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    La historia de la microbiología es también la historia de las mujeres científicas invisibilizadas. Sus aportes recorren todo el siglo XX y han sido fundamentales incluso para el estudio del COVID-19. Sin embargo, sus nombres y su trabajo es poco conocido, y en varios casos hay poca información disponible sobre ellas.

    El campo de estudios de la microbiología, ciencia que se encarga de la investigación de los microorganismos como bacterias, parásitos y virus, ha sido vital para la medicina contemporánea. 

    Su evolución histórica ha desarrollado diversos antibióticos y tratamientos para enfermedades infecciosas, y es crucial para el estudio, por ejemplo, del funcionamiento del virus SARS-CoV-2, responsable de la pandemia de COVID-19.

    Muchas mujeres fueron grandes pioneras de la microbiología, y continúan ocupando un lugar central en su investigación, incluso dentro de los estudios del COVID-19. Sin embargo, antes y ahora, sus nombres y relevancia han sido invisibilizados por un entorno científico que se encuentra ampliamente masculinizado. 

    Cuatro mujeres heroínas de la microbiología

    • Alice Evans y la brucelosis

    Los ejemplos son varios. En 1918, Alice Evans publicó un importante artículo en el que demostraba que la principal causa de la enfermedad bacteriana brucelosis era la ingesta de leche proveniente de vacas enfermas. 

    Aunque al principio fue ignorada por la comunidad científica, cuando otros investigadores hombres demostraron su hallazgo, Evans fue nombrada presidenta de la Sociedad Americana de Bacteriología en 1928. Por ello, Evans propuso que los legisladores estadounidenses hicieran obligatoria la pasteurización de la leche comercializada. 

    • Rebecca Lancefield y el estreptococo

    Rebecca Lancefield se convirtió en 1943 en la segunda mujer en ocupar la presidencia de la Sociedad Americana de Bacteriología. Lancefield publicó en 1933 un extenso artículo en el que clasificó los tipos de estreptococos —bacterias contagiosas a partir de secreciones nasales o de garganta—, que ha el día de hoy funciona para el diagnóstico científico de diversas enfermedades. 

    • Mary Hunt y la penicilina

    La historia de la penicilina también es un buen ejemplo. La penicilina es un grupo de antibióticos para tratar diversas enfermedades infecciosas, desde la bronquitis hasta la gonorrea y la sífilis.

    Quien abrió la investigación fue el reconocido científico británico Alexander Fleming, que en 1922 descubrió la lisozima, una enzima bactericida que evita las infecciones y que se encuentra en sustancias como las lágrimas, saliva, y secreciones nasales. El hallazgo demostró la existencia de sustancias que resultaban letales para las bacterias pero inofensivas para los seres humanos. 

    En 1928, encontró que sus estudios sobre mutaciones en cultivos de estafilococos —tipo de bacteria infecciosa— habían sido contaminadas en parte por un hongo. El hongo destruyó a las bacterias que tocó. El hongo fue identificado más tarde con el género Penicillium, y en 1929 fue llamado penicilina, lo que le valdría a Fleming el Nobel de Medicina en 1945.

    Sin embargo, el triunfo de la penicilina, con la que se atendió a miles de soldados heridos durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), no hubiera sido igual de no ser por la experta en hongos Mary Hunt, escasamente mencionada en la literatura científica de la época, y en la actual. 

    Fleming utilizaba un hongo que producía una baja cantidad de penicilina, lo que dificultaba la masividad en su producción. Sin embargo, Hunt encontró la cepa que la generaba más rápido, y que permitió una mayor producción de la sustancia.  

    • Elizabeth Bugie y la estreptomicina

    Otra de las destacadas heroínas de la microbiología fue la bioquímica estadounidense Elizabeth Bugie, quien formó parte de las investigaciones de la estreptomicina, el primer antibiótico efectivo para tratar la tuberculosis

    Sin embargo, sus compañeros varones no incluyeron su nombre en la patente del antibiótico, a pesar de que figura como autora en el artículo oficial de la investigación.

    Mujeres científicas y COVID-19

    Las mujeres protagonistas en el campo de la microbiología son más de lo que parece. La científica estadounidense Bonnie Bassler, que aseguró que la interrupción de la comunicación entre bacterias puede facilitar su eliminación; la ganadora china del Nobel de Medicina Tu Youyou, responsable de descubrir la artemisinina —grupo de fármacos para tratar la malaria—; la estadounidente Lydia Villa-Komaroff que logró modificar bacterias para crear insulina humana y tratar la diabetes, también se suman a la larga lista. 

    De hecho, en las investigaciones acerca del COVID-19 también aparecen muchos nombres de mujeres. Las científicas italianas Maria Rosaria Capobianchi, Concetta Castilletti y Francesca Colavita consiguieron en febrero aislar por primera vez al virus SARS-CoV-2 para su estudio. 

    Mucho antes, en 1964, la viróloga esocesa June Almeida fue la primera persona en obtener imágenes de un coronavirus humano, y demostró, junto con el investigador David Tyrrell, que este tipo de virus son responsables de causar infecciones respiratorias graves en humanos. Fue, además, la primera en obtener imágenes del virus de la rubeola y, junto con otros investigadores, las primeras imágenes del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). 

    Etiquetas:
    biología molecular, biología, mujeres, historia, ciencia
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