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    Como población de riesgo, los adultos mayores han debido extremar las medidas para mantenerse a salvo durante la pandemia de COVID-19. Pero ¿será que la pasan mejor que aquellos más jóvenes? ¿Cuál es la amenaza mayor a su salud mental?

    Mucho se ha hablado acerca de las consecuencias negativas de la pandemia de COVID-19 para la psicología humana en tiempos de aislamiento social y encierro. Ansiedad, miedo y depresión son algunos de los efectos que puede provocar estar durante largos periodos de tiempo sin ver a otras personas.

    Todos estos cuidados que han sido un menester en el correr de la pandemia se vuelven un imperativo mayor para las personas que son población de riesgo, aquellas con enfermedades preexistentes y quienes superan los 65 años. Para ellos, el aislamiento social, la higiene constante y el uso de utensilios de protección como guantes y mascarilla son doblemente importantes. Pero ¿será que a pesar de correr más riesgos en términos de salud han atravesado mejor estos meses tan difíciles para muchos?

    Para Marcia G. Ory, experta en salud pública y envejecimiento y directora fundadora del Centro de Salud y Envejecimiento de la Población de la Universidad A&M de Texas, hay muchos mitos alrededor de la percepción de la población de adultos mayores sobre la pandemia. 

    Ory ha seguido el tema y analizó varias encuestas y relevamiento de datos, y llegó a la conclusión de que, lejos del fatalismo y el miedo, la visión que las personas mayores suelen tener en general sobre estos difíciles tiempos es de "calma, interés y gratitud", según escribió en un artículo para The Conversation.

    Para explicar esto, cita una encuesta que hizo la Asociación para la Ciencia Psicológica —APS, por sus siglas en inglés— a 945 ciudadanos de entre 18 y 76 años con el fin de identificar las "diferencias etarias en las respuestas emocionales" que se dan frente a las dificultades de la pandemia de COVID-19. 

    De allí, resume que "los adultos mayores, a pesar de su conciencia de un mayor riesgo, generalmente no manifiestan más sentimientos de ansiedad, ira o estrés que los grupos de edad más jóvenes". En cambio, sus emociones son "más positivas", en términos de Ory: tranquilidad, interés (en informarse sobre el virus) y gratitud (hacia quienes los acompañan). De hecho, la encuesta de APS revela que son los jóvenes de 13 a 23 años quienes experimentan más estrés. 

    ¿Por qué los adultos mayores se estresan menos en la pandemia?

    Como experta en envejecimiento, Ory responde a esta pregunta a partir de la percepción del tiempo que tienen los adultos mayores y, con esta, los mecanismos que utilizan para afrontar situaciones difíciles. 

    "Muchas personas mayores han redefinido sus experiencias en términos del tiempo que les queda por vivir y se centran en lo que es más significativo ahora. Dejan ir aquello sobre lo que no pueden hacer nada. En lugar de mirar atrás, los adultos mayores están motivados para disfrutar del tiempo que les queda", asegura Ory.

    La amenaza mayor a su salud mental: el aislamiento 

    Por supuesto, esto no significa que los adultos mayores sufran menos o no sufran por las dificultades a las que se enfrentan en pandemia. La imposibilidad de ver a la familia, los largos periodos de encierro y la incertidumbre de no saber si se podrá volver a la vida como era antes del COVID-19 también afectan a esta población. 

    Solo en Minnesota (norte de EEUU), se contabilizaron al menos 10 defunciones de ancianos como consecuencia de "restricciones por COVID-19", tales como aislamiento social y encierro, según reportó NBC News. El confinamiento y la falta de estimulación externa genera deterioro cognitivo y depresión, señala a ese medio la geriatra Louise Aronson, y subraya que esto, en adultos mayores, puede derivar más fácilmente en, por ejemplo, aumento de presión arterial o ataques cardíacos. 

    A pesar de esto, plantea Ory, es preciso recordar que las personas mayores de 65 años no son un grupo homogéneo que actúa siempre del mismo modo. Las experiencias de vida, sus condiciones socioeconómicas, y otros aspectos los diferencian. A la hora de analizar su comportamiento, es preciso "desestereotipar" a este grupo etario, resalta Ory. 

    Entre otros aspectos positivos que observó en esta población, es precisamente que muchos de ellos lograron romper estereotipos, por ejemplo en términos del uso de la tecnología. Contrario a lo que suele asumirse, las personas mayores demostraron que pueden adaptarse al uso de plataformas como Zoom para hablar con sus familias, e incluso utilizar redes sociales como Instagram. 

    Aunque todos estos elementos no anulan que el aislamiento prolongado puede tener graves consecuencias para la salud mental de las personas mayores, elemento que llama a "no pasar por alto", sí pueden ser un complemento para no dejar solas a las personas que deben permanecer con cuidados extra debido a su condición de población de riesgo. 

    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, COVID-19, mayores, salud mental
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