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    El Secretario de Defensa de EEUU, Christopher Miller, anunció los planes de reducir el número de militares estadounidenses en Afganistán e Irak a 2.500 en cada país para el 15 de enero. ¿Qué les espera a estos países en caso de una reducción drástica del contingente de EEUU y cuál es la situación con los militares estadounidenses en otros países?

    El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde hace tiempo ha criticado la excesiva presencia de los militares estadounidenses en el extranjero y ha prometido reducir el contingente norteamericano en ultramar. Uno de los temas principales de la presidencia de Trump ha sido dar más enfoque a los problemas internos de la nación norteamericana. 

    Hoy en día Estados Unidos dispone de una extensa red militar con alrededor de 800 bases militares desplegadas en el extranjero, muchas de ellas, en Asia. A lo largo de las últimas décadas Washington ha construido un verdadero imperio militar. 

    Actualmente menos de 200.000 militares norteamericanos sirven en otros países. El número de soldados estadounidenses fuera del país se redujo considerablemente durante la Presidencia de Barack Obama: más de 150.000 efectivos regresaron a EEUU.

    En el último año de la Administración Obama el número de militares norteamericanos en ultramar aumentó un poco, pero con la llegada de Donald Trump la tendencia de reducción del contingente expedicionario se reanudó. Durante la Administración Trump, alrededor de 50.000 efectivos regresaron a EEUU. La reducción ha sido bastante paulatina, pero de una u otra manera el presidente cumplió en cierta medida con su promesa electoral.

    Donald Trump, presidente de EEUU
    © REUTERS / Carlos Barria
    Donald Trump, presidente de EEUU

    ¿Y si Biden gana?

    Todavía no está claro cuál será la política de EEUU con las tropas que permanecen desplegadas en otros países, especialmente en Afganistán e Irak, si se confirma la victoria de Joe Biden en las presidenciales. A juzgar por su etapa como vicepresidente, no cabe esperar que la nueva Administración decida fomentar la presencia del país norteamericano en Afganistán e Irak.

    Durante su campaña presidencial Biden declaró que le gustaría mantener una pequeña fuerza militar en Oriente Medio, pero que esta debería ser capaz de repeler la amenaza que proviene de las organizaciones terroristas. Para Biden la amenaza para Irak y Afganistán no es tan importante como la rivalidad con China y Rusia. Es posible que simplemente redirija el foco de atención de Oriente Medio a Europa del Este y Asia Oriental.

    El candidato demócrata confirmó que no se prevén recortes en el presupuesto militar, lo que quiere decir que Estados Unidos está lejos de dejar de proyectar su poder en el extranjero. Existe la posibilidad de que, con Biden, se reconsideren las prioridades militares en todo el planeta. Es verdad que en los últimos años EEUU redujo su presencia militar fuera del país, pero por ahora es pronto para decir que EEUU vaya a abandonar otras instalaciones extranjeras.

    En otras palabras, la maquinaria bélica que entró en Oriente Medio por la puerta grande en los 2000 gradualmente reduce su presencia en la región. Por ello es pertinente hablar de un ocaso gradual de la presencia militar en Oriente Medio. Entretanto, el foco de atención de EEUU se desplaza paulatinamente a otras partes del mundo. 

    Este escenario parece más probable especialmente en caso de que Biden salga victorioso en las presidenciales de 2020. Es posible que ya en 2021 veamos una nueva agenda militar de EEUU.

    EEUU planeó su retirada de Afganistán e Irak durante años. En septiembre de 2020 el comandante del Comando Central de EEUU, el general Frank McKenzie, informó de que el país norteamericano tenía previsto reducir el número de tropas en Irak de 5.200 a 3.000 y, en Afganistán, de 8.600 a 4.500. Ahora el plan es llegar a las 2.500 en cada país. Pero, ¿qué pasaría con estos países si Washington de verdad retirara a la mayoría de sus militares?

    ¿Qué riesgos corren Kabul y Bagdad?

    Para 2010 el número de militares estadounidenses en Afganistán era de 100.000. Pero a medida que la intensidad de combates se reducía el Pentágono empezó a retirar paulatinamente a sus soldados de este país asiático. En octubre de 2020 el asesor de seguridad nacional estadounidense Robert O'Brien dijo que había menos de 5.000 efectivos norteamericanos en Afganistán.

