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    MADRID (Sputnik) – Pedro Sánchez (Madrid, 1972) es el nuevo presidente del Gobierno de España tras el triunfo de la moción de censura impulsada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) contra el Ejecutivo del conservador Mariano Rajoy.

    El líder socialista llega al Palacio de la Moncloa —sede del Gobierno español— tras superar etapas muy convulsas tanto en la política nacional como en su propio partido.

    Sánchez es doctor en Ciencias Económicas y durante varios años ejerció la docencia en la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

    Antes de su etapa de profesor universitario, fue asesor en el Parlamento Europeo (1998) y jefe de gabinete del Alto Representante de Naciones Unidas en Bosnia durante la Guerra de Kosovo (1999).

    A su vuelta a España, trabajó como Director de Relaciones Internacionales en la Organización de Consumidores y Usuarios (2000) y como Asesor de Economía de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE entre 2000 y 2004, tras lo que consiguió hacer carrera en el partido.

    Desde entonces, ocupó distintos cargos a nivel municipal hasta llegar a ser diputado nacional en 2009.

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    Nuevo presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el presidente saliente, Mariano Rajoy
    © REUTERS / Pierre-Philippe Marcou/Pool
    Su ascenso a la primera fila de la política española tuvo lugar en julio de 2014, cuando fue elegido secretario general del PSOE tras un proceso de primarias marcado por la necesidad del partido de hacer frente a dos retos: la mayoría absoluta del conservador Partido Popular y la pujanza de nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos, aupados por el impacto de la crisis económica y la desafección hacia las formaciones políticas tradicionales.

    Desde su llegada a la secretaría general del PSOE en 2014, Sánchez acumuló una serie de fracasos que forjaron su personalidad política actual, así como su capacidad negociadora para conseguir ahora los apoyos necesarios para forzar la salida de Rajoy.

    Investiduras fallidas

    En las elecciones generales de 2015, Sánchez encabezó la candidatura de un PSOE que obtuvo el peor resultado de su historia con 90 escaños y un 22% de votos, quedando por detrás de un Mariano Rajoy que no fue capaz de reeditar su mayoría absoluta tras la entrada en la cámara de los nuevos partidos.

    A la vista de la aritmética parlamentaria nacida de esos comicios, Mariano Rajoy rechazó el encargo del Rey Felipe VI para intentar ser investido y el monarca trasladó el encargo a Sánchez.

    Tras meses de negociaciones con los grupos políticos, Sánchez fracasó en su intento de recabar el apoyo a dos bandas de fuerzas muy alejadas ideológicamente: los liberales de Ciudadanos y la formación de izquierdas Podemos.

    Además, el candidato no consiguió el apoyo de las formaciones independentistas catalanas, que le exigían la celebración de un referéndum de autodeterminación reconocido desde Madrid, algo a lo que se negó en todo momento.

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    Sánchez llegó a presentarse hasta en dos ocasiones a la sesión de investidura con el único apoyo relevante de Ciudadanos, lo que le fue insuficiente para alcanzar la presidencia del Gobierno.

    Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español
    © REUTERS / Paul Hanna
    Tras las dos investiduras fallidas, el Rey procedió a convocar unos nuevos comicios —celebrados en junio de 2016— en los que Sánchez volvió a encabezar al PSOE, cosechando de nuevo los peores resultados de la historia de la formación: 84 escaños con un 22% de votos.

    De nuevo, el reparto de escaños dificultaba la conformación de mayorías para la formación de Gobierno: Sánchez no supo entenderse con Podemos y los partidos independentistas mientras que a Rajoy —que volvió a ser el más votado— no le bastaba con el apoyo de Ciudadanos.

    Crisis interna

    Tras 10 meses de un Gobierno en funciones, y ante la posibilidad de unas terceras elecciones consecutivas, empezaron a crecer en el PSOE las voces que pedían a Sánchez permitir la formación de un Ejecutivo conservador para desbloquear la situación.

