Se ha registrado correctamente
Por favor, haga clic en el enlace del correo electrónico enviado a
 - Sputnik Mundo, 1920
España
Últimas noticias de España. Temas de actualidad informativa de todas las comunidades autónomas españolas.

¿Puede la ordenación urbanística de un país mover el voto hacia la derecha?

© AFP 2021 / Pierre-Philippe MarcouConstrucción de pisos en una zona de Madrid durante los primeros meses de 2020
Construcción de pisos en una zona de Madrid durante los primeros meses de 2020 - Sputnik Mundo, 1920, 28.09.2021
Síguenos en
La regulación del suelo y el tipo de vivienda marca nuestra vida e identidad. El periodista Jorge Dioni ha analizado en 'La España de las piscinas' el fenómeno de las urbanizaciones de extrarradio y sus tintes políticos.
Madrid, Barcelona, Zaragoza o la gran ganadora, Seseña, en Toledo. Todos estos lugares de la geografía española se han plagado de lo que en lenguaje técnico se denomina PAU (acrónimo de Plan de Actuación Urbanística) y que en la imagen popular viene a ser un conjunto de urbanizaciones cerradas con zonas comunes y plazas de garaje en la planta -1.
Este tipo de ordenación del terreno, desarrollado en España a partir de la década de los noventa, no solo ha convertido el extrarradio metropolitano en una tela de araña residencial sino que puede haber moldeado su manera de pensar. Y, por consiguiente, su voto. Seguramente, hacia algo más conservador e individualista. Es una de las ideas que propone Jorge Dioni en el ensayo La España de las piscinas. Cómo el urbanismo neoliberal ha conquistado España y transformado su mapa político, recién publicado por la editorial Arpa.
La tesis de Dioni (Zamora, 1974) es que el modelo de los PAU, islas de cemento que crecen entre carreteras radiales y autovías, favorece el cambio electoral del país. Un país de piscinas, como dice el título, o de rotondas, como podría haberse llamado, porque tanto unas como otras abundan en este tipo de construcción. "Barajamos ambas para el libro, pero al final nos decantamos por las primeras", rememora a Sputnik el autor, periodista en varios medios y profesor de la Escuela de Escritores.
Guiándose por la intuición y siendo él mismo un pauer (como ha nombrado a los habitantes de estas urbanizaciones), Dioni arrancó el análisis en 2016, observando cómo el partido Ciudadanos, de corte liberal y con jóvenes como cabeza de cartel, colonizaba estas circunvalaciones de bloques homogéneos. Los cinturones naranja (por el color del grupo político) aventajaban a los tradicionales rojos socialistas o a los azules, más a la derecha. Partiendo de esos resultados, se lanzó a reflexionar sobre los paradigmas económicos y sociales que causaban tal modificación.
Inquilinos de un piso de vivienda pública vendido a un fondo buitre - Sputnik Mundo, 1920, 06.03.2020
Internacional
"¡La vivienda en España debería ser un derecho, no un bien para especular!"
Y no llegó a una conclusión concreta, porque hay decenas de factores, pero sí elaboró este manual sobre el devenir habitacional, que da bastantes pistas de lo que este influjo periférico provoca en sus moradores. "Cuando empezaron los Planes Generales de Ordenación Urbanística (PGOU) hace casi 30 años, se marcó la tendencia. Prácticamente te dirigían allí. Si querías seguir viviendo en el centro era más caro. Y era un vaso comunicante entre administración, bancos y constructoras", comenta Dioni.
Así, una horda de jóvenes, criados con la EGB (las siglas de Enseñanza General Básica, el plan de estudios previo al actual, cuyo final se produjo a finales de los años noventa), con sueldos medios y ganas de poseer una vivienda se trasladaron a estos lugares. "En realidad", cuenta Dioni, "el perfil podría ser ese, el de una pareja con ingresos (porque para la hipoteca, aunque no sea muy alta, necesitan el salario de los dos), a lo mejor con hijos o con la idea de tener y con la ilusión de una casa propia que puedan dejar de herencia, aunque hay de todo".
Un espejo de este fenómeno, esgrime, es la serie La que se avecina. La urbanización donde se desarrollan las tramas comienza con ese ideal de progreso, de hipotecarse en un sitio decente, nuevo y tranquilo en las afueras y va incluyendo problemas de desahucios, pinchazos inmobiliarios o chanchullos políticos.
"Antes, vivir en un sitio así, con áreas de jardín y piscina, podía ser de rico, ahora ya no hace falta. Podría ser de clase media, aunque habría que decidir qué es la clase media", razona, aclarando que hay muchos tipos de PAU.
Hay PAU en zonas más humildes que se impulsaron desde el propio Ayuntamiento como vivienda pública o protegida. Hay PAU en ciudades provinciales que acogen el éxodo del campo, de la famosa España Vacía. Y hay PAU de alta gama, con pistas de pádel o sauna. Lo que tienen en común, sin embargo, es el individualismo. Dentro de estas manzanas pueden existir ciertos toques comunitarios, pero por lo general, el comprador de estos espacios busca el refugio a lo de fuera. Lo que Dioni llama "el sálvese quien pueda".
