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    MOSCÚ (Sputnik) — El Reino Unido no tiene pruebas de que ciberataques supuestamente orquestados por Rusia en busca de datos sobre vacunas y fármacos contra COVID-19 hayan causado daño, reconoció el ministro de Seguridad británico, James Brokenshire.

    En declaraciones al canal Sky News, el ministro señaló que el grupo de hackers APT29 habría "entrado en ciertas redes y realmente las está vigilando para ver qué hay allí", pero dijo que "no hay evidencia o información sobre ningún daño o perjuicio".

    Al mismo tiempo, Brokenshire afirmó que "no deja de ser completamente inaceptable que oficiales de inteligencia rusos actúen de esta manera".

    Reacción de China

    Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino llamó a abstenerse de hacer acusaciones infundadas, comentando las recientes declaraciones del Reino Unido sobre la presunta participación de Rusia en los recientes ciberataques lanzados contra varias organizaciones que desarrollan vacunas contra COVID-19.

    "Hemos prestado nuestra atención a estas informaciones, las acusaciones lanzadas contra Rusia, nuestra posición a este respecto es muy clara: cualquier país que hace acusaciones contra otro debe hacerlo basándose en una evidencia irrefutable, en caso contrario sería mejor abstenerse de agresiones irresponsables", declaró ante la prensa Hua Chunying, portavoz del organismo.

    Reacción de Alemania

    Berlín no tiene constancia de ciberataques presuntamente vinculados con Rusia contra varias organizaciones que desarrollan vacunas contra COVID-19, comunicó el portavoz del Ministerio alemán de Exteriores, Christopher Burger.

    "Seguimos de cerca la situación y estamos en contacto e intercambio con las autoridades británicas; para la fecha no puedo comunicar nuestra propia información sobre el informe del Reino Unido", dijo Burger a la prensa.

    Por su parte, el portavoz del Ministerio del Interior, Steve Alter, informó que Alemania no "registró ataques cibernéticos contra importantes centros de desarrollo de vacunas contra COVID-19".

    El 16 de julio, las agencias de seguridad del Reino Unido (NCSC), Canadá (CSE) y Estados Unidos (NSA) denunciaron que el grupo de hackers APT29, conocido también como the Dukes o Cozy Bear y supuestamente vinculado con Rusia, habría intentado robar datos sobre el desarrollo de vacunas contra COVID-19 a varios centros de investigación de estos tres países.

    El canciller británico, Dominic Raab, acusó en la misma fecha a "agentes rusos" de interferencia en las elecciones legislativas del pasado diciembre, que resultaron en una amplia victoria de los conservadores liderados por Boris Johnson.

    El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, rechazó estas acusaciones. La Embajada de Rusia en Londres calificó las declaraciones de Raab de "acción propagandística".

    Mientras, el director general del Fondo de Inversión Directa de Rusia (RFPI, por sus siglas en ruso), Kiril Dmítriev, explicó que Rusia no tiene ningún interés en robar al Reino Unido datos sobre el desarrollo de la vacuna, ya que la empresa farmacéutica global AstraZeneca, con sede en Londres, decidió fabricarla en territorio ruso.

    Dmítriev también informó el 16 de julio que la segunda fase de las pruebas de la vacuna rusa contra el coronavirus elaborada por el Centro de Epidemiología y Microbiología Gamaleya concluirá el 3 de agosto y que se prevé llevar a cabo la tercera fase de las pruebas no solo en Rusia, sino también en Oriente Medio y en varios otros países.

    Además, el pasado 12 de julio, los investigadores de la Universidad Séchenov de Moscú dieron por exitosos los ensayos clínicos de su vacuna contra COVID-19, al resaltar que los resultados en dos grupos de voluntarios comprobaron la seguridad del fármaco.

    En el Reino Unido se encargan del desarrollo de vacunas contra el COVID-19 dos organismos: la Universidad de Oxford, que el pasado 23 de abril inició ensayos en humanos de su vacuna, y la Escuela Imperial de Londres.

    Los estudios de la Universidad de Oxford son apoyados por AstraZeneca, que ya acordó con la empresa farmacéutica rusa R-Pharm fabricar las vacunas de Oxford en Rusia.

    Etiquetas:
    ciberataque, daños, Rusia, Reino Unido
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