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    ¿A quién y por qué beneficia la intoxicación de Skripal?

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    Javier Benítez
    El caso del exespía ruso Skripal, intoxicado en Salisbury (176)
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    Lo suficiente para ser intoxicado, pero no para morir. Tal parece ser la dosis del agente químico que recibió el exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia en el Reino Unido, en un centro comercial en Salisbury, en el condado de Wiltshire, y apenas a cinco millas del Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa de Porton Down.

    Ese es el hecho inicial que levanta una tromba de preguntas que debería responder el propio Gobierno de la primera ministra Theresa May, en vez de exigir respuestas a otro país, Rusia, al que ha acusado gratuitamente de estar vinculado al hecho, por no contar con pruebas para hacerlo. Una práctica habitual a estas alturas, y esperable de muchos países de Occidente, en particular de los socios de EEUU.

    Para el analista internacional Juan Aguilar, todo está muy claro, al indicar que "estamos ante una nueva campaña de criminalización de Rusia. Como vemos que está perdiendo fuelle lo de las presuntas injerencias rusas en las elecciones norteamericanas, de alguna forma hay que intentar mantener la tensión con los aliados de la OTAN, de que Rusia es un peligro".

    Y es que tras la acusación que protagonizó Theresa May ante la Cámara Baja del Parlamento, en la que manifestó, sin presentar pruebas, que "Hemos llegado a la conclusión de que es altamente probable que Rusia sea responsable de la acción contra Serguéi Skripal", el ya ex secretario de Estado de EEUU Rex Tillerson, le hizo los coros: "Tenemos total confianza en la investigación británica y su evaluación de Rusia como probable responsable del ataque con un agente nervioso que tuvo lugar la semana pasada en Salisbury".

    Esta nueva jugada de Occidente se enmarca en una de sus necesidades vitales, según Aguilar, al indicar que "toda la política exterior norteamericana, la supervivencia de la OTAN, la cohesión obligada e impuesta a los países europeos, se basa en la existencia de un enemigo creíble y que es Rusia. Porque los belicistas, los que sustentan su propia existencia en la fabricación de la guerra, necesitan enemigos".

    Envalentonada, May sentenció que Londres daba dos días de plazo a Moscú para presentar una explicación oficial del supuesto ataque al exespía ruso y su hija. "El miércoles estudiaremos detalladamente la respuesta de Rusia, si no hay una respuesta fiable, concluiremos que esta acción se equipara con el uso ilegal de la fuerza por parte del Estado ruso contra el Reino Unido".

    "Solamente escuchando a una ministra que está dando un espectáculo lamentable, — circense como lo había denominado el Ministerio de Exteriores ruso —, indica el estado de inmoralidad, de encanallamiento que tienen los Gobiernos Occidentales. Estos no son Gobiernos democráticos, son auténticas tiranías criminales", observa el también periodista.

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    Aguilar va más allá, al ironizar en una suerte de juego de rol: "Por las mismas razones que dice la señora (Theresa) May, yo voy a hacer una afirmación: al señor Skripal lo han envenenado e intentado asesinar  los servicios de inteligencia británicos. ¿Pruebas? Las mismas que tiene la señora May: ninguna. Sólo que yo intento hacer menos el ridículo".

    Entonces, al considerar detenidamente el lugar en el que ocurrió el presunto ataque, por el cual Skripal y su hija resultaron intoxicados, pero no muertos, Juan Aguilar realiza una serie de plantemientos:

    "Veamos: ¿cómo es posible que nadie piense si hay alguna relación que el 4 de marzo encuentren a este señor (Skripal) y a su hija, a cinco millas de Porton Down donde están los laboratorios de fabricación de armas químicas y bacteriológicas de la Defensa británica (Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa de Porton Down)?"

    Aguilar prosigue con sus incógnitas: "¿Cómo es posible que el jueves 8 de marzo la BBC citaba a una doctora que asistió a la escena y que trató a la hija del señor Skripal, que no encontró ningún síntoma de haber sido envenenada ni intoxicada con ningún agente nervioso, y en cambio un policía que estaba en la zona resulta que ha tenido que ser hospitalizado? ¿Qué pasa? ¿Qué la persona que estaba al lado de la hija de Skripal, que la estaba atendiendo, no se contamina, y el policía que estaba a metros, acaba en el hospital? No es creíble".

    A esta serie de sucesos el experto los enmarca en una típica operación de inteligencia. "Es una película de espías", ironiza Aguilar. "Es que toda la historia del señor Skripal es una película de espías. Fue un agente ruso que trabajó para los servicios de inteligencia británicos. Tenemos que ser conscientes de con qué estamos jugando". 

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    Entonces, surgen más interrogantes: "¿Por qué estaba este señor (Skripal) en Porton Down? Eso es algo que tendrá que explicar la inteligencia británica. ¿Qué hacía por allí? ¿Por qué sigue manteniendo contactos con agentes británicos? ¿Por qué estaba, según testigos, muy enfadado y salieron (junto a su hija) del restaurante ese día 4 de marzo haciendo aspavientos y dando muestras de agitación, y media hora después caen intoxicados sobre un banco? Todo esto es muy extraño". 

    Todo es muy extraño, aunque no tanto para Aguilar: "Estamos ante una nueva campaña porque las campañas anteriores contra Rusia empiezan a desinflarse, y esta es la realidad".

    A raíz de estos incidentes, y en medio de la campaña antirrusa que emprendió la prensa británica, varios periodistas rusos que trabajan en Londres recibieron amenazas. Así lo comunicó a Sputnik la corresponsal de la cadena rusa NTV Elizaveta Guerson, quien denunció haber sido amenazada por un desconocido vía email. 

    "Creo que es algún individuo mal de la cabeza, pero es muy desagradable, anteriormente había solo palabrotas, pero esto es un mensaje con amenazas", dijo Guerson. El texto del mensaje al que tuvo acceso Sputnik dice que "la que trabaja en Rusia con una pluma, puede al final morir por una espada".

    En este sentido, la embajada de Rusia en Londres, emitió un comunicado: "Nuestros conciudadanos y los británicos de origen ruso están preocupados por su futuro en el país, desafortunadamente, los periodistas rusos que trabajan aquí empezaron a recibir amenazas".

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    Esta serie de consecuencias que tiene la campaña antirrusa en Gran Bretaña, está calculada, según el analista.

    "La acción iniciada por Theresa May es una acción criminal contra un Gobierno, por la acusación de una acción delictiva que no ha cometido; es una acción criminal por crear una atmósfera de odio en la calle que puede tener consecuencias graves; y es una acción criminal en el fondo, porque lo que se busca es mantener una tensión internacional que puede llevar a la guerra. Esto es lo que está haciendo esta señora", sentencia Juan Aguilar.

    Tema:
    El caso del exespía ruso Skripal, intoxicado en Salisbury (176)

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    Etiquetas:
    espías, intoxicación, relaciones bilaterales, Serguéi Skripal, Theresa May, Reino Unido, EEUU, Rusia
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