Vista del centro de Madrid (imagen referencial) - Sputnik Mundo, 1920, 08.09.2021
España
El precio de la vivienda en España recobra el impulso previo a la pandemia
Cada familia es un átomo que, generalmente, necesita el coche para todo: para ir a comprar, para ir a trabajar, para las extraescolares del niño. Y no hay una comunicación entre vecinos, a no ser por las juntas en las que se acuerda el contrato del socorrista. "Es curioso, porque hace 10 años, con el 15-M, se puso en valor el concepto de plaza, con las protestas de Sol y las menciones a los ágoras donde debatir los temas de la ciudadanía. Con estos planes urbanísticos, sin embargo, desaparecen estos espacios. Solo hay cuadrículas de calles con nombres anodinos de países o plantas, sin ninguna historia", agrega.
Detalles que derivan en una merma del tejido social, en la ausencia de comercio de proximidad y en una inconsciente segregación. La ciudad va transformándose en aquellos sitios sólo aptos para turistas, en los barrios de viviendas asequibles y en las áreas suburbiales con pocos servicios públicos. Así, la dinámica cotidiana va dividiendo a los que tienen que tomar el transporte público y pelear por un centro de salud o un colegio público en su distrito y los que se mueven sin esperas, con su propia música y temperatura regulada, hacia aulas uniformadas o clínicas privadas.
"En algunos sitios sí hay luchas y terminarán unidos a barrios, porque el modelo es muy heterogéneo, pero, en cualquier caso, no me he querido fijar en las personas sino en el sistema", arguye, "si se promueve este tipo de viviendas, si se hacen deducciones fiscales por planes de pensiones privados, garajes y carreteras enormes... Si las instituciones te guían hacia un modelo, quien va no puede ser acusado por no resistirse".
Aunque habla de diversidad, esos elementos comunes alteran la percepción de la realidad y llevan a una cojera conservadora. "En estos sitios, por ejemplo, no se pasea. Y ahora los edificios son blancos, que dan la sensación de sitio limpio, seguro, acogedor, en el que no me va a pasar nada porque no va a entrar nadie", comenta, asemejando el modelo al de los condominios o country latinoamericanos o a las sprawl cities norteamericanas: la urbanización privada marca sus normas y otorga sosiego, en contra de lo que hay fuera, más amenazante e ignoto.
Fátima García, una de las mujeres realojadas en Santa María de Berrocal (Ávila) - Sputnik Mundo, 1920, 03.04.2021
España
Familias sin recursos de España que encuentran su futuro en el campo
Tal sensación es la que deriva en buscar un discurso acorde. "Te interesa el de la seguridad, no el de la igualdad, y en el de la vivienda, prefieres que no baje, porque tú ya te has comprado y así se mantiene. El piso es tu principal activo. Y es el empeño de una vida, lo que quieres dejar a tus hijos", cavila Dioni, volviendo a Ciudadanos o ese giro a la derecha de la población. Pone aparte dos ejemplos recientes: el debate de la dación en pago, que se desinfló rápido, y el de los impuestos al patrimonio: "Muchos los ven como que te están quitando de tu esfuerzo, pero patrimonio no es tener tu piso y haber heredado el de tus padres, es tener 20 viviendas", ríe.
La idea, incide, es la propiedad y las políticas que la rodean. También el miedo. "Se puede resumir un poco en que quieren vivir a gusto, votar a quienes les beneficien y que les dejen tranquilos", apunta. Una filosofía que, sopesa, puede encajar con un partido como Ciudadanos, con un programa endeble que ha sido fagocitado por dos rivales más establecidos o incisivos como el PP y VOX.
Filosofía, define Dioni, "de frontera" y que desconecta de otras realidades. "Se prima lo privado a lo público, dar la espalda a la calle", anota, matizando que eso no tiene por qué ser la única causa de un viraje a la derecha. "Aunque las decisiones personales siempre tengan un contexto, no tiene sentido culpar lo particular sino lo político. Estamos viendo últimamente que todo se nos pone sobre los ciudadanos, mientras las instituciones se desentienden", arguye. Habla, por ejemplo, de cómo ha triunfado Isabel Díaz Ayuso en Madrid sin importar el estrato social o la zona geográfica.
"Me cuesta pensar que este tipo de residente se desligue de la derecha, pero puede que llegue un momento en el que se cansen", sopesa, sin tener una receta para subvertir este urbanismo alejado del magma diario, poco sostenible medioambientalmente, y sin aventurarse a dar una visión a futuro: "Es difícil saber si se va a revertir o no. Ya hay proyectos que son 'eco', hay algunos que se empiezan a poblar con servicios y hay otros que siguen sin construir, con deudas", aboga. Los pauer tardarán en extinguirse, quizás moviendo hacia la derecha la papeleta que echan en la urna.
Lo último
0
Recientes primeroAntiguos primero
loader
Para participar en la conversación,
inicie sesión o regístrese.
loader
Chats
Заголовок открываемого материала