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    MOSCÚ (Sputnik) — El coronavirus ya no solo roba portadas, sino diarios enteros. En las redes arrasa y es motivo de millones de 'fake news'. Y mientras unos oran, otros buscan una vacuna que permita ponerle frenos a su propagación. De la enfermedad o el virus todos creemos saber algo, pero nadie se aventura a decir cómo será el día después.

    Los medios insisten en la cantidad de contagiados en el mundo y los lectores rastrean en las páginas especializadas para saber cuál nación va delante, como si se tratara de unos Juegos Olímpicos y contaran las medallas de cada metal: total de contagiados, nuevos casos, muertos. Solo algunos priorizan a los recuperados.

    Sin embargo, los que enfermaron y sanaron forman ese "rebaño inmune" al que se refieren los científicos como uno de los argumentos para controlar la expansión, más allá de una vacuna cuya aparición en el mercado genera tanta incertidumbre como el propio mal.

    Todos, o cuasi todos, nos creemos expertos en el tema coronavirus. Incluso, nos aventuramos a decir que aparecerá una vacuna que lo controlará o que acabará con él, pero nadie sabe con certeza cuándo. Otros creemos que a partir de ahora será necesario replantearse cosas y priorizar la salud por sobre las guerras y las ambiciones de Estados o personas. Aunque suene quimérico.

    Una vacuna...

    Con el tema de las vacunas también pululan los fakes, sobre todo en las redes sociales, donde cualquier cosa se multiplica apenas en instantes. Pero lo cierto es que varios países buscan a la desesperada un fármaco que termine de una vez con el coronavirus.

    Rusia trabaja en una vacuna, incluso con variantes. Estados Unidos hace lo mismo. También Alemania, Francia, España. Y China. El país donde apareció el virus, de lo cual parece no haber dudas, ya realiza pruebas en humanos, en poco más de un centenar de personas de la ciudad de Wuhan, donde se brindaron para los exámenes unos cinco mil. Pero hasta ahora son solo pruebas y habrá que esperar.

    Cuando esté lista, sobrevendrán otras preguntas, entre ellas qué naciones tendrán acceso a la misma, o cuál será su valor en el mercado. Incluso, cabe preguntarse si una vacuna producida en Massachusetts estará al alcance de los iraníes, venezolanos, rusos y cubanos.

    Tal vez los habitantes de esos países, sometidos a sanciones por Washington, tengan que esperar por China o cualquier otra nación europea. Nadie sabe.

    La recuperación economica

    Las pérdidas provocadas por el coronavirus tal vez jamás se puedan cuantificar con mediana exactitud, pero incidirán por años en muchas naciones, cuyas economías quedarán resentidas y les costará volver a levantar cabeza.

    Lo mismo pasará con sectores tan importantes como el de los hidrocarburos, el automotriz, el turismo, las aerolíneas, las modas, incluso el deporte.

    Aunque el reconocido economista serbio Vladimir Vuckovic advierta que las pérdidas económicas causadas por la pandemia de coronavirus se podrán contabilizar no antes de fin de año, cualquiera puede advertir que serán colosales, y pronosticar un proceso lento de recuperación, mucho más lento en aquellas naciones con escasos recursos.

    Tampoco nadie puede asegurar cuándo volverán a llenarse los hoteles de Punta Cana, Acapulco, París, Roma, Varadero o San Petersburgo, para darle empleo a los millones de personas que viven de eso y que han sufrido un golpe devastador con el cierre de fronteras y el fin de los viajes de ocio.

    Las relaciones entre los estados

    Los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladímir Putin y Donald Trump, sostuvieron una conversación telefónica. Poco después Moscú anunció la salida de un vuelo con destino al país norteamericano con material e instrumental para combatir el coronavirus.

    En año de elecciones, el inquilino de la Casa Blanca intenta contener la pandemia en su país, pero al parecer no tiene muy claro cómo hacerlo y busca ayuda hasta en aquellos países a los que sancionó en alguna ocasión, como Rusia o China. Si no lo logra, sabe que las elecciones se le van a escapar.

    Sin embargo, en plena pandemia, Washington insiste en el tema Venezuela, el reconocimiento a Juan Guaidó, las acusaciones contra Nicolás Maduro, en un gobierno de transición, en elecciones anticipadas. Incluso, persiste en las sanciones a Irán, y a Cuba.

    La ONU llama a la armonía entre los países, pero todo queda en eso, porque al final a cada uno, sobre todo a las potencias, les interesa más resolver sus problemas que pensar en el resto de la humanidad. Y como ejemplo se puede poner aquella frase de Trump, que ya no sé si es fake o no, en la que propone a un fabricante de vacunas crear una solo para los estadounidenses.

    Así va el mundo ahora. Pero habrá que ver cómo será el día después, cuando el coronavirus solo sea un mal y triste recuerdo del pasado.

    Etiquetas:
    relaciones internacionales, economía, vacuna, pandemia de coronavirus, coronavirus
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