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    Todo lo que tienes que saber sobre el conflicto de los rohinyás en Birmania

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    El conflicto de los rohinyás en Birmania (104)
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    Unas 400 personas han fallecido en el estado noroccidental birmano de Rakáin desde el 25 de agosto en los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los insurgentes rohinyás. Estos acontecimientos han causado una ola de protestas por todo el mundo.

    70 años de conflicto

    La mayor parte de la población de Rakáin son representantes del grupo étnico arakanés que profesan el budismo. La minoría de la población del estado —alrededor de 1 millón de personas— es del grupo étnico musulmán rohinyá. El conflicto entre las dos partes de la población se ha extendido por al menos 70 años y está bajo la atención constante de la ONU y de las organizaciones de derechos humanos.

    Hasta 1948, Birmania formó parte del Imperio británico. Durante décadas, los migrantes de origen indoario —en su mayoría hindúes y musulmanes— llegaron a su territorio. Así se formó el grupo étnico de los rohinyás. Cuando Birmania consiguió su independencia en 1948, algunos rohinyás entraron en los cuerpos de las nuevas autoridades del país, mientras que otros (por lo general, radicales islámicos) se organizaron en guerrillas para luchar por la unión al vecino Pakistán Oriental (actualmente, Bangladés).

    Al declarar su independencia, el país oficialmente promulgó la ley marcial en la región, y logró, tras una serie de operaciones especiales, que los rohinyás se retiraran a la jungla que se encuentra en la frontera con el actual Bangladés.

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    Para el año 1961 el Gobierno logró apaciguar los movimientos independentistas en la zona, pero ya en 1970 los rohinyás crean el Partido de Liberación y el Frente Patriótico, movimientos que desencadenaron una nueva espiral de violencia.

    Entre 1962 y 2010 el poder en Birmania se encuentra en manos de los militares, quienes persiguen cruelmente el separatismo y el nacionalismo étnico, pero frenan notoriamente el nacionalismo extremo antiislamista de los propios birmaneses.

    Ese movimiento nacionalista, fundado en los años 80 por monjes budistas radicales, exige la expulsión del país de todos aquellos que no adopten la religión budista.

    Por otra parte, el país cuenta con varias provincias en las que se concentran los representantes de minorías étnicas y religiosas, en las que reaparecen fuertes movimientos separatistas, que en ocasiones no dudan en tomar las armas para defender sus intereses.

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    La llegada al poder en 2011, tras las primeras elecciones populares en 50 años, de un Gobierno moderado que disminuyó el control de los grupos nacionalistas radicales, por un lado, y de los militantes separatistas, entre ellos los que profesan el islam, por otro lado, agudizó aún más la situación.

    En 2012 la violencia interétnica en Sittwe, capital de Rakáin, se saldó con unos 200 muertos y provocó el desplazamiento de casi 140.000 personas, en su mayoría rohinyás.

    Las operaciones militares en las zonas de asentamiento del grupo étnico provocaron en múltiples ocasiones éxodos masivos de musulmanes de Birmania.

    En los últimos 35 años, cientos de miles de rohinyás han emigrado a los países vecinos: solo entre 1991 a 1992, 250.000 musulmanes rohinyás huyeon a Bangladés.

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    La última crisis

    La última gran crisis estalló en Birmania en noviembre del año pasado: durante medio año que duró el estado de emergencia, 75.000 refugiados abandonaron Rakáin y más de 400 personas fueron arrestadas. Poco a poco la situación se calmó.

    Sin embargo, el 25 de agosto de este año, personas armadas realizaron un ataque simultáneo contra 30 puestos de control del Ejército y la Policía en el estado de Rakáin, en la frontera con Bangladés.

    Las autoridades del país culparon del ataque a los destacamentos del Ejército para la Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA, en inglés), reconocido como una organización terrorista en Birmania. Anteriormente, el grupo había declarado que buscaba crear un Estado democrático separado para los rohinyás.

    En respuesta al ataque, las tropas del Gobierno comenzaron una operación para limpiar a Rakáin de los agresores, calificada por Birmania como legítima y antiterrorista. Según las autoridades, al menos 400 personas murieron en los 10 días de la operación. La cifra incluye a unos 370 insurgentes, 13 agentes de seguridad, dos funcionarios y 14 civiles, según medios internacionales.

    Por su parte, representantes de la ONU estiman que unas 38.000 personas cruzaron de Birmania a Bangladés en la última semana de agosto, después de que insurgentes rohinyás atacaran una treintena de puestos policiales y militares.

    En los mismos días el Gobierno de Birmania declaró terrorista al Ejército para la Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA, por sus siglas en inglés) y afirmó que busca crear una república islámica.

    El grupo insurgente, que niega tener vínculos con el yihadismo transnacional, respondió que ejerce legítima defensa en un intento de salvar a la comunidad rohinyá de Arakán del "terrorismo de Estado".

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    Amenaza de catástrofe humanitaria

    Los acontecimientos en Rakáin han provocado una crisis humanitaria en el estado y en Bangladés. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) estiman que unos 123.000 musulmanes rohinyás han escapado de la violencia en Birmania a Bangladés desde el 25 de agosto. Cientos de rohinyás, según estimaciones de la ONU, murieron en su intento de escapar.

    Las autoridades de Birmania denegaron a las instituciones de la ONU la entrega de ayuda humanitaria, incluyendo alimentos, medicinas y agua, a los residentes de Rakáin y restringieron el acceso de organizaciones humanitarias y de derechos humanos a la zona mediante del retraso en la emisión de visas, según The Guardian. El Gobierno del país acusa a las organizaciones de derechos humanos de apoyar a los terroristas.

    Como la ONU y los defensores de los derechos humanos no tienen acceso al área de los acontecimientos, no hay datos independientes sobre el número de víctimas entre la población. En las redes sociales, se han difundido vídeos, fotos y mensajes sobre los miles de muertos. Según la organización de derechos humanos con sede en Tailandia The Arakan Project, solo el domingo 3 de septiembre, al menos 130 civiles, incluyendo mujeres y niños, fueron asesinados en una localidad de Rakáin. El 1 de septiembre, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a las autoridades del país a contenerse y calmarse para evitar una catástrofe humanitaria.

    La nueva manifestación de violencia en Birmania ha causada protestas masivas por todo el mundo, incluyendo Bangladés, Indonesia, Turquía y Pakistán. El presidente del país otomano, Recep Tayyip Erdogan, sometió las acciones de Birmania a una dura crítica y acusó a las autoridades del país de exterminar a la población musulmana.

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    conflicto étnico, todo lo que tienes que saber, religión, crisis, Birmania
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