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    El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, anunció las condiciones para la reanudación de las negociaciones entre Washington y Pyongyang. Sputnik recuerda el historial de las conversaciones entre las dos partes y analiza si de verdad tiene sentido volver a la mesa con Estados Unidos.

    La nueva reunión entre los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte puede celebrarse solo después de que Washington esté seguro de que las partes lograrán progresar en las negociaciones y llegarán a acuerdos concretos, declaró en una entrevista a la cadena Fox News el jefe del Departamento de Estado, Mike Pompeo.

    Al tratar el tema del interés de Pyongyang en la celebración de la nueva cumbre, Pompeo recalcó que las negociaciones se celebran a diferentes niveles y en diferentes formatos. 

    Además, el secretario de Estado norteamericano anunció la principal condición para barajar la posibilidad de un encuentro al más alto nivel. Según Pompeo, Washington debe estar seguro de que los líderes de las dos naciones llegarán a un acuerdo en cuanto a los siguientes pasos en el camino hacia la desnuclearización de Corea del Norte.

    Al mismo tiempo, el diplomático puso de relieve que quedan solo varios meses hasta las presidenciales en Estados Unidos —que van a tener lugar en noviembre de 2020— y por ahora, dijo Pompeo, no ve indicios de que durante este período las partes llegarán a un entendimiento sobre la necesidad de celebrar el encuentro entre los dos dirigentes. 

    "Espero que yo esté equivocado y que encontremos una oportunidad de hacerlo, pero no creo que [la cumbre] tenga lugar", pronunció durante su entrevista a la cadena estadounidense.

    La posición sólida de la hermana del líder supremo

    La subdirectora del Departamento del Frente Unido del Partido del Trabajo de Corea y hermana menor del líder norcoreano Kim Jong-un, Kim Yo-jong, también había hecho declaraciones en cuanto a la posibilidad de las negociaciones al más alto nivel entre los dos países. 

    "Es evidente que, si alguien de verdad necesita la cumbre entre EEUU y la RPDC, este país es Estados Unidos. En cuanto a nosotros, deberíamos considerar este evento como algo totalmente desfavorable e inútil", dijo Kim Yo-jong citada por la Agencia Telegráfica Central de Corea —KCNA, por sus siglas en inglés—.

    La hermana de Kim Jong-un expresó que la necesidad de un encuentro al más alto nivel aparecerá solo en caso de que Estados Unidos "cambie categóricamente su posición". 

    Sin embargo, es poco probable que Washington haga eso, por lo cual no hace falta esperar que las partes lleguen a un consenso o que hagan concesiones uno a otro.

    Kim Yo-jong en sus recientes declaraciones vaticinó que la cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte no se celebrará este año, pero no excluyó esta posibilidad por completo. 

    "Es mi opinión personal, pero un evento como la cita entre los líderes de EEUU y la RPDC este año supuestamente no va a tener lugar. No obstante, nadie lo sabe", puso de relieve la alta funcionaria norcoreana.

    Es importante subrayar que Kim Yo-jong ha demostrado ser buena negociadora durante sus contactos con Corea del Sur y EEUU, pero al mismo tiempo mostró una posición firme ante las acciones provocativas de las dos partes. 

    Asimismo, se puede decir con certeza que Kim Yo-jong ocupa tal lugar en la jerarquía política norcoreana que le permite hacer declaraciones de este tipo y de ahí sus palabras reflejan la posición oficial de Pyongyang.

    La posición de EEUU, el riesgo para la existencia de Corea del Norte

    Los años 2018 y 2019 fueron marcados por el avance significativo en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Corea del Norte. Entonces el presidente norteamericano, Donald Trump, y el líder supremo norcoreano, Kim Jong-un, protagonizaron dos reuniones. 

    El primer encuentro se celebró en Singapur en junio de 2018 y culminó con la firma de una declaración conjunta, por lo tanto muchos expertos concluyeron que la primera cita fue bastante exitosa. 

    Trump incluso prometió que EEUU se abstendría de las maniobras conjuntas con Corea del Sur, que se consideraban provocativas por Pyongyang. Pero no fue una concesión significativa en comparación con los pasos que Corea del Norte estaba decidida a tomar.

    Trump en reiteradas ocasiones prometió un futuro glorioso para Corea del Norte, pero las palabras del mandatario norteamericano con el paso tiempo resultaron vacías. Washington permaneció sordo ante la mayoría de los pedidos de Pyongyang, pero nunca se quedó callado cuando llega la hora de presentar sus condiciones.

    La segunda reunión tuvo lugar en febrero de 2019 en Vietnam: durante la cumbre, las partes volvieron a negociar los detalles del proceso de desnuclearización en la península coreana. Pero la cumbre en Hanói resultó en un fracaso total.

    Como parte de los gestos de buena voluntad, Corea del Norte con antelación desmanteló varias de sus instalaciones de pruebas de misiles y pruebas nucleares, pero Trump abandonó la cumbre en Hanói tras decir que EEUU no levantaría sanciones económicas estrictas hasta que Pyongyang se hubiera deshecho de todo su arsenal nuclear. Washington dejó en claro que no quería dar ningún tipo de garantías.

    En el escenario de que Corea del Norte acepta las condiciones unilaterales del presidente de EEUU y se deshace de su arsenal nuclear, el país se quede totalmente indefenso. En tal caso, EEUU seguramente aprovechará la oportunidad e incluso puede osar con tomar acciones subversivas contra la existencia del Estado norcoreano. 

    Por lo tanto, es lógico que la parte norcoreana no se precipite a aceptar las condiciones unilaterales de Washington.

    Las armas nucleares son la principal garantía de la soberanía de Corea del Norte y EEUU busca arrebatársela. Tras la fallida cumbre en Vietnam, las negociaciones de desnuclearización entre Corea del Norte y EEUU se estancaron. Y ahora que las dos partes saben que sus posiciones son irreconciliables, será difícil llegar un entendimiento mutuo. De ahí, incluso si las negociaciones vuelven a celebrarse, es poco probable que las partes alcancen un progreso significativo.

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    Kim Jong-un, Donald Trump, relaciones bilaterales, negociaciones, desnuclearización, EEUU, Corea del Norte
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