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    Los partidarios de los hutíes en Sana

    La guerra de Yemen: un juego geopolítico de resultados impredecibles

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    Yemen se está convirtiendo en una 'trampa' para todas las partes implicadas en el conflicto, según comentó al portal Lenta.ru el experto del Club Internacional de Debates Valdái y miembro del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de las Ciencias de Rusia, Serguéi Serebrov.

    Los rebeldes hutíes atacan posiciones de las fuerzas de la coalición árabe y ponen en peligro las fronteras del país. Además, según algunas informaciones, también atacan barcos estadounidenses. Por su parte, las Fuerzas Aéreas saudíes bombardean objetivos civiles en vez de atacar a los insurgentes. 

    El 7 de octubre, un ataque aéreo perpetrado por la coalición liderada por Arabia Saudí sobre la capital de Yemen, Saná, causó más de 140 víctimas y 500 heridos. En el edificio atacado se celebraba el funeral del padre de un importante político yemení. Entre las víctimas había muchas figuras importantes del Gobierno de Saná, pero los líderes de los partidos Congreso Popular General —el VNK, partido del expresidente prohutí Alí Abdalá Saleh— y Ansuralá —partido hutí—, salieron ilesos. Esta no es la primera vez que las fuerzas saudíes atacan lugares en los que se concentran civiles.

    La mayoría de las ciudades del norte del país —entre ellas Saná, Hodeidah y Tayizz— siguen estando controladas por la alianza de Saleh y los hutíes. El Gobierno no reconocido de Yemen actúa con normalidad e incluso cuenta con su Policía y su Ejército. El vicepresidente del "Gobierno leal de Abd Rabbuh Mansur Hadi" —el poder 'reconocido' a nivel internacional—, el general Alí Mojsin, se unió a la oposición en marzo de 2011. Sin embargo, no se puede calificar el nombramiento de Mojsin como un acto 'pacífico' por parte de Arabia Saudí, ya que había participado en los ataques contra los hutíes durante las llamadas Guerras de Saad, entre los años 2004 y 2010. 

    El factor clave para explicar la formación del Gobierno de Yemen es el cumplimiento de las decisiones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU como parte de la aplicación de las iniciativas del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo —CCEAG, por sus siglas en inglés—. 

    Arabia Saudí y EEUU también desempeñaron un papel importante en el desarrollo de la situación actual en Yemen. 

    La neutralidad política de Hadi le convirtió en el candidato más aceptable para todas las fuerzas —tanto yemeníes como extranjeras—. Al abandonar el país en marzo de 2015, el político permaneció en Riad incluso después de que la coalición saudí —que apoyaba a Hadi— declarara oficialmente que controlaba el 80% del territorio yemení. 

    Actualmente, el conflicto no es una guerra civil entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes, asegura el experto. El conflicto entre las élites yemeníes se ha convertido en un enfrentamiento entre coaliciones tribales. 

    Así, la expansión de la corriente musulmana denominada wahabismo —liderada por el partido Islah— llevó a que se produjeran conflictos con las comunidades zeidí y shafí del país. Tras las Guerras de Saad, entre los años 2004-2010, los hutíes se convirtieron en una potente agrupación política.

    En 2007, las fuerzas separatistas del sur del país fundaron una organización política denominada Jirak —Movimiento, en español— liderada por el expresidente de la República Democrática Popular de Yemen, Alí Salem Bid. Todas estas fuerzas contribuyeron al estallido de la revolución de 2013. 

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    Las organizaciones terroristas Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) y Daesh —proscritas en Rusia y otros países— se apoderaron de casi toda la costa del sur del país gracias al apoyo de los líderes de las agrupaciones cercanas al Islah prosaudí, fuerza política que fomenta el odio hacia el partido Jirak por su conexión con los exlíderes socialistas yemeníes.

    Al mismo tiempo, los fracasos en la campaña militar y las pérdidas humanas de Arabia Saudí provocaron el descontento del pueblo del país árabe. Además, las provincias que formaban parte de Yemen antes de 1934 —Asir, Yisan y Nazhran— se convirtieron en el teatro de operaciones del conflicto y también fueron el 'blanco' de los ataques de las guerrillas contra las bases militares saudíes. Asimismo, las divergencias entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos estuvieron a punto de convertirse en un conflicto abierto entre los dos países en abril de 2016, cuando las autoridades de los  Emiratos Árabes llevaron a cabo una serie de operaciones contra las fuerzas de Islah y Al Qaeda en la Península Arábiga —no solo en Hadhramaut, sino también en Adén—.

    Las superpotencias mundiales, como EEUU y el Reino Unido, utilizan el conflicto en Yemen para aumentar sus suministros de armas a los países del Golfo, así como para ampliar su presencia militar en la zona del estrecho de Mandeb. En lo que respecta a Irán, solo es un participante 'fantasma' del conflicto, puesto que los hutíes ya son una fuerza independiente y autónoma.  

    La guerra iniciada por Riad en Yemen ha llegado a un punto muerto, subrayó el experto. La 'trampa' de Yemen —que llevó al agotamiento de los recursos de todos los actores implicados en la crisis— todavía permanece activa y debe ser desactivada lo antes posible. Según el experto, son las acciones militares saudíes las que mantienen viva la llama del conflicto yemení. 

    Además, la crisis que atraviesa Yemen convirtió al país en el campo de operaciones perfecto para organizaciones terroristas como AQAP o Daesh, concluyó el analista.

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    hutíes, Serguéi Serebrov, Yemen
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