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    El 75 aniversario de la victoria sobre el nazismo (118)
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    El 27 de enero es el Día Internacional de la Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto y se cumplen 75 años de la liberación del campo de exterminio nazi en Auschwitz.

    Sputnik conversó con Rosa Rotenberg y Mónica Dawidowicz, quienes nacieron en diferentes guetos judíos de los territorios ocupados por el nazismo en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, y que se salvaron gracias a la suerte y la buena voluntad de héroes anónimos.

    En un contexto actual en el que la mayoría de los países del mundo unen sus fuerzas para combatir el antisemitismo y mantener la memoria presente ante el negacionismo, son las historias de supervivencia de primera mano las que dan cuenta de lo cercano en el tiempo de uno de los capítulos más ignominiosos de la humanidad.

    Un bolso, un seudónimo, un carpintero y una marca de nacimiento 

    Rosa Rotenberg nació en junio de 1941 "en el peor lugar donde podía nacer un niño judío en plena guerra": el gueto de Varsovia, el más grande entre los creados por los nazis, construido en la capital polaca en la segunda mitad de 1940 durante su ocupación y que sirvió como antesala a las deportaciones a los campos de exterminio y esclavitud.

    "Mis padres vieron que era muy poco probable mi supervivencia en esas condiciones. Salir para ellos era imposible, solo salían personas jóvenes que eran necesarias para tareas designadas por los nazis fuera del gueto y que tenían un permiso especial", dijo Rotenberg a Sputnik.

    "Fui sacada a mis seis meses de edad, camuflada dentro de un bolso al hombro de un muchacho con esas características. Gracias a una cadena humana fui depositada en un lugar relativamente seguro que me cobijó hasta el final de la guerra, por eso yo fui una 'niña escondida'", explicó.

    Rosa Rotenberg (der.) junto su padre, Salomon
    © Foto : Сortesía del Museo del Holocausto de Buenos Aires
    Rosa Rotenberg (der.) junto su padre, Salomon

    Rosa permaneció oculta en un orfanato de Varsovia perteneciente a un convento católico bajo el nombre falso y "bien polaco" de 'Wanda Darlewska', escrito por sus padres en un papel adjunto a las ropas con las que fue sacada. 

    Salomon Rotenberg y Regina Seywacz, los padres de Rosa, fueron trasladados en uno de los últimos trenes hacia los campos de concentración. Durante el camino, los nazis abrieron la puerta del vagón en que viajaban hacinados en busca de un carpintero. Instigado por Regina, Salomon levantó la mano, a pesar de ser lego en la materia. Fue la última vez que se vieron.

    "Él bajó y se salvó ejerciendo la carpintería en dos campos de trabajo forzado donde estuvo recluido hasta el final de la guerra. Mi madre siguió en ese transporte y mi padre nunca supo nada más de ella", narró Rosa. 

    Recién hace escasos años logró confirmar que su madre estuvo recluida en el campo de concentración de Bergen-Belsen y que sobrevivió pero muy enferma, por lo que murió dos meses después de finalizada la guerra en 1945.

    Luego de su liberación, Salomon regresó a Varsovia y comenzó una intensa búsqueda en hospitales, escuelas y asilos, convencido internamente de que su única hija estaba viva. Al dar con el hospicio, la madre superiora le demandó algún documento que comprobara el vínculo. 

    "Mi padre se fue llorando, pensando en cómo hacer para recuperarme, porque el nombre coincidía pero no tenía la documentación para demostrarle nada. Por una de esas cosas, recordó que yo tenía una marca de nacimiento en la oreja derecha, y así fue como volví a los brazos de mi padre", contó Rosa.

    Después de agotar sus esfuerzos por encontrar a Regina, Salomon finalmente volvió a formar pareja y se casó con una mujer que había pertenecido a la resistencia partisana judía, Flora, madre de las tres hermanas de Rosa y quien la acogió siempre como si fuera su propia sangre.

    Se instalan primero en París, Francia, pero hacia fines de la década de 1940, ante los rumores de una nueva guerra, deciden emigrar de Europa y llegan a Argentina en 1950 a través de Bolivia, país que en la posguerra sí permitía la inmigración de judíos, a diferencia de la nación austral.

