08:47 GMT +311 Diciembre 2017
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    Donald Trump, presidente de EEUU

    "Toda hegemonía tiene fecha de caducidad y EEUU no es una excepción"

    © REUTERS/ Carlos Barria
    Política
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    Los primeros seis meses de Donald Trump han dejado claro al mundo que confiar en EEUU es peligroso y que con él no se puede llegar a ningún acuerdo. Es más: el mundo ha comenzado a seguir un curso en el que ya no se cuenta con Washington, opina James Gibney, experto en relaciones internacionales, en un artículo para Bloomberg.

    De todas las consecuencias internacionales del primer año del nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, una de las que más ha sorprendido ha sido su tendencia a la 'diplomacia multilateral', explica Gibney, que enumera todos los 'logros' de los seis primeros meses de su presidencia.

    "Después de todo, este es el tipo del 'America first'. El que redujo las garantías de la seguridad de la OTAN a un 'definitivamente quizás' —y solo si sus miembros gastaban más dólares en defensa—. El compromiso nuclear con Irán ha sido "el peor acuerdo del mundo" y el de París sobre el cambio climático no ha resultado ser mucho mejor. El Acuerdo Transpacífico ha muerto antes de nacer. Los días de barra libre para Japón y Corea del Sur han tocado a su fin. Se ha cargado el NAFTA. Ha amagado con ignorar las reglas de la OMC", asevera el experto.

    Un país en cuarentena forzada

    Los recortes en los presupuestos de Trump en materia de ayuda extranjera y para el mantenimiento de la paz en el marco de la ONU, unidos a las oficinas y embajadas vacías del país demuestran, que entre los intereses del Gobierno de Trump no están la diplomacia y el ejercer un poder blando.

    El artículo de Bloomberg no se anda con rodeos.

    "Incluso la hegemonía tiene fecha de caducidad. Y Estados Unidos no es una excepción", sentencia Gibney.

    ¿Qué ha decidido hacer el mundo ante la torpeza del país que antaño ejerció un papel hegemónico y que ahora está en cuarentena? Seguir adelante sin él. De hecho, la situación es de lo más graciosa: ante la desintegración del orden internacional impuesto por un solo país, otro orden ha comenzado a surgir y, esta vez, sin la Casa Blanca, destaca el autor.

    Tomar el futuro por tus propias manos y girar 180 grados

    El presidente estadounidense, Donald Trump, y la canciller alemana, Ángela Merkel
    © AP Photo/ Pablo Martinez Monsivais
    La encargada de dejarlo patente fue la mismísima canciller alemana, Ángela Merkel, durante la visita oficial de Trump en mayo a la Unión Europea en el marco de la cumbra de la OTAN; una cumbre que tampoco acabó demasiado bien.

    "Los europeos debemos ocuparnos de nuestro propio futuro", decía una Merkel más europeísta que nunca tras reunirse con Trump.

    "Los tiempos en los que podíamos confiar en los demás se han terminado", aseveró la canciller.

    No solo la Unión Europea ha decidido dar la espalda a Washington. Los 11 miembros del Acuerdo Transpacífico (Japón, México, Chile, Canadá y Australia, entre otros) han decidido también dar un giro de 180 grados y Canadá y México han comenzado a trabajar estrechamente para salvar el NAFTA.

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    Que las naciones asiáticas apuesten por China también debe tenerse en cuenta. No menos importante es que México, acosado por Trump, se esté acercando a Brasil en materia de cooperación económica a pesar de sus diferencias.

    'Déjà vu'

    Pero las diferencias entre Estados Unidos y sus aliados no son algo nuevo del siglo XXI.

    Ya durante el Gobierno de Ronald Reagan el país mostró su línea más dura ante la construcción de un gasoducto entre la Unión Soviética y Europa.

    El hecho dejó patente los diferentes enfoques entre el viejo continente y el nuevo mundo; una brecha transatlántica que incluso dañó las relaciones entre Washington y el Reino Unido, su socio por antonomasia.

    Así que la historia que estamos viendo sobre el Nord Stream 2 y las aspiraciones de la Unión Europea a decidir su propio futuro no deben parecernos algo nuevo.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, y su ministro de Exteriores, Rex Tillerson
    © REUTERS/ Jonathan Ernst
    El presidente estadounidense, Donald Trump, y su ministro de Exteriores, Rex Tillerson

    La impulsividad y la falta de coordinación del presidente estadounidense es un tema aparte, dice el artículo. El fuego y la furia dirigidas a Corea del Norte obligaron a al secretario de Estado, Rex Tillerson, y al secretario de Defensa, James Mattis, a prácticamente desautorizar a su presidente y a asegurar a Corea del Norte y a Japón que Estados Unidos no les iba a poner en peligro.

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    Más cómico si cabe:

    "Las transcripciones de las conversaciones por teléfono entre Trump y el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, y con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, sugieren que a ambos mandatarios se les podría dejar pasar que pensasen que estaban tratando con Homer Simpson en lugar de con el líder del 'mundo libre'", concluye Gibney.

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    poder blando, hegemonía, ONU, Rex Tillerson, James Mattis, Donald Trump, Corea del Norte, Corea del Sur, Irán, EEUU, México, Rusia
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