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    LA PAZ (Sputnik) — En el mundo tradicional, Bolivia no tiene acceso soberano a los mares, pero en el nuevo mundo digital el país sudamericano acaba de romper su encierro con una salida propia a las redes marítimas mundiales de Internet y otras telecomunicaciones.

    Pasaron cinco años de negociaciones, acuerdos y construcción desde que se hicieron públicas las intenciones del Gobierno de Evo Morales (2006-2019) de tender 2.000 kilómetros de fibra óptica hasta el Pacífico para que Bolivia deje de ser el país con los accesos a Internet más caros y a la vez más lentos de la región.

    "Era un encierro de telecomunicaciones comparable al encierro geográfico por falta de salida al mar", dijo a Sputnik el experto cibernético Martín Coca.

    La conexión fue finalmente puesta en servicio el pasado 4 de septiembre por la presidenta transitoria, Jeanine Áñez, con un festivo acto de música y luces en el que casi no hubo menciones a los impulsores de la obra, pero sí muchos gestos de proselitismo dirigido a las elecciones del venidero 18 de octubre.

    Según Coca, consultor tecnológico independiente y docente del Instituto Tecnológico Pedro Murillo, "Bolivia acaba de dar un paso de soberanía muy significativo, porque logra acceder a las telecomunicaciones mundiales en forma directa, autónoma, es decir soberana, con beneficios de precios, calidad y libertad".

    El experto afirmó que la primera conexión propia de Bolivia con un cable submarino en el Pacífico "abre las puertas de otros proyectos similares porque demuestra que es posible hacer coincidir una racionalidad económica y tecnológica con la voluntad política".

    Binacional

    El sur peruano fue la ruta elegida por Bolivia para su enlace propio a las redes submarinas en consonancia con la decisión de La Paz y Lima de hacer del puerto surperuano de Ilo el punto terminal principal, en el oeste, de un proyectado corredor ferroviario bioceánico que llegaría en el oriente hasta el puerto brasileño de Santos, sobre el Atlántico.

    En el Primer Gabinete Binacional realizado justo en Ilo, Morales logró el compromiso de su par peruano Ollanta Humala de facilitar el proyecto de telecomunicaciones.

    El proyecto fue confirmado en posteriores encuentros gubernamentales bilaterales, en los que Bolivia siguió representada por Morales y Perú acudió bajo los mandos sucesivos de los presidentes Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra.

    Las obras a cargo de la estatal local Entel —unos 800 kilómetros de fibra óptica entre Bolivia e Ilo y otros 1.200 kilómetros entre ese puerto y un cable submarino en las proximidades de Lima- se iniciaron en 2017 y estaban casi listas para su inauguración cuando Morales fue derrocado en noviembre de 2019.

    Oscar Coca, el último gerente general de Entel bajo el mando de Morales, dijo hace un año a Sputnik que la voluntad política de los Gobiernos de ambos países fue determinante para el proyecto, porque Perú accedió a dar paso sin costo a la red boliviana y abrió inclusive los mercados de Ilo y otras ciudades próximas para eventuales servicios de telecomunicaciones de Entel.

    "Hubo que superar muchas dificultades políticas y administrativas y hacer un cambio de mentalidad hacia las nuevas realidades para concertar con Perú este proyecto", dijo Coca.

    El proyecto incluyó la creación en el sur peruano de una filial de Entel, con licencia para brindar servicios de telefonía, televisión por cable, datos e internet.

    La inversión hecha por Entel supera los 50 millones de dólares, sin contar las inversiones necesarias para el desarrollo de servicios en el sur peruano, según informes oficiales.

    Costos

    Las empresas telefónicas bolivianas pagaron en 2019 casi 50 millones de dólares a operadores de los países vecinos por los enlaces a las redes de cables submarinos, lo que se traducía en el mercado interno en tarifas altas y baja velocidad de los encales.

    Entel, que pagó más de 12 millones de dólares por esos enlaces en la gestión pasada, calcula que ese costo bajará a solo un millón por año gracias a su conexión propia que podría ser utilizada también por otras empresas bolivianas.

    "Como primera muestra del avance, ahora en Bolivia un usuario de Internet móvil puede comprar un gigabyte de datos por solo siete bolivianos (un dólar), algo que hasta el mes pasado costaba ocho dólares", dijo el actual gerente de Entel, Eddy Franco, al simplificar el beneficio del enlace submarino para los usuarios.

    Entel lanzó en la última semana una agresiva campaña de ventas de servicios, con énfasis en la telefonía móvil, por la que se canaliza más del 90% de los diez millones de accesos de los bolivianos a Internet.

    Para los usuarios de conexiones fijas, domiciliarias o comerciales, la empresa aumentó las velocidades en hasta 50%, sin requerimiento de los usuarios ni cambio de tarifas.

    "Con la fibra óptica al cable submarino, Bolivia deja el primer lugar en costos y el último en velocidad de internet", proclamó el ejecutivo en la inauguración del proyecto.

    Coca apuntó que el próximo paso de "masificación" de las telecomunicaciones de alta velocidad en Bolivia debe ser la ampliación de las redes nacionales de fibra óptica.

    Esa red, en el caso de Entel, creció diez veces en la dácada pasada para sumar ahora una longitud de unos 8.000 kilómetros, cifra relativamente escasa para un país de 1,1 millones de kilómetros cuadrados de extensión.

    Etiquetas:
    América Latina, velocidad, costos, telecomunicaciones, conectividad, tecnología, Internet, fibra óptica, Bolivia
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