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    LONDRES (Sputnik) — La defensa de Julian Assange y el representante legal del Gobierno de Estados Unidos chocaron abiertamente en la interpretación de los cargos imputados contra el fundador de WikiLeaks en la segunda jornada de la fase actual del juicio sobre su extradición, que se centró en testimonios de dos expertos.

    "El caso de Estados Unidos es que el señor Assange no está imputado por publicar cables u otros documentos salvo los que contienen nombres de confidentes, cuyas vidas se pusieron en peligro", reiteró el abogado de la Fiscalía británica, James Lewis.

    Duelo entre letrados

    El letrado hizo repetidamente hincapié en una lectura del alcance y la envergadura de los 18 cargos —uno de pirateo informático y 17 relacionados con la "obtención y divulgación de información de la Defensa Nacional"— que, según recalcó en la vista judicial, "es nuestro caso y no es un asunto abierto a la discusión".

    "Puede decir lo que le plazca, pero eso no es el caso", refutó Mark Summers, experto en casos de extradición del equipo legal del periodista e informático australiano.

    El duelo verbal entre las partes enfrentadas tuvo lugar en la sala número 10 de la Corte Criminal Central, la histórica sede del Old Bailey de Londres, donde la magistrada Vanessa Baraitser preside el "más importante proceso judicial del siglo XXI", según varios observadores.

    La jueza dejó para otro día la aclaración de la disputa sobre la interpretación de la imputación estadounidense que, de acuerdo con Lewis, solo incluye la publicación de "un número relativamente pequeño de los documentos" filtrados por el exsoldado Chelsea Manning hace una década.

    Cables diplomáticos

    Se refirió en concreto a cables diplomáticos que WikiLeaks subió a su plataforma y dejaron al descubierto las identidades de colaboradores y confidentes de Washington, desde "periodistas, a líderes religiosos, activistas de derechos humanos y disidentes políticos".

    EEUU acusa a Assange de divulgar sus datos personales "sabiendo que estos individuos corrían el riesgo de sufrir daños graves o detención arbitraria". Pero, según documentos estadounidenses presentados en Londres, dicha supuesta ofensa no se limita al contenido de los archivos diplomáticos y se extiende a ficheros con 90.000 partes de la guerra de Afganistán y 400.000 informes de operaciones en Irak, entre otros.

    Ira y frustración

    La interpretación a la baja del peso de los cargos enervó a Assange, quien está atendiendo las audiencias personalmente y es trasladado a diario al tribunal desde la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de la capital británica.

    El exdirector del portal digital explotó con obvia frustración y gritó esto "es un disparate" desde su zona acorazada, donde le custodian dos guardas.

    El arrebato de ira del reclamado por la Justicia estadounidense causó una áspera reprimenda de Baraitser, quien le advirtió que vetará su entrada al tribunal si vuelve a levantar la voz sin su permiso expreso.

    "Escuchará cosas, muchas cosas sin duda, con las que no estará de acuerdo. Los testigos declaran sin interrupciones y, si usted interrumpe el proceso, está en mi mano continuar en su ausencia. Obviamente es algo que no deseo hacer", espetó la magistrada antes de ordenar un breve descanso para calmar la situación.

    El eco de Guantánamo

    El altercado se produjo mientras el representante fiscal interrogaba a un testigo de la defensa, el abogado Clive Stafford-Smith, fundador de la ONG legal Reprieve y veterano en la defensa de presos de Guantánamo y otras víctimas de la declarada guerra contra el terrorismo.

    "Como ciudadano americano, me alarman profundamente los crímenes que [EEUU] ha cometido contra mis clientes; y lo digo con tristeza más que ira, nunca hubiera creído que mi gobierno haría lo que hizo: tortura, secuestro, asesinato", declaró el experto letrado, que tiene doble nacionalidad británica y estadounidense.

    Stafford-Smith disputó la versión de Lewis sobre el propósito de la orden de extradición, que Washington modificó a última hora con nuevas alegaciones contra Assange.

    "Los juicios no funcionan así en Estados Unidos", respondió ante la afirmación de la fiscalía de que las autoridades estadounidenses respetarán la letra y el espíritu del actual auto de imputación.

    Con su larga experiencia en la defensa de presos de Guantánamo, que le aseguró acceso a documentos clasificados, añadió: "el Gobierno puede alterar la narrativa con su primer testigo".

    Protección de fuentes

    El nuevo pliego de 18 cargos sugiere que el australiano no solo conspiró con el analista militar Chelsea Manning para romper el código secreto de bases de datos del Gobierno estadounidenses, sino que presuntamente también incitó a piratas informáticos a conseguir informes confidenciales que buscaba WikiLeaks.

    El profesor Mark Feldstein, con cátedra de periodismo en la Universidad de Maryland, defendió la "obligación moral" de proteger las fuentes periodísticas, argumentó que el caso contra Assange es un "proceso políticamente motivado" y observó que la filtración de documentos oficiales es una práctica común en la prensa de investigación, que también ejercitan los políticos.

    Etiquetas:
    prisión, Reino Unido, EEUU, extradición, WikiLeaks, Julian Assange
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