18:49 GMT22 Septiembre 2020
En directo
    Opinión & Análisis
    URL corto
    0 411
    Síguenos en

    ROMA (Sputnik) — Bruselas está valorando imponer sanciones a Turquía por las perforaciones exploratorias en las aguas, reclamadas por Grecia, pero los países de la UE no logran acordar una reacción conjunta.

    La disputa sobre el islote griego de Kastelórizo, que pertenece a Grecia, pero se encuentra a un par de kilómetros de la costa turca, ya dura casi dos meses. Ankara insiste en su derecho de realizar investigaciones sísmicas en las aguas adyacentes a la isla, mientras Atenas reivindica su soberanía y se declara dispuesta a recurrir a los instrumentos militares para defenderla.

    El pasado 10 de agosto Turquía envió una flotilla para proteger el barco de exploración Aruj Reis. La reacción del Gobierno helénico fue dura y cuatro días después incluso se produjo una colisión entre un navío militar griego y uno turco.

    En las siguientes semanas continuó la "guerra verbal" entre los dos países, acompañada por maniobras navales. El 5 de septiembre, según los medios turcos, el Estado Mayor otomano trasladó 40 carros de combate hacia la frontera terrestre con Grecia. El anuncio de las negociaciones bilaterales, hecho por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, fue desmentido por Atenas y, de momento, la tensión no deja de aumentar. La Alianza Atlántica, de la cual forman parte ambos países, parece desconcertada. Y en todo eso, ¿qué hacen la Unión Europea en su conjunto y sus miembros en particular?

    Sanciones… quizás

    La primera reacción de la UE data de principios de junio, cuando el Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, declaró que, si Ankara iniciase las exploraciones cerca de Kastelórizo a pesar de las protestas griegas, Bruselas podría ampliar las sanciones ya impuestas a Turquía por la agresión contra Chipre.

    En los meses estivales crecía la tensión en el Mediterráneo Oriental, la UE seguía lanzando advertencias a Turquía, pero con poco efecto. A finales de agosto los ministros del Exterior de la Unión, reunidos en Berlín, acordaron una lista de posibles sanciones contra la empresa otomana que efectúa las operaciones exploratorias en las aguas cercanas a Kastelórizo.

    Sin embargo, la decisión definitiva sobre las restricciones se tomará tan solo el 24 y el 25 de septiembre, en la próxima reunión del Consejo Europeo. Además, el jefe de la diplomacia europea subrayó que Bruselas quiere "dar una verdadera posibilidad al diálogo", lo que dejó frustrado el Gobierno helénico, el cual esperaba que la UE defendiese sus intereses de manera más decidida.

    En cuanto a Turquía, no parece que la blanda amenaza de la UE la haya impresionado. El 6 de septiembre, en una conversación telefónica con Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, el mandatario otomano, Recep Tayyip Erdogan, pidió que la UE sea "imparcial" a la hora de discutir la disputa entre Atenas y Ankara y acotó que la actitud de la UE será "una prueba de sinceridad" que demostrará si la Unión respeta el derecho internacional.

    Mientras tanto, según algunas fuentes, a partir del 10 de septiembre el barco Aruj Reis podría extender las exploraciones energéticas en el mar abierto no solo entorno a Kastelórizo, sino también a la isla de Rodas.

    Halcones y palomas

    Los países europeos se dividieron entre los que apoyan activamente a Grecia y los que prefieren evitar tensiones con Turquía hasta que sea posible.

    Francia y Austria sostienen la propuesta de Grecia y Chipre de no esperar el Consejo Europeo e imponer las sanciones inmediatamente. Pero, si Viena se limita a intervenciones verbales, el apoyo de París es más tangible. El pasado 13 de agosto dos buques galos, un portahelicópteros y una fragata ligera, tomaron parte en maniobras navales conjuntas con Grecia en la zona donde Turquía lleva a cabo sus prospecciones sísmicas, mientras a finales del mismo mes dos cazabombarderos Rafale fueron desplegados en Chipre.

    La actividad de Turquía en el mar Mediterráneo
    © Sputnik /
    La actividad de Turquía en el mar Mediterráneo

    Otros miembros de la UE son más cautos a la hora de criticar a Turquía. Este 7 de septiembre el canciller italiano, Luigi Di Maio, declaró en la entrevista a la página web Formiche.net que Italia demuestra su "solidaridad a Grecia y Chipre, pero cree que la firme condena de las iniciativas unilaterales debe acompañarse por un esfuerzo para evitar una dinámica de escalada". En otras palabras, Roma está dispuesta a ayudar a Atenas con declaraciones evasivas y no con fragatas y aviones militares.

    Asimismo, Alemania insiste en la necesidad de una desescalada en el Mediterráneo Oriental, que habría que alcanzar con las negociaciones, según la cancillera Angela Merkel. Pero incluso esta posición moderada provoca una reacción dura de parte de Turquía que ve en las palabras de Merkel un apoyo "incondicionado" a las exigencias "maximalistas" griegas y chipriotas.

    ​La diferencia de enfoques entre París y Berlín podría determinarse, por una parte, por las aspiraciones del presidente galo, Emmanuel Macron, a convertirse en el líder informal que determina la política exterior europea y, por otra, por los fuertes vínculos económicos entre Turquía y Alemania, la cual también tiene que tomar en cuenta los humores de los cuatro millones de turcos que viven en su suelo.

    En cuanto a la actitud indecisa de la UE en el conflicto greco-turco, se explicaría por dos razones.

    • En primer lugar, Bruselas no dispone de instrumentos de fuerza para frenar las ambiciones turcas, dado que no existen fuerzas armadas europeas, y, por lo tanto, puede recurrir tan solo a la presión económica en forma de sanciones.
    • En segundo lugar, la UE se da perfectamente cuenta del riesgo que representan los cuatro millones de refugiados, que se encuentran en el territorio otomano. En el caso de que se produjese un empeoramiento en las relaciones entre la UE y Turquía, estas personas podrían volver a asaltar las fronteras de la UE, haciéndole revivir la pesadilla de la crisis migratoria, que ya había visto en 2015. La solidaridad con Grecia está bien, pero si requiere algo más que palabras, cede el puesto a la prudencia.
    Etiquetas:
    sanciones, conflicto, UE, Grecia, Turquía
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook