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    Frente a la emergencia sanitaria mundial por el coronavirus, la monarca cumplió 94 años en cuarentena y eligió hacer una videollamada vía Zoom para comunicarse con su familia. Además, mandó suspender el famoso desfile 'Trooping the colour' que se hace cada año en su honor.

    Igual que su madre, quien vivió hasta los 101 años, Isabel II gozó siempre de buena salud. Por su edad, sin embargo, se encuentra en el umbral de la población de riesgo, y parece natural que tome precauciones. De hecho, está en cuarentena preventiva junto con su marido, el príncipe Felipe, de 98 años, desde hace más de un mes. 

    Se ha hablado mucho sobre la longevidad en las mujeres de la realeza británica, y se ha relacionado su buena salud con un peculiar consumo de alcohol. Es conocido que la reina madre gustaba de beber, con moderación, diversos tragos. Pero Isabel II raramente bebe y cuando lo hace no es más que un solo trago, según ha declarado a la BBC su exsecretario de prensa Dickie Arbiter. 

    Por otra parte, es cierto que la monarca tiene acceso a un equipo médico de alta calidad, pero otra de las teorías que suelen manejarse es el factor genético. La investigadora británica Sarah Harper indicó a la BBC que hay una relación genética en la longevidad. Es decir, si tus padres y abuelos alcanzaron los 80 o 90 años, "es más probable que tengas un fuerte sistema inmune y menos posibilidades de desarrollar enfermedades crónicas graves, como cáncer o trastornos cardiovasculares".

    Aunque la madre de Isabel II vivió 101 años, el padre, Jorge VI del Reino Unido, falleció a los 56. Asimismo, los abuelos maternos Claude Bowes-Lyo y Cecilia Cavendish-Bentinck, llegaron a cumplir 89 y 75 años respectivamente, algo parecido a los abuelos paternos de Isabel II: cuando fallecieron, Jorge V tenía 70 y María de Teck, 85 años. 

    A pesar de la temprana muerte de Jorge VI, las dos generaciones anteriores de la reina promedian una alta edad, por lo que puede inferirse que el factor genético es relevante. No hay que olvidar, sin embargo, que la reina mantiene estrictos cuidados de salud en la comida, en su descanso y hace ejercicio físico habitualmente, hábitos que, más allá de lo genético, influyen en la expectativa y calidad de vida del ser humano.

    En cuanto al alcohol y la salud, si bien ha sido un tema muy investigado, un estudio de la revista científica The Lancet bajo el título "Ningún nivel de consumo de alcohol mejora la salud”, explica que las cifras "demuestran claramente el sustancial impacto negativo que tiene el consumo de alcohol sobre la expectativa de vida, las discapacidades y enfermedades a nivel global”, indica el texto.

    Etiquetas:
    Reino Unido, familia real, hábitos saludables, vida saludable, Isabel II
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