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    Elecciones generales en Bolivia (2020) (165)
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    El candidato presidencial del MAS, Luis Arce Catacora, cerró su campaña en la ciudad de El Alto, con el compromiso de devolver la estabilidad al país, afectado por recurrentes crisis políticas y económicas desde el golpe de Estado que derrocó al entonces presidente Evo Morales en 2019.

    El candidato a la Presidencia de Bolivia por el Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce Catacora, cerró su campaña en la icónica ciudad de El Alto (vecina de La Paz), donde miles de personas se reunieron para demostrarle su apoyo. 

    Bajo la lluvia y con banderas azul, negro y blanco (los colores del partido) juraron defender la democracia para que no vuelva a haber un golpe de Estado, como el sufrido en noviembre de 2019. Arce, quien fue ministro de Economía durante el gobierno de Evo Morales (2006-2019), aseguró que este 18 de octubre ganará con "más del 50% de los votos".

    ​Durante los tres mandatos presidenciales de Morales, Arce manejó las finanzas del país con perfil bajo, alejado de las declaraciones políticas formuladas por otros ministros, que causaban urticaria en la oposición. Con su investidura de técnico, su riguroso traje y su maletín, construyó en silencio la maquinaria económica que permitió al Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia crecer a un ritmo del 4,9% anual entre 2006 y 2019.  

    En ese periodo también mejoraron los ingresos de sus 11 millones de habitantes. La pobreza extrema disminuyó de 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018. La pobreza moderada también bajó de 60,6% en 2005 a 34,6% en 2018.

    Ungido por Morales como su delfín para que el MAS recupere la Presidencia, Arce tuvo que dejar su claustro de cifras macroeconómicas y recorrer todo el país en campaña junto a David Choquehuanca, otro ministro incondicional del expresidente, quien compite por la vicepresidencia.

    "La derecha vino de la única manera que podía venir: vino con armas, vino a masacrar al pueblo boliviano. Ahora nos está dejando un país con hambre, con una profunda crisis económica, sin educación, sin salud. Eso no les vamos a permitir, hermanos", arengó Arce ante miles de alteños, desde el escenario montado junto a la estación Jach'a Khatu, de la línea Roja del teleférico.

    Acto de cierre de campaña del MAS en El Alto, Bolivia
    © Sputnik / Sebastián Ochoa
    Acto de cierre de campaña del MAS en El Alto, Bolivia

    En las campañas presidenciales de 2009 o 2014, por ejemplo, el entonces presidente Morales hablaba ante cientos de miles de personas, que hacían colapsar las avenidas y puentes enredados de La Ceja de El Alto, el centro de esta ciudad de un millón de habitantes, que linda con el municipio de La Paz.

    En la cita de Arce hubo miles de militantes del MAS, que ocupaban calles y calles hasta donde llegaba la vista, aunque de ninguna manera eran tantos como en los años dorados de Morales.

    "Luego de un cruento y sangriento golpe de Estado, hemos estado viviendo una pesadilla. El pueblo ha sentido dolor, luto, hambre. Han vuelto el racismo, la discriminación, la prepotencia. Han intentado matar, proscribir al MAS, pero se les ha olvidado que el pueblo es inmortal", dijo el candidato, enérgico.

    "En 11 meses, la derecha ha mostrado su apetito de poder, al repartirse el Estado como botín de guerra. Robaron al pueblo boliviano, han mostrado su incapacidad para manejar el país", agregó. Y mencionó varios escándalos de corrupción del Gobierno de facto de Jeanine Áñez: "Nos han robado nuestros respiradores, han asaltado las empresas públicas, pero no lo vamos a permitir", advirtió Arce.

    A grandes rasgos, mencionó su plan económico ante la multitud: "El pueblo boliviano necesita estabilidad económica, estabilidad política, estabilidad social. Somos los únicos que podemos garantizar que nuestras empresas privadas y públicas puedan desenvolverse y desarrollarse normalmente", aseguró.

    El golpe de Estado en Bolivia

    El 20 de octubre de 2019, se realizaron elecciones presidenciales en las cuales Morales se presentó para un cuarto mandato, a pesar de que un referéndum en 2016 le dijo que ya no podía candidatearse, tal como lo establece la Constitución. Cuando se anunció que el MAS había ganado en primera vuelta, sacándole 10 puntos de ventaja al segundo, el expresidente Carlos Mesa (2003-2005), se iniciaron protestas en todas las ciudades del país.

    Luego de 21 días de paro, fomentados por la oposición al MAS, Morales fue forzado a renunciar por las Fuerzas Armadas y partió al exilio, refugiado en México. Actualmente se encuentra en Buenos Aires, Argentina.

    Ante el vacío de poder, la senadora Áñez se autoproclamó presidenta. Para obtener la aprobación de la población, contó con el apoyo de las fuerzas policiales y armadas, quienes actuaron en las masacres de Senkata, en El Alto, y en Sacaba, Cochabamba, además de otras represiones que dejaron 37 muertes hasta noviembre de 2019, las cuales aún no fueron esclarecidas por la Justicia.

