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    Aceite de coco

    El precio a pagar: el aceite de coco, ¿el veneno que cura?

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    Salud
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    Denis Lukyanov
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    El vídeo de la profesora de Harvard TH Chan School of Public Health, Karin Michels, que en una de sus intervenciones criticó los supuestos beneficios del aceite de coco, ha provocado furor en las redes. En sus declaraciones a Sputnik dos expertos expresaron sus puntos de vista en cuanto a las consecuencias negativas del consumo de este producto.

    Los triglicéridos de cadena media, a los que pertenece el aceite de coco, son grasas vegetales saturadas, pero tienen propiedades diferentes a las grasas animales saturadas, explicó a Sputnik la bióloga, genetista, especialista en medicina funcional, Irina Máltseva.

    Estos tienen poco que ver con el desarrollo de la ateriosclerosis y sus consecuencias porque, según la entrevistada, el verdadero culpable es el colesterol endógeno —que se produce dentro del cuerpo— y que es responsable en tres cuartas partes de lo que causa la placa aterosclerótica.

    Entretanto, el colesterol exógeno —el que ingerimos— es significativamente menor, "no desempeña un papel tan catastrófico" y no provoca cambios arterioscleróticos de los vasos, declaró Máltseva.

    "Las pruebas presentadas por Karin Michels no se basan en ningún estudio conclusivo y no pueden servir como un argumento concluyente para rechazar este producto", opina la bióloga.

    Desde su punto de vista, las aseveraciones contra el aceite de coco están manipuladas por parte de los productores del aceite de palma. Explica que estos últimos son los competidores de los fabricantes del aceite de coco porque estos dos productos están hechos de palmas, pero de dos diferentes tipos.

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    "A mi juicio, los triglicéridos de cadena media, así como ácidos cítrico y láurico tienen un efecto curativo. Me quedé atónita cuando me enteré de que estas declaraciones han sido tan promocionadas. Esto no tiene nada que ver con la realidad. Puede que me equivoque, pero ¿quién estará interesado en esto? Son guerras entre competidores", planteó.

    "Si no es la competencia por parte del aceite de palma, puede ser la de los productores del aceite de colza", añadió.

    Según Máltseva, el aceite de colza es muy diferente y es peligroso si se consume en grandes cantidades ya que puede provocar procesos inflamatorios a causa de su influencia sobre las interleucinas —su función es regular los eventos que atañen a las funciones de estas poblaciones de células del sistema inmunitario— y sobre el sistema inmunitario en general.

    Al tratar el tema de la ausencia de pruebas conclusivas de las ventajas del aceite de coco, la entrevistada indicó que es difícil realizar un estudio en los humanos porque su ración es diversa y es complicado llegar a una conclusión dado que dichos estudios tienen que ser realizados durante períodos largos de tiempo.

    "Las ventajas del uso del aceite de coco dependen mucho de las predisposiciones genéticas de cada persona. Entonces es completamente erróneo decir de manera indiscriminada que el aceite de coco es dañino para la salud de todos", concluyó.

    El doctor en ciencias médicas y dietólogo ruso Mijaíl Guínzburg, por su parte, revisó el problema desde otro ángulo.

    "La grasa en general es un elemento importante de alimentación. Es verdad que este metabolito se almacena en el organismo humano y se usa como fuente de energía. El problema aquí es que los humanos no necesitan la cantidad de grasa que normalmente consumen", adelantó.

    "Los humanos, igual que todos los animales, tienen su propia estructura de alimentación. La tasa de grasa saturada en esta estructura es mayor de la que necesitamos en realidad teniendo en cuenta el nivel de actividad física promedio de un ser humano", dice.

    Cuando hay falta de actividad física la grasa empieza a depositarse en el cuerpo, de ahí que aumente la cantidad de ácidos grasos en la plasma sanguíneo y los tejidos, lo que provoca complicaciones que pueden llegar hasta la ateriosclerosis y otras enfermedades, prosigue.

    "No se puede llamar veneno a la grasa, pero es verdad que está presente en cantidades excesivas en nuestra vida. 'Capitán Obvio', como dicen en inglés", manifiesta.

    Los aceites de coco y de palma se destacan entre los aceites vegetales, prosigue el experto. Si hablamos del aceite de coco, su estructura contiene una gran cantidad del ácido palmítico —de la palabra palma—, señala.

    Las grasas que contienen este ácido son consideradas grasas sólidas, se llaman así porque a temperatura ambiente tienen una forma sólida. El exceso de ácido palmítico en la dieta es una de las razones de la ateriosclerosis, detalló.

    "No deben hacerse ilusiones, la científica —Karin Michels— tiene razón. Si ingieren demasiado aceite de coco, esto puede provocar dichas enfermedades y aumentar el riesgo de dolencias relacionadas con la edad en general", profundizó.

    El experto equiparó el aceite de palma al aceite de coco. Además, indicó que la industria de los aceites de palma es una industria gigantesca y los productores pagan por los informes que tratan de comprobar sus ventajas para la salud.

    "La experiencia dice lo contrario, cuanto más ácido palmítico esté presente en la dieta, tanto más aumenta el riesgo de desarrollo de la ateriosclerosis", reiteró.

    Según destacó el dietólogo, los aceites de palma se usan en la fabricación de muchos productos lácteos, pastelería y otros. Además, este tipo de aceites tiene un sabor neutral y es barato, lo que es una solución perfecta para los fabricantes.

    Varios productos lácteos, dulces, chocolates, galletas que se venden a precios batatos, en su mayoría, tienen una tasa de grasa que se cifra en decenas de porcentajes, apuntó Guínzburg.

    Según añadió, la mayor parte de la grasa en estos productos se debe a la presencia de los aceites de palma o de coco.

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    "El consumo excesivo de esta sustancia hace crecer la cantidad de lipoproteína de baja densidad —también conocida como colesterol malo—, lo que también contribuye al desarrollo de la arteriosclerosis, que se considera una de las razones principales de muerte. Es este es el precio que pagamos", enfatiza.

    En cuanto a los triglicéridos de cadena media —presentes en el aceite de coco—, estos teóricamente pueden reducir el hambre, normalizar el comportamiento alimentario y ayudar a bajar de peso, sin embargo, por ahora no existen pruebas concluyentes de esto, aclaró.

    "Si uno decide reducir el consumo de este tipo de aceite en su dieta, su salud solo se beneficiará con esto. De momento, hay demasiado aceite de coco en los productos y nosotros ni siquiera imaginamos cuánto", concluyó el entrevistado.

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