    Sin embargo, Sánchez se aferró al lema "no es no", popularizado entre sus simpatizantes para manifestar rechazo a Rajoy.

    En ese contexto, el PSOE vivió una de las mayores crisis internas de su historia. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz —que apoyó a Sánchez en su carrera hacia la secretaría general en 2014— encabezó un movimiento de rebeldía en el que se distintos integrantes de la Ejecutiva Federal del PSOE presentaron su dimisión.

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    Esto dio lugar a la celebración de un tenso Comité Federal en el que Sánchez constató la pérdida de apoyos dentro del partido. En consecuencia, Sánchez dimitió como secretario general en octubre de 2016 y una Comisión Gestora tomó las riendas del PSOE, cuyos diputados se abstuvieron permitiendo la investidura de Rajoy.

    El PSOE, la formación que más años gobernó en la historia de España, permitió que el Partido Popular, su máximo rival histórico, accediera al Gobierno.

    Sin embargo, Sánchez, que dejó su acta de diputado en las horas previas a la votación, consiguió quedar desvinculado de ese movimiento, lo que potenció su perfil de cara a las próximas primarias del partido.

    La reelección

    De esta manera, Sánchez se impuso en las primarias del partido a Susana Díaz en mayo de 2017 y consiguió volver a liderar el PSOE con un perfil renovado, tras salir recibir el apoyo de las bases en un enfrentamiento directo con el 'establishment' y los 'viejos barones' que meses antes forzaron su salida del partido.

    En su programa, Sánchez llamaba a la construcción de "una nueva alternativa" contra el Partido Popular, al que se refería como el "mayor adversario" del socialismo democrático.

    Un año después de su segunda llegada a la secretaría general del PSOE, la conformación de esa alternativa es una realidad.

    Al calor de la reciente sentencia del caso Gürtel —que condena al Partido Popular como partícipe a título lucrativo de una trama corrupta—, Sánchez consiguió los apoyos necesarios para tumbar al Gobierno de Mariano Rajoy mediante una moción de censura.

    Sánchez cosechó el apoyo de grupos muy diversos bajo la premisa de que el voto favorable a su candidatura no suponía un apoyo explícito a él o al PSOE, sino un voto de rechazo a un Rajoy al que convenía relevar por razones de "higiene democrática".

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    De esa manera, el PSOE cosechó el apoyo de grupos relativamente cercanos en lo ideológico —como Unidos Podemos o Compromís— y de adversarios políticos como los independentistas catalanes.

    Ahora, Sánchez deberá gestionar ese éxito en una situación de extrema debilidad parlamentaria. Sabedor de ello, el líder socialista supo mostrar un perfil negociador con todos los grupos parlamentarios en sus intervenciones como candidato durante el debate de la moción de censura.

    Uno de los puntos claves para la supervivencia de Sánchez al frente de la Moncloa será su capacidad para negociar con los grupos independentistas catalanes, cuyos votos serán claves para dar un mínimo de estabilidad parlamentaria al Ejecutivo.

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    Sánchez prometió que su Gobierno "escuchará a Cataluña", pero parte con la dificultad de haber apoyado previamente la intervención de las instituciones catalanas que activó Rajoy, lo que despierta un gran rechazo en los partidos independentistas.

    Por otro lado, el nuevo presidente del Gobierno afronta la dificultad de gobernar con unos presupuestos diseñados por el Ejecutivo anterior, lo que le dificultará compaginar la gestión diaria con su discurso social.

    En principio, Sánchez no tiene la intención de agotar la legislatura —cuyo fin está previsto para 2020—, sino que prevé convocar elecciones tras estabilizar la situación política.

    Sin embargo, la situación es inédita y resulta difícil hacer previsiones sobre cuál será el futuro político en España, sobre todo si se tiene en cuenta que el nuevo presidente del Gobierno tiene una dilatada experiencia a la hora de mantenerse a flote en situaciones insospechadas.

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    biografía, perfil, moción de censura, presidente, PSOE, Pedro Sánchez, España
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