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    BARCELONA (Sputnik) — El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente de Cataluña, Quim Torra, iniciaron una reunión en la sede del Gobierno catalán en Barcelona con el objetivo de abordar el conflicto territorial y poner las bases a la futura mesa de negociación entre gobiernos.

    El presidente del Gobierno fue recibido por su homólogo catalán sobre las 12:00 (hora local) a las puertas del Palau de la Generalitat en la Plaza Sant Jaume de Barcelona, donde ambos se saludaron y caminaron juntos hacia el despacho presidencial.

    Los dirigentes comenzaron el mediático encuentro tras posar para una fotografía y pasar revista a los agentes del Pelotón de Gala de los Mossos d'Esquadra, la Policía autonómica catalana.

    Mientras caminaban hacia el lugar de reunión, Torra comentó a Sánchez algunos detalles arquitectónicos del Palau de la Generalitat y ambos se detuvieron brevemente frente a una escultura,

    Antes de iniciar la entrevista a puerta cerrada, el presidente Torra obsequió a Sánchez con dos libros: 'Inventando los derechos humanos' de Lynn Hunt, en inglés, y 'Libertad y sentido' de Lluis Solà, en catalán.

    Primera reunión de la mesa de diálogo

    Sánchez propuso a Torra que la mesa de diálogo bilateral entre ambas partes para dar soluciones al conflicto territorial se abra este mismo mes de febrero.

    "El Gobierno de España y el de la Generalitat de Cataluña comenzarán el diálogo político en el mes de febrero en la reunión constitutiva de la mesa de diálogo", reza un documento entregado por Sánchez a su interlocutor al arranque de la reunión, que sigue desarrollándose.

    El documento en cuestión lleva por título "agenda para el reencuentro" y en él se recogen distintas propuestas de Sánchez para impulsar "el diálogo político y la regeneración institucional" con Cataluña.

    Asimismo, el documento pone sobre la mesa compromisos de inversión en el territorio e incluso se abre a aceptar la coordinación con Cataluña en materia de acción exterior, aunque siempre bajo la condición de que las delegaciones de la Generalitat estén sujetas a los principios contenidos en la Ley de Acción y Servicio Exterior del Estado.

    En ese ámbito, destaca que Sánchez insiste en la necesidad de "evitar la judicialización de la política", pero subraya que la mesa de diálogo debe buscar soluciones "en el marco de la ley y el respeto a la seguridad jurídica".

    Aunque la mesa de diálogo es el tema que centra la reunión de Sánchez y Torra, el documento entregado por el presidente español también incluye propuestas que van más allá del conflicto soberanista, tratando temas como las políticas sociales o la memoria histórica.

    Especialmente relevante es la propuesta de Sánchez para reformar el sistema de financiación autonómica, una vieja demanda de los partidos catalanes, incluso antes del arranque del proceso independentista.

    "El objetivo es implantar un Sistema de Financiación Autonómica que cuente con la participación de los territorios, y que permita garantizar la lealtad y solidaridad entre territorios y la igualdad de todos los españoles, a la vez que asegurar la justa distribución de los recursos públicos y la capacidad de las comunidades autónomas para proveer los servicios y prestaciones sociales que son de su competencia", reza el documento.

    Asimismo, la propuesta del Gobierno, que es un claro intento por tender puentes con la administración catalana, se compromete a estudiar fórmulas para que ese nuevo sistema respete "la autonomía financiera y tributaria de Cataluña" o a cumplir con los compromisos de inversión en el territorio.

    El documento se abre incluso a aceptar la coordinación con Cataluña en materia de acción exterior, aunque siempre bajo la condición de que las delegaciones de la Generalitat estén sujetas a los principios contenidos en la Ley de Acción y Servicio Exterior del Estado.

    La visión de Sánchez

    Al término del encuentro, Sánchez dijo que la reunión fue "cordial" y se congratuló que se estén dando pasos para "retomar el diálogo" y dejar atrás la judicialización del conflicto ante una crisis enquistada desde hace años. 

