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    Guerra entre mujeres se calienta en Francia

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    Javier Benítez
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    Como un bombazo. Así recibieron varias mujeres de ámbitos políticos y sociales, y sobre todo los círculos feministas de Francia, al manifiesto firmado por cien mujeres artistas e intelectuales que califican a la iniciativa #MeToo, como 'puritanismo' sexual. Encabezadas por la actriz Catherine Deneuve, entienden que el movimiento se excede.

    La plataforma de lanzamiento del misil fue el diario Le Monde. Según las signatarias del documento, la ola de acusaciones de acoso y agresión sexual contra el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein ha instalado un clima de "puritanismo" sexual que es necesario rechazar.

    Para el columnista de Sputnik y exdirector de Euronews Luis Rivas, la situación es clara.

    "Hay una guerra entre mujeres que refleja es dos mentalidades diferentes entre las mujeres francesas, al menos entre las mujeres y los grupos feministas, y mujeres con una relevancia nacional que son conocidas, como puede ser el caso de Catherine Deneuve".

    Rivas explica que el 'caso Weinstein' saltó el Atlántico inmediatamente y llegó a Francia debido a la iniciativa #Balancetonporc – 'Delata a tu cerdo', equivalente al inglés #MeToo —, "de una ciudadana francesa que vive en EEUU, y que dio pie a denuncias surgidas en Francia contra hombres — conocidos o no conocidos —, supuestamente agresores de mujeres, que ha creado un enfrentamiento entre un feminismo que algunos consideran radical, y un feminismo que algunos consideran como algo del pasado".

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    "Esta fiebre de enviar a los 'cerdos' al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a ser autónomas, le sirve en realidad a los intereses de los enemigos de la libertad sexual, a los extremistas religiosos, a los peores reaccionarios y a quienes estiman (…) que las mujeres son seres aparte, niños con una cara adulta, que reclaman ser protegidas", pregonan las firmantes del manifiesto."En tanto que mujeres, no nos reconocemos en este feminismo, que, más allá de denunciar los abusos de poder, encarna un odio a los hombres y a la sexualidad", agregan.

    Dicho documento defiende que ha habido hombres que han sido "sancionados en el ejercicio de su profesión, obligados a dimitir, cuando su único error fue haber tocado una rodilla, tratado de obtener un beso, hablar de cosas 'íntimas' durante una cena profesional, o haber enviado mensajes de connotación sexual a una mujer que no sentía una atracción recíproca", aseguran, hablando de una "ola purificadora".

    Pero intentan separar la paja del trigo, para que las cosas queden claras y no haya lugar a segundas lecturas ni a malos entendidos: "La violación es un crimen. Pero cortejar de forma insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista", escribe este centenar de intérpretes, escritoras, investigadoras y periodistas.

    Unas manifestaciones que son rechazadas, tanto desde la secretaria de Estado por la Igualdad Hombre-Mujer de la Administración Macron, Marlène Schiappa, hasta antiguas ministras como la socialista Ségolène Royal, han criticado tanto la forma como el fondo de un discurso "peligroso".

    Mientras, la feminista Caroline de Hass denunció el texto es "una tribuna para defender el derecho a agredir sexualmente a las mujeres (y para insultar a las feministas)", en tanto que la asociación 'Osez le feminisme' recordaba que "una mujer de cada seis será agredida o violada durante su vida".

    Luis Rivas opina que en este debate "se ha perdido un poco el sentido y se ha ido a los extremos. Creo que el manifiesto deja bien claro que están en contra de la violación, de cualquier agresión, de cualquier depredador sexual en contra de las mujeres. Es una reacción más bien a toda la ola de lo políticamente correcto que surge en EEUU y que está llegando a Europa también, especialmente a Francia".

    En este sentido, la psicóloga Jana Pérez Izquierdo incide en que cabe la posibilidad de que "alguien callado, que no piropea, que no es galante en absoluto, puede ser un auténtico acosador y un violador. De hecho, es así en la mayoría de los casos. Por eso creo que el tema es complicado. El debate de la galantería, los piropos, tienen una línea delgada con el machismo, pero es distinto al acoso sexual. (…) Por supuesto que hay relación entre la cultura del machismo y el acoso sexual: en las sociedades más machistas hay más acoso sexual, y en los tiempos en los que ha habido un machismo más exacerbado, ha habido más acoso sexual. Pero de la galantería al acoso sexual hay un abismo tremendo. Y si alguien sin intención de dañar a una mujer,y respetándola, no tiene claros los límites, es que realmente necesita aprender sobre las relaciones humanas antes de iniciar una relación", concluye la psicóloga.

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    Etiquetas:
    acoso sexual, Harvey Weinstein, Francia
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