"Creímos demasiado en la paz": la exguerrillera de las FARC que ahora fotografía las protestas en Colombia


Por Karen Méndez Loffredo



© Alexa Rochi
A pocos días de cumplirse cuatro años del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC, Colombia parece no tener nada que celebrar y vuelve a ser noticia. Al asesinato de más de mil líderes sociales y más de 200 guerrilleros, se suman las 60 masacres en lo que va de año, y la muerte de 13 manifestantes en menos de una semana.
© Alexa Rochi
Paula Sáenz, ahora conocida por su nombre artístico como Alexa Rochi, tenía 15 años cuando tomó la decisión de irse a la selva con las FARC. Era una niña y ya a esa edad había sufrido los embates de una guerra que ha azotado a ese país por más de 50 años.
"Yo soy vallecaucana, soy del occidente de Colombia, y nos tocó irnos hacia el sur por la oleada paramilitar que había en ese momento. Los paramilitares se habían llevado a un tío, un hermano de mi mamá, que posteriormente fue asesinado y su cuerpo desaparecido hasta el día de hoy. Nos tocó irnos desplazados y buscar refugio para salvar las vidas y llegamos exactamente al Caquetá", relata Alexa.
El Caquetá era uno de los departamentos en los que, entre 1998 y 2002, se realizaban los diálogos entre el entonces Gobierno de Andrés Pastrana y las FARC, en un intento de sellar la paz que resultó infructuoso. Fue ahí donde Alexa conoció a las FARC y donde tomó la decisión de alzarse en armas.
© Alexa Rochi
"Desde el momento que tú determinas irte al ejército o a la guerrilla en un país como Colombia tú sabes que vas a andar de mano con la muerte y que vas a estar con el peligro constante las 24 horas, los siete días a la semana. Uno aprende a convivir con eso, a vivir intensamente el hoy, el ahora, porque uno está ahorita, pero en media hora puede sonar plomo en un puesto de guardia, puede haber un asalto y ya, te moriste".
Alexa Rochi, fotógrafa colombiana y exguerrillera de las FARC
Acostumbrarse a la vida de las FARC no fue fácil
Alexa confiesa que acostumbrarse a la vida dentro de las FARC no fue fácil. Tuvo que aprenderlo todo, desde cocinar para cincuenta personas, entrenarse militarmente, hasta superar las dificultades que implica vivir en la selva. De esos años dice guardar buenos y dolorosos recuerdos.




© Alexa Rochi
"Un episodio muy difícil fue el asalto que hizo el ejército a un hospital guerrillero en el Yarí. Ahí, una niña de 16 años, Angie, no sabía nadar y se tiró al río por no dejarse capturar y el ejército en vez de ayudarla le pegó dos tiros en la cabeza. Cuatro días después encontraron el cuerpo río abajo en estado de descomposición. Yo creo que fue una de las cosas que más me dolió ver", admite Alexa.
Movilización de las FARC / © Alexa Rochi
Guerrilleros de las FARC / © Alexa Rochi
Otro de los episodios más traumáticos que Alexa recuerda de sus años como guerrillera fue el día que estando en el puesto de enfermería tuvo que recibir el cuerpo destrozado de su mejor amiga Rocío, a quien llamaban Rochi, y quien tiempo antes de morir le propuso hacer un curso de fotografía en plena selva. Fue a partir de esa propuesta de Rochi que Alexa incorporó una nueva arma a su equipaje: una cámara fotográfica.

"Comencé retratando cosas únicas que puede ver uno en la profundidad de la selva: desde una culebra hasta los gusanos más raros que uno haya podido ver, también marchas, desplazamientos y la vida diaria de un campamento guerrillero", detalla Alexa.
Y llegó ¿la paz?
© Alexa Rochi
Poco después Alexa fue incorporando nuevos acontecimientos a su registro fotográfico. Uno de los más importantes fue el proceso de paz que se acordó entre el presidente Juan Manuel Santos y las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina.
"Siempre hubo escepticismo porque veníamos de cuatro intentos de lograr ponernos de acuerdo, de dejar de matarnos por buscar la paz. Entonces todo el tiempo hubo esa malicia indígena, como le decimos aquí en Colombia. Yo digo que las FARC se acabó el 29 de agosto cuando Santos decreta el cese al fuego bilateral. Ese día le digo a mi compañero: se acabó, las FARC se acabaron.

© Alexa Rochi
Nosotros creíamos demasiado en la paz, pero fue también responderle al país que ya también estaba mamado de todo este mierdero de conflicto", reflexiona Alexa.
Y él, en medio de su ingenuidad me pregunta, ¿por qué? Y es que van más de 15 años de operativos militares, porque el Plan Colombia, el Plan Patriota han sido los operativos militares más grandes que se han podido hacer en Latinoamérica, por encima de la Operación Cóndor y por encima de todas las invasiones que han hecho los gringos, para que ahora digan 'sí, chévere, bacano, cese al fuego'. No, las FARC se acabó", rememora Alexa.

"También fue una revoltura de sentimientos, pues también pensando en la burbuja del idilio que sería una paz de verdad, no esta vaina que estamos viviendo ahora. Yo parto de que era una necesidad firmar la paz y el Mono Jojoy lo decía. Veinte días antes de que lo mataran, el Mono Jojoy dijo: 'le hemos dicho a los militares paremos y hablemos, no podemos seguir condenando al país a otros 50 años de guerra'. Yo lo que creo es que tuvo que hacerse un proceso de paz gradual. Ni estábamos debilitados militarmente ni estábamos desmoralizados. Creo que faltó hacer un proceso de entrega de armas gradual: si tú me cumples, yo cumplo.
La reincorporación a la vida civil
Y así, con una mochila cargada de sueños de paz, sin su fusil y con su cámara al hombro, Alexa llegó a Bogotá, ciudad que no conocía y en la que tuvo que comenzar una nueva vida.