    Rosa Rotenberg, sobreviviente del gueto de Varsovia
    © Foto : Cortesía del Museo del Holocausto de Buenos Aires
    Rosa Rotenberg, sobreviviente del gueto de Varsovia

    Una fecha de nacimiento apócrifa y varios nombres, pero una sola identidad

    Mónica Dawidowicz nació con el nombre de Rojele Mowszowicz en uno de los tres guetos construidos a partir de la invasión nazi en la ciudad de Lida, Bielorrusia, un histórico asentamiento de la comunidad judía en Europa de Este.

    "Yo nazco en una fecha imprecisa de fines de 1941 o principios del 42. Mis padres resolvieron que no iban a poder cuidar a sus tres hijas en esas condiciones de vida, por lo que nos entregan a familias no judías, que fueron nuestros protectores", dijo a Sputnik Mónica.

    'Irina Szipula' es el nombre que el matrimonio de polacos católicos de este apellido decide otorgarle para hacerla pasar por su hija y así salvarle la vida. Una de sus hermanas es acogida por otra familia pero la tercera, Neza, no consiguió refugio y debió permanecer en el gueto, por lo que sufrió el mismo trágico destino que sus padres y gran parte de su familia, quienes fueron trasladados al campo de exterminio de Majdanek.

    Mónica Dawidowicz, la mujer de los cuatro nombres que vivió para contar su historia
    © Foto : Cortesía del Museo del Holocausto de Buenos Aires
    Mónica Dawidowicz, la mujer de los cuatro nombres que vivió para contar su historia

    De su vasto clan, solo sobrevivieron de las garras del genocidio ella, su hermana Ester, con la que pudo reunirse recién a sus 21 años, un primo y dos tíos, quienes fueron claves para la recuperación de su identidad, algunos años después.

    "Una vez terminada la guerra, mis tíos resuelven emigrar a lo que era Palestina entonces, hoy Israel, y llevan a mi hermana y mi primo, que eran jóvenes adolescentes, pero a mí no me pueden llevar porque era muy pequeña y las condiciones de migración clandestina eran tremendas, cruzando fronteras sin documentación y en barcos precarios", contó Mónica.

    Ella se queda un tiempo más con los Szipula, quienes se encariñaron, ya que no tenían hijos propios. Desde el exilio, su familia comienza negociaciones con ellos ya que querían quedarse con la pequeña o acompañarla hacia su destino, algo imposible dadas las circunstancias.

    Descartadas debido a la trabas a la inmigración judía las opciones de EEUU y Argentina, donde vivía parte de su familia emigrada en el período de entreguerras, un tío instalado en Uruguay hizo los trámites de adopción, condición necesaria para poder ingresarla al país.

    Una vez que se obtuvo la documentación polaca con su nombre de nacimiento real y se solucionó el tema con la familia Szipula, es enviada a un orfanato de tránsito en Suecia. El Congreso Judío Mundial organizó toda la tramitación con los distintos consulados para poder trasladarla.

    Mónica Dawidowicz (centro) durante su hospedaje en Suecia
    © Foto : Сortesía del Museo del Holocausto de Buenos Aires
    Mónica Dawidowicz (centro) durante su hospedaje en Suecia
    "Fue una transición larga, si tomamos en cuenta que llegué a Uruguay recién en 1947. Mi tío me cruza de Montevideo a Buenos Aires y aquí mis tíos paternos me hacen documentación falsa como hija de ellos, con el nombre de Rachel Mowszowicz, nacida el 20 de junio de 1941. Seguro que no nací en esa fecha sino unos meses después", narró.

    Aunque desconoce la razón, durante los meses que permaneció en Suecia fue que recibió el apodo de Mónica, nombre que luego sería adoptado por ella misma como su identidad, ni Rojele, ni Irina, ni Rachel. Dawidowicz, el apellido que usa hoy, es el de su marido. Mónica narró su novelesca historia en un libro autobiográfico titulado Todos mis nombres.

    El 27 de enero es el Día Internacional de la Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto (o Shoá, como se lo conoce en hebreo), día elegido por las Naciones Unidas por tratarse de la fecha de la liberación por parte del Ejército Rojo soviético del complejo de campos de concentración y exterminio nazi de Auschwitz, Polonia, el más grande y aberrante entre los construidos como "fábricas de la muerte", que este año cumple su 75 aniversario.

    Tema:
    El 75 aniversario de la victoria sobre el nazismo (118)
    Etiquetas:
    campo de concentración, nazismo, Holocausto, Auschwitz-Birkenau, Auschwitz
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