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    El giro estratégico de Pablo Casado tras su resuelta embestida contra Santiago Abascal durante la moción de censura a Pedro Sánchez podría ser menos pronunciado de lo escenificado. Pese al enfado de Vox, los gobiernos del PP que esta formación sostiene en tres comunidades y en el Ayuntamiento de Madrid no están en riesgo, piensan los analistas.

    El Partido Popular llegaba al debate de la moción de investidura presentada por su competidor Vox aparentemente sumido en la indefinición de su postura. El contexto en clave política que en realidad afrontaba Pablo Casado, era el de un escenario en el que la derecha se ha dividido en tres formaciones.

    Partida en tres, el PP no logra remontar en las encuestas y tampoco recuperar los votos mudados a Vox y Ciudadanos. Para colmo, el liderazgo de Pablo Casado parecía verse influenciado ―si no acuciado― por la agenda política del partido de Santiago Abascal, un socio no exactamente cómodo en los territorios autonómicos y municipios donde gobierna el PP gracias a su sostén. Los expertos resaltan el factor de la amenaza de sorpasso como una de las principales claves para comprender el golpe de efecto con el que Casado, mediante un discurso contundente, ha roto vínculos con Vox.

    De resultas, una moción de censura pergeñada para dar el mayor de los protagonismos a Santiago Abascal, se saldó con su vapuleo público a cargo de un líder de los populares que, ahora sí, se postula como líder de una derecha española alejada de las tentaciones que alberga su flanco derecho.

    Giro estratégico

    En el seno del Partido Popular se caracteriza el discurso de Casado como "punto de inflexión" en su difícil relación con Vox, en tanto que competidor y socio. Porque la pugna por el mismo electorado deviene al final en un apoyo vital para el gobierno de territorios como Andalucía, Madrid y la Comunidad de Murcia.

    El protagonismo que ansiaba Abascal con su moción de censura al Gobierno finalmente lo capturó Casado, de quien se espera que dé continuación a su discurso con hechos palpables, un giro estratégico del PP más allá de la batalla por liderar la oposición a Pedro Sánchez.

    Para el experto en comunicación política Toni Aira, el líder del PP tuvo la capacidad de irrumpir como protagonista en un debate "en el que era el convidado de piedra" y sacar a su partido de "la frustración y acomplejamiento que la agenda de la ultraderecha parecía causarle". "En clave comunicativa, lo que hizo Casado es un movimiento muy interesante, pero también en clave de contenido político. Los dos factores van de la mano hoy en día en el ejercicio parlamentario", declara a Sputnik este profesor de la UPF Barcelona School of Management.

    Desde las filas populares hay voces que sostienen que sus votantes no comparten lo que su grupo parlamentario aplaudía a rabiar a la conclusión del discurso del líder conservador. Un discurso que miembros de su partido defendían, pero mediante la abstención y no el voto negativo, como es el caso de la exportavoz parlamentaria del grupo, Cayetana Álvarez de Toledo. Tal parecer podría ser compartido por una mayoría de votantes.

    ¿Mantendrá el rumbo?

    Según datos revelados por una encuesta de Metroscopia en los días previos a la moción de Vox, hasta el 44% del electorado del PP apostaba por el voto positivo, frente a un exiguo 9% que prefería el 'no'.

    Frente a este clima, tal vez haya operado la asunción de que Vox supone una amenaza existencial a medio y largo plazo. "Casado tenía que reivindicar los espacios más centrados del PP o capas de la sociedad cuyo voto habitualmente bascula entre la estabilidad o la expectativa del poder entre PSOE y PP", explica Toni Aira. "Esa franja todavía existe en España, donde en función de estos partidos es plausible decantarse por esa estabilidad o expectativa. Pero este gesto es importante siempre y cuando le dé continuidad, no solo para limar su desventaja".

    "Si en los próximos meses su tono y línea de actuación vuelven a ser como los de Abascal, el efecto quedaría solo como un espejismo", asegura Aira, para quien el "golpe de autoridad" de Casado con "tono duro" es algo que su electorado más derechista valora también en el líder de Vox.

    "Casado tenía que fijar una posición inequívoca, porque iban a por él", añade el politólogo Manuel Monereo. "Ahora se empleará en una posición cada vez más dura contra Pedro Sánchez; no dará cuartelillo a Vox para que lo critique por su derecha. "Mi opinión", confiesa a Sputnik, "es que el PP difícilmente cambiará de política mientras Vox esté ahí con el 15% de los votos".

    "Esto es una burbuja de papel, algo típico del progresismo español y de la, digamos, prensa democrática: subestimar a Vox y sobreestimar el gesto de Casado, que no va a cambiar mucho, pero que tenía que zafarse de la posición en la que estaba. La cosa no va a dar para mucho más, lo veremos en un futuro".

    ¿Están en riesgo los acuerdos de Gobierno con Vox?

    El Partido Popular gobierna las comunidades andaluza y madrileña en coalición con Ciudadanos, pero con el decisivo apoyo de Vox. También la región de Murcia y ciudades importantes, como la capital.

    Pero ahora cabe plantearse si tras la inesperada contundencia que Pablo Casado desplegó contra Santiago Abascal, los acuerdos de Gobierno en estos territorios pueden quedar afectados de alguna forma. "Las cosas se dificultan", manifestó a los micrófonos de la emisora Esradio el líder de Vox. Pero para Manuel Monereo, no peligran en absoluto. A su juicio, la única forma en que Vox intentará desquitarse, será subiendo la implicación del PP en lo que él denomina la "batalla cultural". Y este exparlamentario de Unidas Podemos explica por qué:

    "No tengo ninguna duda de que Vox se cobrará alguna factura, pero no romperá ningún gobierno", asegura. "Únicamente venderá más caro su voto y obligará a mayores costes al PP, pero nada más. Sobre todo a nivel simbólico, en la batalla cultural, donde va a seguir con mucha fuerza".

    El coste económico de iniciativas tales como retirar en Madrid los nombres de calles y placas honoríficas a destacados dirigentes de la II República española es prácticamente nulo. "Harán más gestos simbólicos, con los que también definen su propio espacio y combaten la derecha que representa Casado, pero nada más", afirma este exparlamentario de Unidas Podemos. "Son neoliberales y autoritarios, no van a cejar en su búsqueda de la hegemonía".

    Al respecto, Toni Aira añade la clave electoral, todavía lejana para poder jugar a favor de Vox. "Alguna muestra de fuerza tendrán que emprender si no quieren que cambien las tornas y se vean arrastrados por el PP como subsidiarios", concluye. "Eso sí, la tendrán que calcular, porque aún queda tiempo para un nuevo ciclo electoral y seguramente tendrán complicado captar votos sin ninguna cuota de poder o actuación importante que poder reivindicar de cara al electorado".

    Etiquetas:
    estrategia, Santiago Abascal, Pablo Casado, Partido Popular de España, VOX, moción de censura
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