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    "El proceso de Guaidó languidece"

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    Desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado de Venezuela asistimos día a día al languidecimiento de ese proceso que en el fondo es un fracaso. Algo que es muy peligroso porque, junto a sus cómplices externos, algo tendrá que hacer para evitar el fracaso total. Así lo entiende el analista militar Juan Aguilar.

    En casa de herrero, cuchillo de palo. Paradoja del ingeniero Juan Guaidó: cometer un error de cálculo. Eso es lo que parece demostrar su actual situación real como presidente encargado de Venezuela. Y es que pese al cargo que ostenta de 'motu proprio' [agendado de forma externa], no tiene ningún poder legal real.

    Sólo un puñado de países ha reconocido a Guaidó como presidente encargado, frente a una gran mayoría que no, incluidos Italia y Grecia en la Unión Europea. "No ha logrado ganar en el Concejo de Seguridad de Naciones Unidas, no ha logrado ganar en la votación de la OEA, ni en la UE. No tiene tanto apoyo exterior", enfatiza Aguilar.

    El analista incide en que sin una resolución del Concejo de Seguridad de Naciones Unidas, nadie va a hacer una intervención ilegal. "Es muy peligroso. Habría que ver incluso si Europa seguiría una línea de ese tipo. Porque al final no olvidemos que cualquier intervención militar conlleva unos costes impresionantes".

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    Aguilar endilga el movimiento de fichas que está realizando EEUU en América Latina en general, y en Venezuela en particular, a que ha perdido su influencia principal en varias partes del mundo: en Oriente Medio, en África –donde también tienen una situación delicada–, y en Asia prácticamente se están quedando fuera, además con la posibilidad de choque en el Mar de China con el gigante asiático. 

    El experto explica que "de alguna forma vuelve esa vieja política norteamericana de la doctrina Monroe: al menos controlar todo lo que ellos llaman su patio trasero, desde México hacia abajo. Y para ello tienen un escollo: Venezuela. Si cae Venezuela, los halcones piensan que Cuba y Nicaragua quedarían asfixiadas, y eso haría que pudieran tener el control absoluto de América Latina. México les ha salido 'rana', y no sabemos lo que puede pasar en poco tiempo en Argentina o en algún otro país" debido a las elecciones.

    El también periodista subraya que "nadie duda de que en Venezuela existe una crisis institucional entre poderes del Estado, una crisis política de un Gobierno que lleva veinte años en el poder, y una oposición que a la desesperada siempre le ha intentado siempre y no ha podido".

    Aguilar opina que Guaidó, "como hombre fabricado, él realmente no dirige nada. Es un personaje que no tiene mayor profundidad. ¿Alguien sabe la propuesta de futuro para Venezuela de Guaidó, aparte de convocar a elecciones, que para eso es el presidente encargado, y que todavía no convocó, ni se espera que lo haga?", se pregunta el analista. "Su proyecto es volver al pasado, a las políticas neoliberales de 'los Carlos Andrés Pérez' y compañía, de los que provocaron el 'caracazo' con más de 1500 muertos en las calles  de Caracas. Es volver a entregar los recursos naturales energéticos de Venezuela a las grandes multinacionales norteamericanas.

    En este sentido, Aguilar sostiene que 'el personaje’ Guaidó a veces roza el ridículo. "Decir, como ha dicho, que no descarta una intervención militar extranjera. Pero, ¿quién es él? ¿Va a mandar en el Pentágono?"

    "El último circo que ha montado ha sido una foto en un sótano donde hay una serie de cajas con botes de vitaminas para embarazadas y dice que ya ha llegado la primera ayuda humanitaria. Vamos a ser serios. Pero si son cajas de vitaminas escritas en español. ¿Eso cómo ha llegado? ¿En un camión desde Colombia? ¿Ha entrado por alguna carretera o estaban allí en algún almacén desde antes? Esto roza lo esperpéntico. Está jugando simplemente a mantener ese ambiente mediático de que él pinta algo. Realmente no tiene ningún poder", indica Aguilar.

    Entretanto, la situación que se vive en varios países de Europa, en el fondo, no deja de ser menos caótica que la del país sudamericano, salvando las distancias. El ejemplo paradigmático es el de Francia, donde su presidente, Emmanuel Macron, ve cómo el país le está yendo de las manos. 

    Cada solución que plantea es recibida como una ofensa por parte de la población, en la que también quedó demostrado que su figura –casi surgida por generación espontánea a pesar de haber ostentado un cargo en el Gobierno socialista de François Hollande– y su partido, La República en Marcha, no tienen una base social.

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    Respecto al contexto europeo y sus actuales líderes, Aguilar hace una observación aguda. "Si vemos los personajes que políticamente se están fabricando últimamente, hasta en lo físico se parecen. Es una especie de madelman fabricados en serie". 

    Al explicarlo, el experto cita varios ejemplos. "Miremos: Juan Guaidó, [Emmanuel] Macron, en la política española Pedro Sánchez [PSOE], [Pablo] Casado [PP], Albert Rivera [Ciudadanos], Manuel Valls [candidato independiente a la alcaldía de Barcelona, apoyado por Ciudadanos]… Son todos personajes muy parecidos". 

    "Son personajes surgidos de un 'no se sabe dónde' en el cual han tenido cargos en determinados partidos, y de buenas a primera se les impulsa a través de grandes campañas de medios de comunicación, que son propiedad de los mismos que han decidido impulsarles. De partidos que controlan esas mismas oligarquías financieras y económicas, que controlan los medios de comunicación, y al final es un círculo que se cierra", señala Aguilar. 

    Para el analista, los partidos políticos "han tenido que tirar de estos personajes fabricados porque los viejos partidos del establishment, en todos los sitios, pero en Europa en particular, están ahora mismo desprestigiados, vacíos".

    "De hecho es curioso, por ejemplo Macron. Como contestación a las semanas que llevan los chalecos amarillos protestando en las calles de París y de toda Francia, y sufrir una represión atroz, de la cual nadie quiere hablar, ha habido una ridícula manifestación [de los pañuelos rojos] de apoyo [a Macron]. Es decir, no tienen base social, no tienen base popular, no tienen nada", sentencia Juan Aguilar.

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