    Ahora Washington está a punto de abandonar  Afganistán e Irak a su suerte. En Afganistán el contingente de 2.500 apenas sería capaz de contener a las fuerzas talibanes —proscrito en Rusia— que siguen soportando. Entre los talibanes se cuentan decenas de miles de combatientes, y varios miles de ellos están muy bien motivados, equipados y entrenados. Aunque las cifras precisas se desconocen, está claro que representan la mayor amenaza tanto para el Ejército afgano como para las fuerzas restantes de EEUU.

    Actualmente los talibanes siguen controlando porciones enormes de Afganistán. En las últimas dos décadas, EEUU, la coalición internacional y las fuerzas del Gobierno afgano reconocido por la comunidad internacional lograron hacer retroceder a los terroristas, pero no eliminar la peste terrorista de una vez por todas. 

    La repentina retirada de las tropas no es una buena decisión, a juzgar por el ejemplo de la operación de la URSS en Afganistán —que duró entre 1979 y 1989—. 

    Tres años después de la retirada de las fuerzas del país comunista, la república prosoviética cayó. La guerra civil continuó y en 1996 los talibanes establecieron el Emirato Islámico de Afganistán, que controló casi el país entero hasta 2001, cuando se dio inicio a la invasión estadounidense. En otras palabras, hay que tratar de evitar que la historia se repita.

    La presencia estadounidense trajo mucha desgracia tanto a Afganistán como a Irak. En el caso afgano, siguen sucediéndose escenarios de violencia, como atentados e inestabilidad en todos los ámbitos. Irak, a su vez, vivió la ofensiva del califato de ISIS —proscrito en Rusia y otros países— y hasta hoy sufre de corrupción, precario nivel de vida e inestabilidad crónica. Sin embargo, pese a todas las adversidades que trajo la operación de EEUU la salida repentina de sus tropas no es una solución. 

    Aliados de EEUU y los políticos estadounidenses ya han expresado su preocupación por los planes de la Administración Trump. Además, si Biden sale victorioso, apenas tratará a aumentar el número de tropas a corto plazo porque es una medida impopular e injustificada. Como consecuencia, los únicos perdedores serán Afganistán e Irak.

    Faltan en Afganistán, sobran en Japón

    Sin embargo, si bien la presencia militar de EEUU en Afganistán e Irak es en cierta medida necesaria porque sobre estos países se cierne la amenaza terrorista, en otras partes del mundo el despliegue de las fuerzas norteamericanas es vestigial. Los mayores contingentes de los militares estadounidenses en el extranjero se encuentran en Japón, Alemania, Corea del Sur e Italia.

    Si bien la presencia de las tropas estadounidenses en Corea del Sur —26.000— es justificada porque persiste la amenaza de un conflicto con Pyongyang, la presencia de los militares norteamericanos en Japón —donde hay más de 53.000 efectivos de las FFAA de EEUU— no tiene mucho sentido. La amenaza norcoreana para Japón es exagerada y no requiere un contingente tan grande.

    En esencia, la presencia norteamericana en Japón tiene que ver con la necesidad del Pentágono de proyectar su poder en las áreas ubicadas cerca de las fronteras con China y Rusia. Es más, la cantidad de soldados estadounidenses que sirve en Japón es superior a las que están desplegadas en Hawái y Alaska o a las que están estacionadas en la mayoría de los estados del territorio continental de Estados Unidos.

    Además, los habitantes de Okinawa —isla al sur de Japón— ya han expresado en muchas ocasiones su indignación y descontento por la presencia de las tropas extranjeras. 

    En cuanto al Viejo Continente, en Alemania hay unos 34.000 efectivos de EEUU, mientras que en Italia son más de 12.000 los uniformados estadounidenses desplegados. Estas tropas tenían sentido de ser en el pasado, pero hoy en día no corresponden a la realidad geopolítica. Es posible que, en caso de que Biden llegue al poder, este trate de aumentar la presencia en Europa del Este, pero esto provocaría una respuesta adecuada por parte de Moscú.

    No obstante, de todas formas los posibles despliegues no serán tan extensos como los contingentes existentes. En general, la tendencia apunta a la reducción de la presencia militar estadounidense en diferentes partes del planeta. Pero siempre hay que tener en cuenta que cada nuevo presidente es capaz de alterar esta tendencia. Solo hace falta encontrar un pretexto que la sociedad estadounidense acepte.

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    Oriente Medio, tropas, Donald Trump, Joe Biden, despliegue militar, Fuerzas Armadas de EEUU, retirada de tropas, Irak, Afganistán, EEUU
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