© Alexa Rochi
"Carlos Antonio nos decía: muchachas, ustedes tienen que ir haciendo el proceso de reincorporación, volver a la calle, disfrutarse una cerveza, ir al cine, ir al teatro.

Es la vida acá fuera, entonces fue como ir cogiéndole la comba al palo, irnos adaptándonos a esas dinámicas y aquí ya llevo tres años. La adicción más grande en la que quedamos pegadas fue ir al cine 4D. Íbamos hasta tres veces a la semana", cuenta entre risas Alexa.

Protestas en Colombia / © Alexa Rochi
Pero Alexa no dejó de estar en el combate. Esta vez, en una selva de concreto y con una cámara fotográfica, siguió confrontando a las fuerzas de seguridad.
Asegura que su objetivo es dejar un testimonio gráfico que permita denunciar ante el mundo la violación de derechos humanos contra quienes alzan la voz en Colombia.
"Ahora siempre estoy en las marchas, pero más allá de ir, siempre estoy en primera línea de combate a la hora de tener que registrar las agresiones del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios) hacia las personas que salen a manifestar y reclamar lo que les corresponde. Ahora hago fotografía de todo lo que tiene que ver con lo social. Si no me matan las balas del Gobierno como firmante de paz, creo que voy a terminar en un tropel. Es que siempre estoy ahí. No es que el ESMAD está en una cuadra y yo lejos, no, es que estoy ahí. En la primera línea", explica Alexa.

Alexa Rochi
Fotógrafa
Protesta en Colombia / © Alexa Rochi
Y es que esta exguerrillera dice no tener miedo. Conoce lo que es un combate, conoce la forma de actuar de las fuerzas de seguridad de su país y comparte también las razones por las que aún lucha el pueblo colombiano.

"Quemas toda la energía que tienes ahí represada y llegas a casa liviana, gaseada, con hambre, con sed y cuando metes la tarjeta de tu cámara al computador y empiezas a ver lo que tienes, uno dice 'valió la pena' porque te permite denunciar todo lo que está pasando. En medio de ese combate, a pesar de que uno sabe que está mal lo que está pasando o la forma de reaccionar del ESMAD o de la policía, que prácticamente tienen licencia para matar, llega el momento que tú tienes la cámara, estas registrando las agresiones, pero también sientes impotencia", resalta.

© Alexa Rochi
Una de las coberturas fotográficas que más le ha dolido ha sido el asesinato de Dylan Cruz, un joven de 18 años que fue asesinado por un agente del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) en noviembre de 2019 cuando participaba en una protesta pacífica en el centro de Bogotá.
"El asesinato de Dylan fue brutal. Me impactó de tal manera porque yo estaba ahí cuando hubo un tropel. Era una marcha que había comenzado a las 10am y cuando Dylan cae, cae muerto y fue tal impacto para mí, tanta indignación, que me senté en la esquina del semáforo con la cámara colgada a llorar y no tomé una sola foto".
A pesar de la impotencia que confiesa tener por la cantidad de muertes, Alexa asegura que no volvería a tomar las armas.
"He ido haciendo ese proceso psicológico y social de pasar la página. Fue una etapa de mi vida donde estuve 11 años. Ahora estoy organizando mi vida personal, tengo mis perros, mis gatos, mi pareja y la idea es terminar mi carrera, en estos momentos estoy en el quinto semestre de artes visuales, y salir del país porque este país no promete nada", lamenta.

El 8 de septiembre, policías detuvieron en plena calle del norte de Bogotá a un joven abogado que salió a comprar licor con sus amigos. La policía lo sometió en el piso y le aplicó prolongadas descargas eléctricas. A pesar del ruego de la víctima para que lo soltaran y de las advertencias de los asistentes, la policía continuó torturándolo hasta dejarlo sin vida. El asesinato de Javier Ordoñez provocó una oleada de protestas en la capital. La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido asesinar a 10 manifestantes y herir a otros 400.
Protesta en Colombia / © Alexa Rochi
"Colombia está en un panorama desalentador. No solo por la muerte de los guerrilleros y firmantes del acuerdo de paz, que ya van 225 guerrilleros asesinados y no pasa nada. Pero también hay que sumarle que el Gobierno que tenemos ahora hizo campaña presidencial declarándole la guerra al Acuerdo de Paz. En este Gobierno se dispararon las masacres, volvieron las masacres. Además, salen los medios a decir que no son masacres, sino asesinatos colectivos.
Alexa Rochi, fotógrafa colombiana
Protestas en Colombia / © Alexa Rochi
El panorama es desalentador. Exigimos, pedimos garantía, pero no, no podemos pedirle garantías a un Gobierno que hizo campaña declarándole la guerra al proceso de paz. Sabíamos que la paz iba a tener trabajo, pero no que nos iban a masacrar de la manera tan perversa y humillante como lo han venido haciendo", denuncia Alexa.
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Fotos: © Alexa Rochi
Texto: Karen Méndez Loffredo
Diseño: Mónica Rodríguez