    Desde su tarima en la ciudad de El Alto, Arce dio un mensaje a los uniformados de baja graduación que obedecieron órdenes. "Hemos recibido mensajes de policías de base, también de soldados conscriptos. Según ellos, los oficiales de alto rango les dicen que si nosotros entramos al Gobierno vamos a eliminar a la Policía, vamos cobrar venganza con los militares", comentó. 

    "Los policías de base y los soldados de las FFAA son nuestros hermanos. Ellos son aymaras, quechuas, guaraníes. El pueblo siempre los va a recibir con los brazos abiertos, porque ellos tienen que estar al lado de su pueblo", dijo Arce.

    El MAS de ahora y el MAS de Evo

    Acto de cierre de campaña del MAS en El Alto, Bolivia
    © Sputnik / Sebastián Ochoa
    Acto de cierre de campaña del MAS en El Alto, Bolivia

    En sus discursos, los candidatos del MAS subrayan permanentemente que no quieren perpetuarse en el poder, sino que se retirarán de la Casa Grande del Pueblo pasado el mandato de cinco años. Así pretenden desligarse de la figura de Morales y sus constantes reelecciones.

    "El poder no tiene que concentrarse en manos de unos cuantos. El poder tiene que fluir, tiene que circular. Tiene que haber una permanente renovación. Eso nos dijo nuestro abuelo, el fuego, cuando hemos participado de una sagrada ceremonia con el hermano Lucho (Arce). A eso nos hemos comprometido frente a la Pachamama", dijo Choquehuanca, candidato a vicepresidente.

    "El 18 vamos a llegar lejos, hermanos. El 18 vamos a hacer respetar nuestras polleras, nuestra cultura, nuestra música, nuestra wiphala. Vamos a hacer respetar el voto popular", agregó el excanciller de Morales. Se refería al crecimiento del racismo registrado en el último año, desde el golpe del 10 de noviembre.

    "Mujeres de pollera" es la manera políticamente correcta de referirse a las cholitas, las señoras y señoritas que se visten de acuerdo a las costumbres de los pueblos quechua y aymara, con los cuales se identifica el 40% de la población, según el censo de 2012.

    Al hablar de "hacer respetar la wiphala", Choquehuanca recordaba la masiva quema que se realizó de esta bandera —tan querida por los pueblos indígenas de los Andes— durante las jornadas golpistas de noviembre de 2019.

    El acto estuvo amenizado por bandas de música folclórica, como Maroyu y Chuquiago, quienes pusieron a bailar a la concurrencia, calculada en 50.000 personas. Aparecieron vendedores de cerveza en lata, algunas caseras preparaban tragos a base de singani, una bebida espirituosa muy popular en Bolivia.

    Señoras de pollera y sombrero, campesinos, obreros de diversos sindicatos bailaron bajo la lluvia fría del altiplano paceño. En sus rostros lucían sonrisas y la seguridad de que el domingo van a ganar en las urnas.

    ​Pero en Bolivia sobrevuela una duda: si el MAS ganara ¿le dejarán asumir los sectores golpistas que hoy detentan el Gobierno? Y si triunfara Mesa, de Comunidad Ciudadana, ¿le permitirían gobernar los seguidores de Morales? Qué pasará en Bolivia después del 18 de octubre es una incógnita. Existe el temor de que vuelvan los enfrentamientos entre civiles, como en noviembre de 2019 y agosto de 2020.

    "El único que puede gobernar Bolivia es el Lucho… Él como ministro de Economía trajo bonanza al país. Ahora hará lo mismo", opinó la señora Casimira Huallpa, quien cubrió su sombrero bombín con una bolsa de plástico para que no lo arruine la lluvia.

    Mientras cocinaba anticuchos en la vía pública, la señora Zenobia dijo a Sputnik: "Espero que no sean como el Evo, que quería quedarse de presidente para siempre. Como sea, los prefiero a ellos antes que al Mesa o al (Luis Fernando) Camacho", el candidato que va tercero en las encuestas.

    Según el último relevamiento, realizado por Ciesmori, Arce está primero en la intención de voto con el 32,4%. Segundo está Mesa, con el 24,5%. Tercero, Camacho (de la agrupación Creemos) con el 10,7%. Siguen Chi Hyung Chung (2,4%); Jorge "Tuto" Quiroga (1,3%); Feliciano Mamani (0,4%) y María Bayá (0,4%). 

    Quiroga, quien fue presidente entre 2001 y 2002, ya se retiró de la contienda. Lo mismo hizo Acción Democrática Nacionalista (ADN), el partido de Bayá. Y Áñez, quien había lanzado su candidatura en enero pasado, decidió retirarla en septiembre, ante la evidencia de que no llegaba al 15% de intención de voto. 

    Anochecía sobre la helada ciudad alteña. Arce concluyó su discurso recordando a los 37 muertos de noviembre de 2019. "Juremos recuperar la patria, juremos construir un país más justo. Este 18 de octubre, cuando les ganemos con más del 50%, recordemos a nuestros héroes caídos en defensa de la democracia. Siempre estarán en nuestra mente", sostuvo.

    Tema:
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    Etiquetas:
    Evo Morales, Jeanine Áñez, elecciones, Gobierno de Bolivia, Luis Arce, Carlos Mesa, Movimiento Al Socialismo (MAS), Bolivia
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