13:08 GMT +318 Noviembre 2018
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    Nikita Jruschov, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, junto a Fidel Castro, líder de la Revolución cubana, en la Plaza Roja de Moscú.

    Protagonistas de la historia: así vivió Cuba la Crisis de los Misiles

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    Yaima Rodríguez Turiño
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    A 56 años de la Crisis de los Misiles en Cuba, Sputnik dialogó con el historiador y ensayista cubano Ernesto Limia Díaz sobre los factores políticos y hechos concretos que pusieron al mundo al borde de una debacle nuclear.

    Desde La Habana, Limia accede a conversar con Sputnik sobre la verdad de Cuba en un conflicto del que los cubanos salieron con un sabor amargo, y no precisamente por ansias guerreristas.

    "La situación política que condicionó la crisis estuvo definida desde el mismo triunfo de la Revolución en 1959", así comenzó este intelectual cubano, miembro de la Unión de Historiadores de Cuba.

    Tras la derrota de Estados Unidos en la frustrada invasión de Playa Girón en abril de 1961, las posiciones más extremistas ansiaban una revancha. La llegada John F. Kenney al poder suponía una esperanza para los sectores guerreristas de Estados Unidos.  

    "Estos sectores deciden orquestar un plan para utilizar las Fuerzas Armadas y en el verano de 1962 Kennedy aprueba una estrategia que contempla la intervención militar directa en Cuba. El Gobierno revolucionario lo nota primero a partir del movimiento de tropas en la región", explicó Limia.

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    La inteligencia soviética descubre ese plan y corrobora que, en efecto, está tiene prevista la intervención del Ejército de Estados Unidos en Cuba. Así es como la URSS le propone a Fidel Castro introducir armas nucleares en Cuba con "carácter defensivo" de manera disuasiva.

    "Pero lo que Jruschov no sabía era que Estados Unidos tenía 5.000 ojivas nucleares y la URSS sólo tenía 300. Es decir, que no había tal paridad y además, los estadounidenses tenían 229 cohetes intercontinentales y los soviéticos 48", indicó Limia.

    A juicio de este historiador cubano, la URSS buscaba paridad porque los estadounidenses tenían misiles apuntándole desde Italia y Turquía y Cuba evidentemente era una opción estratégica.

    "A Fidel lo toma por sorpresa la propuesta. Desde el macartismo, la demonización utilizada en el contexto de la Guerra Fría siempre fue hacia países satélites de la URSS, y esto se prestaba para que dijeran que Cuba se había convertido en un satélite de la URSS", explicó Limia.

    Sin embargo, en ese momento se trataba de una "conciliación de orden ético" la que inclinó la balanza en el Gobierno revolucionario para aceptar la propuesta soviética. Además de la amenaza real a la Isla por parte de su vecino del norte, se trataba de apoyar también a la URSS en ese momento. "Nosotros hubiésemos sido inconsecuentes cuando todo el campo socialista nos apoyaba, si nos negábamos a enfrentar los riesgos políticos cuando ellos necesitaban ayuda. Era entonces un compromiso moral", analizó el historiador.

    En 1960, el exdirigente de la URSS Nikita Jruschov, había expresado que "Estados Unidos ya no estaba a una distancia inalcanzable de la URSS como antes, y si fuera necesario los artilleros soviéticos podrían apoyar al pueblo de Cuba con el fuego de sus cohetes", como publicó The New York Times el domingo 10 de julio, según leyó Limia a Sputnik de sus archivos.

    Sin embargo, la discusión que se dio en 1962 cuando Castro aceptó el hospedaje de los misiles soviéticos fue que el dirigente cubano quería hacerlo abiertamente. "Era impensable ocultar la cantidad de armamento que se iba a trasladar, aseguró Limia.

    Eran en total 24 rampas de cohetes nucleares R-12 y de 16 rampas para los R-14, que alcanzaban casi 5.000 kilómetros pero que nunca llegaron al Caribe. "Con el espionaje electrónico y satelital de Estados Unidos era imposible incluso ocultarlo ante las maniobras de desembarco en Cuba", consideró el historiador.

    Fidel propuso hacer público que "Cuba dispone del armamento requerido para defenderse en apego al derecho internacional". Pero Jruschov se negó alegando que Estados Unidos había obligado a la URSS a tolerar la presencia de misiles en Turquía e Italia.

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    Según cuenta Limia, desde septiembre comienzan a llegar los misiles al Caribe y en octubre Estados Unidos es advertido por la traición del espía Oleg Penkovski, un coronel de la inteligencia soviética que había sido reclutado por la CIA. Fue la traición de Penkovski lo que dio inicio a la Crisis de los Misiles.

    Cuba en pie de guerra

    El 14 de octubre un avión U-2 sobrevuela Cuba y fotografía las rampas de los misiles soviéticos. Las evidencias son publicadas por Adlai Stevenson, embajador estadounidense en La Habana.

    Los sectores guerreristas de Estados Unidos empezaron a hablar de un golpe quirúrgico nuclear sobre Cuba, pero el general Walter C. Sweeney, comandante táctico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, advirtió a Kennedy que esto no les aseguraría la destrucción de todas las bases de misiles y armas nucleares instaladas.

    En este punto, Limia sostiene que Kennedy se vio obligado a actuar y el 22 de octubre declaró un bloqueo naval "con el término eufemístico de Cuarentena", para "dar tiempo a que las negociaciones jugaran su papel y no hacer una declaración formal de guerra".

