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    MOSCÚ (Sputnik) — A finales de enero Moscú decidió evacuar a unos 300 rusos de la ciudad china de Wuhan. El auge del coronavirus ponía en peligro sus vidas si permanecían allí por más tiempo. Otros 340 estaban en Hubei y también volvieron a casa. Desde entonces el programa de retorno incluyó muchas ciudades y países. Y aún no termina.

    A pesar de la advertencia que venía desde China, miles de rusos intentaron cumplir con sus planes de viaje y se fueron de turismo a lugares tan disímiles como Bali, en Indonesia; Acapulco, en México; Mar del Plata, en Argentina, o Varadero, en Cuba. No entendieron la emergencia sanitaria lanzada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) unas horas de que terminara el primer mes del año.

    Algunos de ellos por el brusco cierre de fronteras y el cese de la actividad aérea, aún permanecen en esos lugares, a pesar del plan de evacuación de Moscú, que incluyó vuelos a diferentes lugares del mundo.

    Las línea aéreas internacionales dejaron de operar, se acabaron las conexiones y retornar a casa se convirtió en una tarea poco menos que imposible, sobre todo porque, en muchos casos, los ciudadanos rusos estaban dispersos por diferentes ciudades y resultaba complicado agruparlos en el lugar a donde llegaría alguna aeronave.

    Una suspensión moentánea

    El 4 de abril Rusia suspendió todos los vuelos de repatriación que había iniciado más de un mes antes, aunque los reanudó dos días después con la intención de traer a casa a sus ciudadanos dispersos por el mundo y no solo aquellos que se embarcaron en una aventura turística.

    La situación en Rusia, aún con el auge que han tenido los contagios en los últimos días, es mucho mejor que en otras partes del mundo, sobre todo para los extranjeros.

    Un día antes, un avión de la aerolínea rusa Azur Air aterrizó en Moscú procedente de América Latina, con 315 pasajeros a bordo. El Boeing 777-300ER  devolvió a Rusia a personas que se encontraban varadas en Brasil y Perú, entre ellas un bebé, y que tenían dificultades para volver.

    El personal de las embajadas rusas en ambos países fue fundamental en la organización de este vuelo de rescate, que salió de Moscú el 1 de abril, hizo escala en Río de Janeiro, donde embarcó a 82 personas, y de ahí a Lima, donde recogió al resto.

    Otras delegaciones diplomáticas cumplen similares funciones en otros países, siempre con la intención de viabilizar los retornos a casa.

    También se anunciaron vuelos a Indonesia, Cuba y a muchos otros lugares, pese a lo cual, miles de rusos aún se encuentran allende sus fronteras.

    Rusia sustenta a miles en el exterior

    A finales de la semana anterior la vocera de la Cancillería, María Zajárova, informó que unos 4.000 rusos que se encuentran en el extranjero recibieron pagos del Gobierno por concepto de ayuda financiera ante la pandemia por el coronavirus y la imposibilidad de volver al país.

    "Hasta el día de hoy unas 4.000 personas empezaron a recibir los pagos, esas personas ya recibieron la ayuda financiera y seguirán recibiéndola a diario hasta que vuelvan a Rusia o se reanuden los vuelos regulares", dijo Zajárova en una rueda de prensa el pasado jueves, el 9 de abril.

    También añadió que una comisión competente de la Cancillería sigue estudiando las solicitudes de otros ciudadanos rusos que quedaron bloqueados en el extranjero: "Partimos de que para mañana —viernes [el 10 de abril]— serán acordadas de 1.500 a 2.000 solicitudes", afirmó entonces.

    Por último dijo que la única fuente de información para los rusos en el extranjero sigue siendo el portal de servicios públicos Gosuslugi y añadió que unos 25.500 ciudadanos del país pidieron la repatriación, de los cuales fueron procesados unas 24.000.

    No solo turistas

    Entre las personas que contactan con las autoridades del país para volver a casa no solo se encuentran los que decidieron ir de vacaciones a última hora, porque pensaron que el COVID-19 era patrimonio de China, o si acaso de Italia y España, sino también estudiantes y hombres de negocio.

    Muchas de estas personas tenían planificado su retorno en algún momento, incluso con boletos aéreos, pero el cierre total de la aviación comercial los dejó en una situación incómoda, algunos de ellos en aeropuertos, como el de las islas Azores, donde quedó varada una estudiante rusa que regresaba a Europa desde Canadá.

    El viaje de retorno para los repatriados no tiene costo alguno, pero llevan controles rígidos al desembarcar en Rusia, donde es obligatorio cumplir una cuarentena rigurosa por unas dos semanas.

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    vuelos, repatriación, COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus en Europa, coronavirus, Rusia
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