciones contra once funcionarios venezolanos, entre ellos a miembros de la dirección de la Asamblea Nacional Constituyente, del Tribunal Supremo de Justicia, y de la Asamblea Nacional presidida por Luis Parra, incluyendo al mismo Parra. El total de sancionados por la UE ascendía así a 36 personas, con medidas que implican la prohibición de viajar a territorio europeo y el congelamiento de activos.

    "Las sanciones de la UE son progresivas, además de ilegales, arbitrarias, no fundamentadas en ninguna base jurídica, en este caso hacen daño porque son sobre funcionarios que tienen poder de decisión administrativo, de la hacienda pública, de las relaciones entre los poderes en Venezuela", explica el canciller venezolano.

    Maduro, al tiempo que dio la orden de las 72 horas, "instruyó un diálogo" con Borrell, "para que pudiéramos avanzar en una manera constructiva, cooperativa con la UE". Finalmente, antes de que se cumpla el plazo se llegó a un acuerdo entre Arreaza y Borrell y "se suspendió esa decisión promoviendo el diálogo".

    Pocos días después, el 10 de julio, el Parlamento Europeo votó, con 487 votos a favor, 119 en contra y 79 abstenciones, una resolución donde nuevamente volvía a reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, llamando a "elecciones presidenciales y legislativas libres, transparentes y creíbles", y oponiéndose a una salida violenta.

    "No nos interesa en absoluto la opinión del Parlamento Europeo, no es un ente que tenga ninguna facultad para reconocer o desconocer gobiernos, es un ente que está instrumentalizado por la derecha europea y si reconocen o no reconocen algo no es asunto de Venezuela", afirma Arreaza.

    Las elecciones

    El 6 de diciembre habrá elecciones legislativas en Venezuela. ¿Las reconocerá la UE? Aún no ha sido expresada la posición de manera clara, aunque, tomando en cuenta las declaraciones recientes y cómo ha sido su política exterior hacia Venezuela, es probable que se siga la posición de EEUU, es decir la de no reconocer los comicios.

    Las elecciones tendrán lugar con o sin reconocimiento europeo. Sin embargo, la posición del Gobierno venezolano es de mantener puertas abiertas, canales de diálogo.

    "El presidente Maduro ha mantenido la representación diplomática europea al más alto nivel, hay 14 embajadores más la UE con su representante permanente, y si bien desconocieron al propio presidente Maduro que fue quien les acreditó, el presidente ha permitido que permanezcan en Venezuela para fomentar el diálogo a pesar de duras diferencias que tenemos".

    La votación del 6 de diciembre será particularmente importante, ya que decidirá la conformación de una nueva Asamblea Nacional, y la UE, así como EEUU y los gobiernos que reconocen a Guaidó como presidente encargado, lo hacen porque es, afirman, el presidente del poder legislativo.

    ¿Seguirá la UE reconociendo a Guaidó como presidente encargado luego de las elecciones? No se trata únicamente de una decisión fuera del derecho internacional, sino de mantener el apoyo a quien estuvo involucrado en el intento de golpe militar el 30 de abril del 2019 y en la Operación Gedeón en abril pasado con el envío de mercenarios desde Colombia a territorio venezolano.

    La UE aboga por una salida pacífica al tiempo que respalda a quien encabeza el intento de salida por la fuerza. Esa política ha sido rechazada días atrás en una carta abierta dirigida a Josep Borrell, firmada por 450 organizaciones políticas y sociales de 35 países del mundo.

    Allí, denuncian la reciente resolución del Parlamento Europeo, que "insiste en la política de cambio de régimen promovida por el Gobierno de Donald Trump y parece promover la repetición de experiencias de intervención e injerencia por parte de la UE, que han terminado en terribles baños de sangre y daños irreparables en los países intervenidos".

    Quedan menos de cinco meses para las elecciones. El objetivo de la diplomacia venezolana es que las relaciones cambien: "ojalá que la UE pueda cumplir un rol positivo en Venezuela, y que incluso pueda participar en la observación electoral del 6 de diciembre".

    Etiquetas:
    Josep Borrell, Jorge Arreaza, sanciones, UE, Venezuela
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook