Terramar

La recuperación del primer circuito de la historia de España



Por Sergio Hernández-Ranera Sánchez

© Autòdrom Terramar

Situado mayormente en el término municipal de Sant Pere de Ribes y también en el de Sitges, ambas en la provincia de Barcelona, el autódromo de Terramar es uno de los más antiguos del mundo.
Inaugurado por todo lo alto
Se inauguró el 8 de octubre de 1923 con la celebración del Primer Gran Premio Internacional de España de Fórmula 1 y durante varios años albergó eventos vinculados al mundo del motor.

El día de su inauguración, presidida por el dictador Miguel Primo de Rivera y el rey Alfonso XIII, ocho bólidos dieron 100 vueltas al circuito. El piloto francés Alberto Divo ganó la carrera al volante de un Sunbeam. El motorista italiano Tazio Nuvolari, favorito de la afición, participó tanto en la carrera de motos como la de coches.

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Palco presidencial el día de la inauguración © Autòdrom Terramar
El rey Alfonso XIII en la inauguración de Terramar
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El piloto francés Alberto Divo en la línea de meta en 1923
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Alberto Divo al volante de un Sunbeam
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Pero la carrera no fue lo importante; lo importante era la propia existencia del circuito. En España abundan estos actualmente (Montmeló, Jerez, Cheste, Jarama, Montjuïc, etc.), pero en aquella época sólo había otros dos autódromos en Europa: Brooklands, en Inglaterra, y Monza, en Italia. Y al otro lado del charco únicamente figuraba el de Indianápolis, en EEUU.

El de Terramar no prosperó por motivos económicos: su alto coste (cuatro millones de pesetas de la época), no dejó margen para que los organizadores de carreras pudiesen entregar premios monetarios. Y sin estos, el autódromo de Terramar no obtuvo la licencia internacional. Pronto incurrió en deudas, con un público cada vez más escaso.

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Se construyó en un tiempo récord

Diseñado por Jaume Mestres, el autódromo de Terramar (o autódromo de Sitges, como también se le conoce) se construyó en apenas 300 días.
Presenta una pista ovalada, de unos 2 km de longitud, en la que destacan sus pronunciados peraltes, pues están dispuestos entre 60⁰ y 90⁰ de inclinación. Las planchas de hormigón del trazado tienen 12 cm de grosor.



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Con un uso que también incluyó acontecimientos como carreras ciclistas, de motos e incluso grandes mítines políticos y exhibiciones aéreas, la instalación también fue visitada por grandes celebridades de la época, como la actriz de cine canadiense Mary Pickford, máxima estrella mundial de Hollywood durante la época del cine mudo.

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Terramar dejó de utilizarse a mediados de los años treinta del siglo pasado y cerró sus puertas definitivamente en 1956.
En 1925 dejó de albergar competiciones de manera regular. Posteriormente se disputaron algunas carreras más gracias al apoyo entusiasta del conde austríaco Edgar von Morawitz, que además adquirió el autódromo.

Pero el estallido de la Guerra Civil española de 1936-1939 y la posterior posguerra obraron su abandono definitivo a mediados de los años cincuenta. Exactamente, en 1956.

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La reinvención del primer circuito automovilístico de España
Con los correspondientes permisos del Ayuntamiento de Sant Pere de Ribes y de la Comisión de Urbanismo de la Generalitat de Cataluña bajo el brazo desde hace semanas, el proyecto gestionado por Equestrian Grand Prix Spain, grupo francoespañol dedicado a la organización de eventos recreativos y deportivos, comenzará las obras en octubre.

En el contexto de una temporada veraniega aciaga para Cataluña y toda España debido al desplome de la ocupación hotelera a causa de la pandemia, el proyecto afronta con audacia una situación impredecible en la que está obligado a garantizar la seguridad sanitaria. El propósito de reinvención es audaz: la recuperación del histórico circuito pasa por su conversión en un espacio para la celebración de eventos ecuestres. La zona sur del autódromo estará dedicada al mundo del automovilismo, pero no albergará competiciones, sino actividades de historia, exposiciones y homenajes al coche clásico.

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La seguridad de la reapertura. El renovado autódromo funcionará de inicio bajo las estrictas medidas de seguridad sanitaria que caracterizan a la llamada nueva normalidad en España.
En el contexto actual de rebrotes de la pandemia de COVID-19 en España y de una cada vez más plausible y próxima segunda oleada de contagios, los trabajos de renovación del Autódromo de Terramar comenzarán en octubre, tras una temporada veraniega marcada por la escasa ocupación hotelera.

"La situación cambia muy rápidamente es difícil saber con exactitud cuál será el escenario cuando empecemos la actividad", declaran a Sputnik fuentes de la dirección del Autódromo de Terramar. Será el Ayuntamiento de Sant Pere de Ribes el que impondrá las medidas de seguridad sanitaria pertinentes.