    Además, afirmó que "la última década estuvo marcada por el desencuentro y la tensión social", lo que deja "un balance lamentable" en el que "nadie gana y todos pierden".

    Por ello insiste que el diálogo, aunque sea lento, es la "única vía posible" para resolver el conflicto, sobre todo ante la percepción de que la acumulación de causas judiciales y el encarcelamiento de políticos independentistas responsables del referéndum solo sirvió para agravar la situación.

    "No hay otra forma de resolver este contencioso que a través de un diálogo dentro de la ley. La ley por sí sola no basta. La ley es la condición pero el diálogo es el camino", señaló.

    El presidente del Gobierno español se comprometió en su sesión de investidura —en la que salió elegido gracias al apoyo de una parte de los independentistas catalanes— a crear la citada mesa de diálogo, de la que deberá salir una propuesta política para solucionar el conflicto territorial.

    De acuerdo con los compromisos adquiridos por Sánchez, la propuesta que resulte de esa negociación deberá ser sometida a una votación ante los ciudadanos de Cataluña.

    En esa mesa los partidos independentistas podrán plantear sin cortapisas su petición de un referéndum de autodeterminación para Cataluña, aunque Sánchez ya dejó claro que su intención es que el proceso de diálogo sirva para someter a votación un acuerdo de renovación de la convivencia.

    En su comparecencia de este 6 de febrero, Sánchez confirmó que Torra le transmitió su intención de acudir a esa mesa con propuestas para pedir el ejercicio del derecho a la autodeterminación y la amnistía de los independentistas presos, algo que Madrid no está dispuesto a aceptar.

    "Una democracia es fuerte cuando es una democracia capaz de dialogar. Es evidente que esas cuestiones demuestran que estamos ante un diálogo que va a ser largo y complejo, pero no tenemos miedo a hablar de nada", señaló.

    Según explicó, la respuesta del Gobierno central será llevar a esa mesa una propuesta en defensa del autogobierno de Cataluña dentro de España porque a su modo de ver esta forma de organización es "la que aglutina a más catalanes y representa mejor a la pluralidad de su sociedad".

    El ánimo de Sánchez es alejar el debate de la cuestión sobre la soberanía para poner sobre la mesa propuestas que mejoren el autogobierno catalán y, al mismo tiempo, sirvan para reparar los puentes con Madrid.

    Sánchez afirmó que el reencuentro entre ambas partes es una deuda de presente para "millones de catalanes y españoles que no tienen ningún motivo para mirarse con reservas entre ellos", pero sobre todo afirmó es una "deuda con el futuro de nuestros hijos".

    Preguntado por la prensa, Sánchez rechazó que la futura mesa de negociación cuente con la figura de un mediador porque a su modo de ver "va ser un diálogo franco y transparente y por lo tanto el mediador van a ser los 47 millones de ciudadanos que serán testigos".

    Por el momento la Generalitat de Cataluña no ofreció ninguna respuesta en público a estas propuestas.

    Esta es la tercera reunión entre los dos presidentes: la primera fue en agosto de 2018 en Madrid, cuando Sánchez fue elegido presidente tras la moción de censura contra Mariano Rajoy, y la segunda en diciembre del mismo año en Cataluña, con el objetivo de retomar las relaciones con el gobierno de la Generalitat.

    El Gobierno de Sánchez prevé poner en marcha en los próximos días una mesa de negociación con las autoridades autonómicas de Cataluña para buscar salidas al conflicto político que se vive en la región gobernada por partidos independentistas.

    La cita que debe preceder a la anunciada mesa llega en un momento de gran incertidumbre política, en que el nuevo Ejecutivo de Sánchez da sus primeros pasos tras un año de parálisis mientras el catalán afronta sus últimos meses antes de unas elecciones.