    Desde el malecón habanero se podía observar el cerco de la marina estadounidense. Sin embargo, a juicio de Limia, los cubanos tienen que agradecerle a Kennedy que no se dejó arrastrar por los sectores más beligerante de Estados Unidos.

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    Con esta amenaza evidente en los mares y el espacio aéreo cubano, el país se movilizó y se declaró en pie de guerra. Según indicó el historiador, se movilizaron 485.481 hombres y mujeres. La Isla se dividió en tres Ejércitos: uno liderado por el Che Guevara en Occidente, el del Centro bajo el mando de Juan Almeida Bosque y en Oriente Raúl Castro.

    "Entre las Fuerzas Armadas, la Reserva, los milicianos y la tropa soviética que en ese momento superaba los 42.000 efectivos en la Isla, era un Ejército de medio millón de personas que iban a recibir a Estados Unidos", sostuvo Limia.

    El contrapunteo entre Castro y Jruschov

    Uno de los puntos más sensibles y polémicos entre la URSS y Cuba fue el intercambio de mensajes que sostuvieron Castro y Jruschov en medio de la crisis. La versión de que Castro le habría pedido en una carta al dirigente soviético dar el primer golpe nuclear de manera preventiva, es, a juicio de Limia, "una falsedad absoluta".

    Según explica el historiador, "Jruschov empieza a negociar con Kennedy el 26 de octubre cuando a través de la embajada envía un primer mensaje con la propuesta de retirar los misiles de la Isla con la supervisión de Naciones Unidas, sin contar con Fidel".

    "En ese mensaje también se le pide a los Estados Unidos que se comprometa públicamente a no invadir a Cuba", aclara Limia.

    Ese mismo día, en la noche, Fidel se reúne con el mando soviético en la Isla y concluyen que "cualquier acción era inminente en las próximas 72 horas", por la cantidad de vuelos rasantes y los movimientos de la armada en los alrededores.

    "Los generales soviéticos que estaban en el terreno estaban solidarizados con la Revolución cubana porque estaban viviendo la efervescencia de este pueblo y se sensibilizaron con Cuba. Esa es una verdad histórica, nosotros no le echamos la culpa a los soviéticos de la situación, fue un grupo que asesoró mal a Jruschov", aclaró Limia.

    En la madrugada del 27 de octubre, Fidel redactó una carta a Jruschov donde le informó de esta inminencia y le expresó que el estado moral cubano era muy alto:

    "Deseo en estos instantes expresarle en palabras muy breves una opinión personal, si tiene lugar una segunda variante y los imperialistas invaden a Cuba con el fin de ocuparla, el peligro que tal política hostil entraña para la humanidad es tan grande que después de ese hecho la URSS no debe permitir jamás las circunstancias en las cuales los imperialistas pudieran descargar contra ella el primer golpe nuclear", leyó Limia de la carta original.   

    "Era una advertencia a la URSS", subrayó Lima, que cita otra vez a Castro.

    "Le digo esto porque creo que la agresividad de los imperialistas se hace sumamente intrusa, y si ellos llegan a realizar un hecho tan brutal y violador de la ley y la moral universal como invadir a Cuba, ese sería el momento de eliminar para siempre semejante peligro en acto de la más legítima defensa, por dura y terrible que fuese la solución…"

    "Fidel está diciendo que si invaden a Cuba, sea la URSS la que actúe", afirmó Limia. Pero esta carta llega a Jruschov en la madrugada del día 28 de octubre, cuando la URSS ya había pactado con Kennedy la retirada de los misiles del Caribe.

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    El día anterior se había derribado en Banes, provincia de Holguín,  el U-2, lo que, según los testigos "fue acogido con delirio y entusiasmo, porque la gente estaba indignada con el paseo de los aviones a baja altura", contó el historiador.

    Al conocerse la decisión del pacto entre la URSS y Estados Unidos, Fidel escribió a Jrushov: "Muchos ojos de hombres cubanos y soviéticos que estaban dispuestos a morir con suprema dignidad vertieron lágrimas al saber la decisión sorpresiva, inesperada y prácticamente incondicional de retirar las armas".

    "Este pueblo decidió inmolarse y en términos absolutos no tuvo temor ni un instante. Mientras en Estados Unidos la gente se metía debajo de las casas, en Cuba estaban decididos a inmolarse por la defensa de la dignidad nacional", destacó Lima.

    Los misiles salieron de la Isla entre el 23 y 25 de noviembre y Cuba no permitió la supervisión de la retirada. Anastás Mikoyán, primer vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS, viajó a La Habana en noviembre como observador. "Aquí le informan a Mikoyán que su esposa falleció y éste se negó a regresar. Dijo que a su esposa ya no la podía ayudar y a la Revolución cubana sí, y se quedó con nosotros, corriendo la suerte con los cubanos", recordó Limia.

    "Esas son las actitudes de solidaridad que hacen que en aquella relación, que tuvo sus momentos tumultuosos, nada fue en blanco y negro y hubo mucha hermandad", subrayó.

    Finalmente se retiraron los cohetes y quedó una unidad que llamaron Centro de Estudio en la que quedaron unos 2.000 soviéticos. "De esa unidad surgió la base radioelectrónica de Lourdes, pero esa es otra historia", concluyó el historiador.

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