"Al final no es tan diferente a lo que tiene que cumplir cualquier establecimiento hotelero o equipamiento público-privado del municipio", informan a Sputnik en el departamento de Comunicación del citado consistorio, donde convienen con la dirección del autódromo en que la incertidumbre en este aspecto impide anticipar cuál será la situación. "De aquí a que se ponga en marcha, no sabemos cómo estará el tema del virus".
Emplazamiento publicitario
En los últimos años, el autódromo venía siendo el escenario escogido por algunas marcas de automóviles para rodar sus anuncios publicitarios, así como para el rodaje de diversos trabajos de cine y publicidad

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Honda en curva sur
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Así sucedió recientemente con el vídeo de lanzamiento del Aston Martin DBX, grabado por la cineasta Daisy Zhou. La compañía francesa Peugeot eligió al autódromo de Terramar para la presentación de su gama de vehículos híbridos a principios de 2020, el #ElectricFirstDrive. Con anterioridad, en 2019 el autódromo fue parte del trazado del rally Barcelona-Sitges, una competición de vehículos de época. Un año antes, en 2018, la compañía de automoción española SEAT organizó el lanzamiento mundial de su marca deportiva Cupra en este mismo lugar.

Y fuera del mundo del motor, el asfalto de este autódromo también ha servido de escenario para producciones musicales, pues el músico español Antonio Orozco, nominado a los premios Latin GRAMMY, grabó allí el videoclip de su última obra, Hoy.
Nuevo uso en época de crisis

La celebración de competiciones y exhibiciones de hípica acontecerán en los meses de invierno. Pese a que no se celebrarán carreras de automóviles, los espectáculos del ámbito del motor serán regulares, pues se tiene en cuenta el peso histórico del lugar. También están previstas actividades meramente lúdicas, con espacios recreativos pensados para los niños.


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Entrada a la gradería
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Se calcula que para 2023, año del centenario de su creación, el autódromo pueda estar a pleno rendimiento. En cualquier caso, el primer evento ecuestre podría organizarse durante el invierno de 2021-2022. El complejo hotelero y las actividades del motor se desarrollarán a partir de 2021. Los eventos discurrirán de día y en ningún caso habrá conciertos de noche o actividad de discoteca. El informe acústico revela que ni siquiera los eventos automovilísticos ocasionarán molestias a los vecinos de la zona.

La dimensión del proyecto es grande y aún más audaz por cuanto que, inesperadamente, su inauguración tendrá lugar en un momento de crisis económica derivada de otra sanitaria de alcance todavía impredecible.








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"La comarca del Garraf necesitará más que nunca actividades dinamizadoras después de la crisis por el coronavirus", aseguran desde de la dirección, aunque asumen que la tendencia actual es viajar menos. "Pero la gente hará estancias más largas y, por este motivo, estamos replanteando la posibilidad de hacer menos actividades pero que estas se alarguen más días", afirman a Sputnik desde la dirección de Terramar.
El impacto económico
El grupo Grand Prix, que también es un grupo editorial especializado en temática ecuestre, tiene como objetivo dinamizar el territorio de modo sostenible. Se calcula la creación de unos 200 puestos de trabajo directos durante la fase final del proyecto.


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"Estaba totalmente abandonado, es un autódromo de principios del siglo XX que duró pocos años como tal", explican en el Ayuntamiento de Sant Pere de Ribes.
"Llegó un momento en que una parte se utilizó para usos agrícolas, como almacén. A lo largo de varios años salieron propuestas de aprovechamiento del espacio, hasta que llegó este proyecto, ya aprobado. Va a representar un cambio fuerte para la zona".

Como declara a La Vanguardia la alcaldesa de este municipio, Abigail Garrido, conviene darse prisa. "A pesar de las dificultades que supone el teletrabajo, nos interesa sacar el proyecto adelante lo antes posible".
Se ejecutarán obras para recuperar y proteger el patrimonio industrial abandonado. Ya se han reparado las gradas de espectadores y retirado los restos de uralita, material aislante de construcción nocivo para la salud, pues contiene amianto.

La antigua fábrica Champion (donde el conde Edgar von Morawitz fabricaba bólidos y piezas), los antiguos boxes del circuito, o la Masía del Clot dels Frares (del s. XVIII) son algunas de las construcciones a restaurar.

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Cuatro años de pulido
El proyecto presentado por el grupo que dirige en España Matthieu Liard ha sido sometido a un proceso de revisión amplio, a lo largo de cuatro años. El equipo de técnicos urbanísticos de la localidad de Sant Pere de Ribes, así como los del Gobierno catalán, han introducido cambios para que la renovación del autódromo se encuadre armoniosamente tanto con el patrimonio ya existente como con la naturaleza del territorio.
Su exposición pública durante 13 meses ha facilitado que, aparte de los diversos organismos de la administración, organizaciones ecologistas y particulares puedan ver plasmadas sus inquietudes. El nuevo autódromo ha superado los estudios de impacto acústico, medioambiental, y de viabilidad económica y sostenibilidad, por ejemplo.