    El diálogo no prosperará sin el visto bueno del presidente catalán, Quim Torra, que condiciona la participación de su Ejecutivo en las futuras negociaciones a las conclusiones de esta cita.

    Entre las exigencias que el líder independentista llevará a su cita con Sánchez se encuentra un referéndum de independencia para Cataluña, algo que de entrada cuenta con la oposición del Ejecutivo central y promete ser el principal punto de fricción en las conversaciones.

    Por su parte, el Gobierno español estima que la compleja situación política en Cataluña no tendrá una resolución a corto plazo, mientras que los días de Quim Torra a cargo de la Generalitat finalizarán en los próximos meses.

    Referéndum sobre la independencia de Cataluña

    A su vez, Torra lamentó tras la reunión con Sánchez la falta de respuesta a su propuesta de celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

    "Me hubiera gustado mucho que Sánchez me hubiera anunciado hoy cuál es su propuesta. Todavía lo desconozco. Nosotros la hemos hecho una y otra vez: el ejercicio de la autodeterminación y un referéndum", explicó Torra en una rueda de prensa al término de su encuentro con el presidente del Gobierno español.

    Según detalló Torra, fue una conversación "serena y cordial" pero ausente de propuestas por parte del presidente español, que declinó pronunciarse sobre la posibilidad de pactar un referéndum de independencia con el Gobierno catalán.

    El dirigente independentista aseguró que "hay que igualar la cordialidad a las propuestas" y señaló que, mientras su Gobierno tiene claros los objetivos que llevará a la mesa de negociación, desconoce las ofertas por parte del de Sánchez.

    "Nunca desde el Gobierno español hemos tenido una respuesta a cómo resolver el conflicto político, tampoco hoy", reiteró el presidente catalán, que se mostró más pesimista que su homólogo sobre las conclusiones del encuentro.

    En el despacho presidencial de la sede de la Generalitat de Cataluña, Torra trasladó a Sánchez los consensos de la mayoría independentista del Parlament sobre la resolución del contencioso político que ocupa a ambas partes.

    Se trata de dos cuestiones que los independentistas consideran la raíz del conflicto: el ejercicio del derecho a la autodeterminación, que pasa por un referéndum concertado con el Estado, y la desjudicialización del movimiento independentista, con el fin de las causas contra sus líderes.

    "Sobre el ejercicio del derecho de autodeterminación el Gobierno no se ha movido", sostuvo Torra, que tampoco obtuvo respuesta sobre "el fin de la represión" y la "amnistía a los presos y exiliados", en referencia a los políticos catalanes en prisión o fuera del país.

    Las declaraciones del presidente catalán constatan que las posiciones entre gobiernos son opuestas, y que el diálogo tendrá un largo recorrido antes de llegar a un punto de resolución.

    El primer paso para la búsqueda de soluciones será la constitución de la mesa bilateral en febrero, que Torra accedió a encabezar junto con el presidente español.

    Los dirigentes acordaron designar equipos técnicos que se encargarán de preparar la mesa y establecer su contenido, formato y calendario.

    El encuentro también incluyó una conversación "de largo recorrido" sobre los orígenes del nacionalismo catalán y el movimiento independentista, así como la histórica aspiración de la Generalitat a ser reconocida como un sujeto político.

    Torra valoró positivamente el tono general de la reunión pero insistió en que este y los futuros encuentros no pueden ir acompañados de "falsas expectativas".

    El presidente catalán anunció recientemente que habrá elecciones en Cataluña cuando estén aprobados los presupuestos generales de 2020 para la comunidad, algo que coloca el escenario electoral tan pronto como el próximo mes de mayo.

    El encuentro de este 6 de febrero tiene un indudable carácter histórico por ser la primera visita de un jefe del Ejecutivo español a la sede del Gobierno catalán desde 2007, cuando lo hizo el presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

    Etiquetas:
    reunión, Barcelona, Quim Torra, Pedro Sánchez
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