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    Aleta caudal o cola de ballena - imagen referencial

    El mito de la ballena más solitaria del mundo explicado por la ciencia

    © CC0 / Pixabay
    Ciencia
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    Una ballena cantando en una frecuencia de 52 hercios fue detectada por primera vez en 1989. El sonido provenía de un espécimen único en el mundo y nadie respondía a su llamado. Sigue siendo un enigma; los científicos quieren hallarla, y los artistas aún se inspiran en ella.

    A partir de 1992, investigadores de la Institución Oceanográfica de Woods Hole liderados por William A. Watkins monitorearon a la ballena y registraron su canto y movimientos migratorios por las aguas del océano Pacífico norte durante 12 años.

    Fue necesario utilizar el SOSUS (acrónimo de Sound Surveillance System), un sistema de vigilancia creado por la marina de los EEUU durante la Guerra Fría para detectar submarinos rusos en las aguas del Pacífico y el Atlántico norte. Cuenta con una serie de hidrófonos, o micrófonos para detectar y registrar sonidos bajo el agua.

    Con la caída del telón de acero, el SOSUS fue desclasificado por el gobierno. Parte del sistema pasó a ser utilizado en investigaciones oceanográficas. De esta manera, se logró identificar y reconocer los sonidos propios de las distintas especies de ballenas, así como estudiar sus movimientos migratorios.

    La investigación de Watkins, publicada en 2004, concluye que el canto emitido a una frecuencia de 52 hercios corresponde a un único animal. Su tono tiene similitudes con el de otras ballenas dentadas (misticetos), pero la frecuencia inusual no se corresponde con ninguna de las especies conocidas y estudiadas. Por ejemplo, el canto de la ballena azul está comprendido en una frecuencia que va de los 10 a los 39 hercios, mientras que la ballena de aleta canta a una frecuencia de 20 hercios.

    Tampoco los distintos trayectos de la ballena de 52 hercios registrados durante esos años coinciden con los de otras especies monitoreadas, según la investigación. Las ballenas se desplazan a las zonas polares en los meses cálidos para alimentarse del plancton presente en las aguas de la región luego de los primeros deshielos. Durante el invierno, en cambio, migran a aguas más cálidas para aparearse, dar a luz y proteger a las crías de las bajas temperaturas.

    Asimismo, las ballenas se comunican mediante sonidos, con patrones y características particulares para cada especie e incluso para cada grupo de individuos. Pero al momento de reproducirse, son los machos quienes realizan largas y complejas vocalizaciones para atraer a las hembras y aparearse. Por lo tanto, hay consenso en que la ballena de 52 hercios es macho.

    Ahora, según el estudio de Watkins, al tratarse de un espécimen único que se comunica a una frecuencia inaudita y que no transita las mismas rutas migratorias de otros misticetos, es comprensible que la imagen de la ballena solitaria condenada a surcar las aguas oceánicas sin compañía cobrase notoriedad fuera del ámbito académico.

    La fama de la ballena

    Luego de haberse publicado la investigación, diferentes medios se refirieron al hallazgo como 'la ballena más solitaria del mundo'. En declaraciones publicadas por The Washington Post, la científica Mary Ann Daher, coautora designada del estudio liderado por Watkins, se refirió al alcance mediático del caso y la consecuente humanización de la ballena.

    "Obviamente, él [la ballena de 52 hercios] puede comer, vivir, y navegar. ¿Tiene éxito en reproducirse? No tengo la más remota idea. Nadie puede responder esas preguntas. ¿Se siente solo? Detesto adjudicarle emociones humanas como esa. ¿Las ballenas se sienten solas? No lo sé. Ni siquiera quiero referirme al tema", dijo Daher, quien algunos años después dejó esta área de estudios.

    Además de humanizar al animal, aseverar que se trata de la ballena más solitaria del mundo puede que sea una exageración. Es probable que otras especies de ballena la escuchen ya que "canta con un montón de las mismas características del canto del rorcual azul", según dijo a la BBC Christopher Willes Clark, investigador de la Universidad de Cornell. Que no tenga respuesta de otras ballenas simplemente puede deberse a que su canto les resulta "raro", afirmó el investigador.

    El estudio publicado en 2004 no concluye que sea una nueva especie de ballena aún no identificada, sino que podría tratarse de un "individuo con anomalías o quizá un híbrido con un canto modificado".

    Según John Hildebrand, científico del instituto Scripps de la Universidad de California en San Diego, especializado en el estudio de los sonidos emitidos por mamíferos marinos, es probable que haya más de una ballena de estas características. Hildebrand incluso arriesga la posibilidad de que se trate de un híbrido de ballena azul y de una ballena de aleta.

    La ballena de los 52 hercios, musa de artistas

    A pesar de cualquier intento de desmitificación por parte de la ciencia, "la ballena más solitaria del mundo" también se ha colado en distintos ámbitos de la cultura popular. Los casos más notorios son del campo de la música. Cantautoras como Chrysta Bell y Oly, o la superpopular banda de k-pop BTS compusieron canciones inspiradas en la ballena de 52 hercios.

    En el campo de la literatura, es posible mencionar la novela juvenil A 52-Hertz Whale, de Bill Sommer y Natalie Haney Tilghman. Una ballena que desaparece desencadena la comunicación entre un adolescente, que tiene problemas para vincularse con sus pares, y su joven tutor, quien atraviesa una ruptura amorosa. La novela, estructurada mediante los correos electrónicos que se envían los protagonistas, trata sobre el aislamiento y los problemas de adaptación.

    ​En el ámbito del cine hay pocos ejemplos. Uno de ellos es el cortometraje The Loneliest, un falso documental de 2014.

    Otro proyecto más ambicioso es el documental 52: The Search for the Loneliest Whale, de Joshua Zeman y Adrian Grenier. Desde hace algunos años, la producción está interesada en filmar la búsqueda de la ballena de 52 hercios, con la asistencia de un equipo de científicos y especialistas.

    Pero no solo intentan hallar a la ballena, sino que la misión de los cineastas y científicos involucrados también es generar conciencia sobre los efectos de la polución sonora de los océanos.

    Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA, por sus siglas en inglés), la creciente actividad humana en aguas oceánicas durante el último siglo ha alterado la comunicación de las ballenas y otros animales marinos que emiten sonidos para reconocerse, aparearse y también explorar el medio ambiente en el que se desplazan en búsqueda de alimento.
    El documental de la ballena más solitaria del mundo aún está en posproducción.

    Etiquetas:
    animales, cetáceo, ballenas, océano Pacífico
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