"Es una iniciativa totalmente privada", explica la fuente en el Ayuntamiento de Sant Pere de Ribes. "Pero como se trata de una zona donde hasta ahora no había ningún tipo de actividad, se han tenido que hacer los cambios pertinentes a nivel urbanístico y de concesión de permisos".

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Nueva vida con nuevo propósito
El objetivo del proyecto dirigido por Matthieu Liard es crear un espacio de encuentro "alrededor del mundo ecuestre y automovilístico". A tal fin la renovación del autódromo atiende a una inserción respetuosa con el medioambiente que lo rodea, cuyos entornos pretende también recuperar.

Para ello se acometerán obras de rehabilitación del espacio, cerrado al público desde hace más de 65 años. La idea es que todos los eventos ecuestres sean de libre acceso para el público, gratuitos. El proyecto prevé recuperar terrenos agrícolas adyacentes, cuya explotación ecológica podrá abastecer de productos a los puestos de restauración durante la celebración de eventos.

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El proyecto asume una gestión medioambiental con el entorno. Se plantarán más de 700 árboles de 30 especies autóctonas diferentes, incrementándose la superficie plantada en un 50%.

Aparte del huerto ecológico, se prevé la introducción de colmenas, refugios para lagartos y habitáculos para insectos. El diseño paisajístico del proyecto ha sido desarrollado por Batllé i Roig, un reconocido estudio de arquitectura en este ámbito.

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Garaje de línea de salida
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El autódromo está situado en la comarca de El Garraf, a unos 47 km al sur de Barcelona, dentro del término municipal de Sant Pere de Ribes. "En realidad, una parte exterior del autódromo da a Sitges", explican en el Ayuntamiento de Sant Pere. "Al principio se llamaba Autódromo de Terramar de Sitges. Está en el linde de ambos términos municipales, pero la instalación está dentro del de Sant Pere".

El autódromo, sus dotaciones e infraestructura deportiva y hotelera ocupan un área de 65 hectáreas (650.000 metros cuadrados). De esta superficie, 23.000 metros cuadrados los ocuparán los espacios hoteleros, con 150 camas en total. Para el mundo del motor se dedican 9.000 metros (oficinas, showroom y talleres). El ámbito ecuestre contará con 11.000 metros cuadrados destinados a cuadras. El resto de la superficie la abarcan los edificios ya existentes, que serán transformados en restaurantes y almacenes. Las zonas verdes ascienden a 144.000 metros cuadrados y hasta 25.000 metros más serán de uso "deportivo al aire libre", según reza en el proyecto.

Un autódromo que adapta el aparcamiento al entorno
Un complejo de estas características exige la necesidad de contar con un gran espacio en el que poder aparcar los vehículos de los visitantes, a menudo un obstáculo visual y paisajístico. El autódromo de Terramar ha previsto esta contingencia y habilitará prados vegetales para los utilitarios, y de zahorra y vegetalizados para vehículos más pesados. En total, un máximo de 1.500 plazas. El objetivo es reducir el impacto visual e impedir la impermeabilización de esos terrenos. Los bosques no se verán afectados.

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La zona hotelera
Se construirán pequeñas villas y edificios integrados en el paisaje que ofrecerán alojamiento a un máximo de 150 personas diarias. El plan urbanístico al que se acoge el proyecto otorga un máximo de 23.000 metros cuadrados de superficie dedicada a este fin, pero el proyecto del nuevo autódromo prevé sólo hacer uso de unos 10.000.
La gestión de residuos
Dado que la nueva actividad del autódromo tendrá en el deporte ecuestre su principal referencia, cabe interesarse por el destino de los residuos que producen los caballos. Se prevé una gestión que pueda optar a soluciones como el compostaje, el uso agrícola o la generación de biomasa para las deyecciones de los equinos.

Se cuidará que la huella carbónica de la futura instalación sea mínima. El concepto por el que se construirán las edificaciones atenderá a una calificación energética de tipo Eco (bajo consumo energético). Para ello, el complejo utilizará paneles solares para autoconsumo, y una disposición de los inmuebles que facilite su ventilación natural.

Una balsa recuperará agua de lluvia, elemento que también será aprovechado de la depuradora. La elección de especies vegetales locales para plantar está motivada por su menor consumo de agua.


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Fotos: © Autòdrom Terramar
Texto: Sergio Hernández Ranera-Sánchez
Diseño: Mónica Rodríguez